La estrategia de Scalpers en el marco de la innovación tecnológica revela una clara voluntad de adaptarse a las nuevas dinámicas del comercio y la logística en el sector de la moda, en un momento en el que la automatización y la robotización se están consolidando como pilares fundamentales para mantener la competitividad y responder a la creciente demanda de eficiencia y sostenibilidad en la gestión de la cadena de suministro. La decisión de ajustar su plantilla en el área logística, mediante un expediente de regulación de empleo (ERE) que afecta a 34 trabajadores, representa una medida que, aunque controvertida, responde a los cambios profundos que la compañía está implementando para modernizar sus instalaciones y procesos, asegurando a la vez la continuidad de su crecimiento y expansión internacional. La plantilla total del área logística de Scalpers, que en la actualidad se sitúa en 156 empleados, se enfrenta así a una transformación que busca alinearse con las nuevas tecnologías y metodologías que marcarán el futuro del sector, buscando un equilibrio entre innovación y gestión responsable del capital humano.
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Este ajuste, justificado por la empresa en causas de carácter técnico y organizativo, está directamente ligado al proceso de robotización de su centro de distribución en Guillena, Sevilla, que inició en 2022 en colaboración con las firmas SSI Schaeffer y Hai Robotics. La elección de colaborar con estas empresas especializadas en soluciones de automatización avanzada revela la seriedad y el compromiso de Scalpers con su plan de transformación digital. La incorporación de tecnología de vanguardia, como los RackBots — unos robots de movilidad autónoma que combinan capacidades de transporte y almacenaje— representa un paso decisivo en la evolución de sus operaciones logísticas, con la finalidad de mejorar la eficiencia, reducir costos operativos y ampliar la capacidad de procesamiento, todo ello en línea con su visión de crecimiento sostenido y expansión internacional. La robotización en el almacén, en sus distintas fases, no solo es un reflejo de la tendencia global en la innovación en logística, sino también una respuesta a las necesidades de un mercado cada vez más demandante y con expectativas de entregas rápidas y eficientes.
La primera fase del proyecto, ya en marcha desde agosto de 2024, ha visto la operación de 12 RackBots sobre un total de 20.000 ubicaciones de doble profundidad, lo que ha permitido a la compañía comenzar a experimentar los beneficios tangibles de la automatización, como una mayor rapidez en la preparación de pedidos, mejor gestión del espacio y menor dependencia de mano de obra manual en tareas repetitivas y físicamente exigentes. La segunda fase, actualmente en desarrollo, tiene como objetivo aumentar la capacidad del sistema en otras 40.000 ubicaciones y sumar 14 nuevos robots, lo que elevará la capacidad operativa y permitirá a la empresa gestionar un volumen mucho mayor de stock y pedidos, aspectos que resultan imprescindibles en un sector competitivo y en crecimiento exponencial. Lo interesante de este proceso es que se trata de una solución modular y escalable, que puede adaptarse a las necesidades futuras de la firma sin interrumpir la operativa diaria, un elemento crítico en un entorno donde la continuidad y la eficiencia son esenciales para la satisfacción del cliente y la sostenibilidad del negocio.
Desde un punto de vista estratégico, el impulso hacia la robotización se enmarca también en la voluntad de Scalpers de consolidar un modelo logístico de referencia en el sector de la moda, que pueda responder con agilidad y precisión a los desafíos del mercado global. Con una facturación que cerró en 2024 en torno a 220 millones de euros, lo que supuso un crecimiento del 10% respecto al año anterior, la compañía ha puesto en marcha un ambicioso plan de expansión, con 35 aperturas previstas para 2025, tras más de 20 en el ejercicio anterior, y una ambición de alcanzar los 300 millones de euros en ventas. Estos objetivos reflejan una estrategia de crecimiento impulsada no solo por la expansión física en nuevos mercados, sino también por la construcción de una infraestructura logística que soporte esa expansión de manera eficiente. La inversión en automatización no solo es una herramienta para reducir costos, sino también una manera de mejorar la agilidad y la calidad del servicio, elementos que se vuelven cada vez más críticos en la era del comercio omnicanal y la experiencia del cliente personalizada.
El ajuste de plantilla, en este contexto, puede entenderse como una consecuencia de la reestructuración interna que la compañía está impulsando para integrar mejor la tecnología en sus procesos. La reducción de 34 empleos, en un total de 156 en logística, representa un cambio importante en la gestión del talento humano, pero también una oportunidad para redefinir roles y habilidades, orientados hacia perfiles más especializados en gestión de sistemas automatizados, análisis de datos y mantenimiento de tecnología. Este proceso puede ser visto, además de una medida de eficiencia, como parte de una transformación cultural que requiere de la adaptación constante de su capital humano a un entorno digital y automatizado, donde la formación y la innovación sean las piedras angulares del crecimiento sostenible. Es fundamental que la empresa gestione este proceso con sensibilidad y responsabilidad social, garantizando las condiciones de los empleados afectados y apoyando su reconversión mediante programas de formación y actualización profesional que permitan aprovechar el talento interno en nuevos roles vinculados a las tecnologías emergentes.
Por otro lado, la robotización en el centro logístico de Scalpers refleja una tendencia global en la industria de la moda, donde la eficiencia operativa, la capacidad de escalar sin pierde de calidad y la reducción del impacto ambiental son prioridades estratégicas. La incorporación de tecnología avanzada en los procesos logísticos no solo busca optimizar costes, sino también fortalecer la sostenibilidad del modelo de negocio, creando un sistema más resiliente y preparado para afrontar los retos futuros, como las fluctuaciones del mercado, las exigencias regulatorias en términos de sostenibilidad y la creciente competencia tanto a nivel nacional como internacional. La automatización puede contribuir también a reducir el uso de recursos energéticos y minimizar los residuos, aspecto ahora central en la responsabilidad empresarial y en las políticas de responsabilidad social corporativa.
A medida que la compañía avanza en su proceso de transformación digital, también debe gestionar cuidadosamente la comunicación con sus empleados, proveedores y clientes, explicando claramente los beneficios y objetivos de estos cambios, para evitar inseguridades y promover una cultura de innovación y adaptación. La automatización no debe entenderse como una sustitución indiscriminada de empleo, sino como una oportunidad para reinventar roles y potenciar habilidades que permitan a la plantilla participar activamente en la transformación y en la creación de valor añadido. La inclusión de nuevos perfiles en la gestión de sistemas robotizados y analíticos puede abrir nuevas oportunidades laborales y conllevar un fortalecimiento de la estrategia de recursos humanos, que contemple la formación continua y la participación activa en la puesta en marcha de las nuevas tecnologías.
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En definitiva, el proceso de ajuste de plantilla de Scalpers en el marco de su proyecto de robotización representa un ejemplo de cómo las empresas de moda están afrontando la transformación digital, buscando equilibrar innovación con responsabilidad social y sostenibilidad. La decisión, aunque en el corto plazo puede generar tensiones y resistencias, apunta hacia un modelo más eficiente, adaptable y preparado para los desafíos del futuro. La tienda física, el e-commerce y la logística se convergen en un sistema interconectado y automatizado que puede ofrecer a la marca ventajas competitivas significativas, siempre y cuando se gestione con criterio, transparencia y compromiso con la calidad del capital humano. La innovación tecnológica, en este sentido, no es solo una herramienta de productividad, sino un catalizador de cambio profundo que puede y debe ir acompañado de políticas humanas inteligentes y sostenibles, que aseguren una transición justa y un crecimiento equilibrado en el largo plazo. En el contexto actual, donde la velocidad, la eficiencia y la sostenibilidad marcan la diferencia, Scalpers demuestra que está dispuesto a reinventarse y a apostar por el futuro, confiando en la tecnología y en su talento para consolidar su posición en el mercado de la moda masculina y más allá, en un escenario global cada vez más competitivo y altamente digitalizado.

