Tapestry continúa avanzando en un contexto de crisis en el sector del lujo, demostrando resiliencia y capacidad de gestión para mantener una trayectoria de crecimiento en sus resultados, a pesar de un entorno que se muestra adverso para el conjunto de las marcas de lujo a nivel global. En los nueve meses que van de su año fiscal 2025, que se cierran el 30 de marzo, la compañía ha cerrado ventas por 5.287,5 millones de dólares, lo que representa un incremento del 4% frente al mismo periodo del año anterior. Este avance en ingresos se produce en un marco donde la demanda de artículos de lujo ha mostrado signos de recesión moderada y where el consumo ha sido más selectivo, con mayores diferencias entre categorías y mercados. Aun así, la capacidad de Tapestry para sostener su crecimiento de ventas es, en gran medida, resultado de la evolución favorable de su marca insignia, Coach, que lidera con claridad el rendimiento de todo el grupo y funciona como motor principal del negocio. Así, Coach ha registrado una facturación de 4.173,4 millones de dólares en los nueve meses analizados, lo que supone un crecimiento del 8,5% respecto al periodo equivalente del ejercicio fiscal anterior. Este comportamiento positivo de Coach contrasta con el desarrollo de las otras dos marcas del portafolio del grupo: Kate Spade y Stuart Weitzman.
Vea también: Hailey Bieber y la revolución de los parches de ojos
Kate Spade, por su parte, muestra un desempeño más débil con una caída de ventas del 9,5% en el mismo periodo, situándose en 944,5 millones de dólares. Este retroceso de Kate Spade llega pese a que la marca mantiene una presencia sólida en Norteamérica, su principal mercado, y a que la compañía ha buscado estrategias para reposicionarla dentro del portafolio, con el fin de generar sinergias y ampliar su alcance internacional. En cuanto a Stuart Weitzman, la marca de calzado de lujo ha experimentado una caída aún más pronunciada, con una reducción de ventas del 11% y una facturación de 169,6 millones de dólares. Este comportamiento ha sido significativo para la composición general de Tapestry, dadas las dimensiones relativas de la marca en el conjunto del grupo. En este contexto, la salida de Stuart Weitzman del portfolio de Tapestry, anunciada para este verano y efectuada con una operación valorada en 105 millones de dólares, marca un punto de inflexión para la compañía. La venta de Stuart Weitzman a Caleres, anunciada en febrero y concluida en la temporada estival, impulsa la estrategia de enfoque en las marcas que presentan mayor potencial de crecimiento y rentabilidad a medio y largo plazo, y permite a Tapestry reasignar recursos y capital a Coach, que está mostrando una dinámica de crecimiento más robusta.
El beneficio neto de Tapestry en estos nueve meses alcanza 700,3 millones de dólares, un incremento del 6,6% respecto al mismo periodo del año anterior, lo que apunta a una mejor rentabilidad operativa y a una gestión eficaz de costos en un contexto de presión inflacionaria y volatilidad de las cadenas de suministro. En términos de margen y eficiencia, estos resultados sugieren que la compañía ha logrado optimizar procesos y gestionar mejor sus estructuras de costos, sin sacrificar la inversión en marketing, desarrollo de producto y presencia minorista, que son factores clave para sostener el desarrollo de las tres marcas principales dentro del grupo. En el tercer trimestre, el rendimiento de Tapestry también se ha visto favorablemente diferenciado, con un incremento del 6,9% en ventas durante enero a marzo, que alcanzó 1.584,6 millones de dólares, es decir, 102 millones de dólares más que en el mismo periodo de 2024. Este crecimiento trimestre a trimestre respalda la narrativa de resiliencia y recuperación gradual que ha caracterizado a la compañía durante este periodo de crisis para el sector del lujo.
Desde una perspectiva de canal y distribución, la estructura de tiendas de cada marca ofrece una lectura adicional sobre la dinámica de rendimiento. A finales de junio de 2024, Coach contaba con 324 tiendas en Norteamérica y 606 en el resto del mundo, lo que subraya su presencia global y su mayor saturación en mercados fuera de Estados Unidos, una característica que puede facilitar la diversificación de ingresos ante un entorno macroeconómico que afecta de forma despareja a distintos mercados. Kate Spade, por su parte, opera con 197 tiendas en Norteamérica y 181 en el resto del mundo, lo que indica una red más equilibrada entre sus mercados regionales y que podría influir en su capacidad de compensar caídas en ciertos segmentos de demanda. Por último, Stuart Weitzman, con 34 tiendas en Norteamérica y 60 en el resto del mundo, representa una presencia más enfocada en tiendas propias y un canal de ventas que, dada su posición dentro del grupo, ha de ser reevaluado para entender la razón de su menor desempeño en este periodo, además de las sinergias potenciales que podrían derivarse de su venta para la estrategia general de la empresa. La desinversión de Stuart Weitzman representa, en términos estratégicos, una oportunidad para reducir complejidad operativa y liberar capital para invertir en las marcas con mayor potencial de crecimiento y en la expansión de la demanda de Coach, que ha mostrado una trayectoria más sólida y una mayor demanda sostenida.
La dirección de Tapestry, encabezada por la consejera delegada Joanne Crevoiserat, ha destacado la fortaleza de los fundamentos de la compañía y su capacidad de adaptación ante un entorno complejo. En las declaraciones públicas, Crevoiserat subraya que la visión de la empresa se mantiene clara y que la compañía cuenta con fundamentos sólidos para navegar la incertidumbre del mercado. Estas palabras aluden a una estrategia centrada en la gestión de cartera de marcas, la optimización de operaciones y la disciplina en la asignación de capital, con un enfoque explícito en reforzar a Coach como el pilar de crecimiento y rentabilidad del grupo, y en reposicionar Kate Spade dentro de un marco de rentabilidad esperada y mayor sinergia con las otras marcas. La directiva ha enfatizado que, a pesar del entorno desafiante, la compañía posee la capacidad de adaptarse a diferentes escenarios y de mantener la resiliencia a través de inversiones estratégicas en producto, marketing y experiencia del consumidor.
La decisión de desvincularse de Stuart Weitzman y la valoración de la operación en 105 millones de dólares (aproximadamente 90,97 millones de euros) es un movimiento que también debe evaluarse en el contexto de la estrategia de distribución y crecimiento de las marcas que se quedan bajo el paraguas de Tapestry. Al comprar Stuart Weitzman en 2015 por 574 millones de dólares, y haberlo integrado al portafolio en una época de expansión de la marca y de diversificación de su oferta, Tapestry aspira a optimizar su mix de producto y a centrarse en marcas que aporten mayor rentabilidad y potencial de expansión a largo plazo. Aunque la venta podría suponer una pérdida de sinergias de marca y de inventario derivadas de la relación entre Stuart Weitzman y Coach, también abre la posibilidad de liberar capital para reinvertir en iniciativas que fortalezcan la eficiencia operativa, la marca Coach y el crecimiento de Kate Spade dentro de una estrategia de recuperación y sostenibilidad de resultados.
En términos de perspectivas, los analistas y mercados suelen observar con atención la evolución de la mix de marcas y la capacidad de Tapestry para mantener un crecimiento rentable. Aunque Kate Spade ha registrado una caída en ventas, la marca podría beneficiarse de futuras estrategias de reposicionamiento, de una mayor penetración en mercados emergentes y de iniciativas de colaboración y edición limitada que amplíen su atractivo entre compradores de lujo accesible. Del lado de Stuart Weitzman, la salida podría permitir no solo un alivio de la presión de inventario y de la gestión de tiendas y personal asociado, sino también una capacidad de la empresa para reasignar recursos a las áreas de mayor retorno. En cuanto a Coach, la marca continua mostrando un sólido desempeño operativo, con crecimiento de ventas y potencial para ampliar su presencia en mercados internacionales, reforzando su papel como columna vertebral de Tapestry.
En el marco de una lectura más amplia, la historia de Tapestry se enmarca dentro de un fenómeno más general de consolidación y ajuste en la industria del lujo. Las grandes corporaciones del sector se ven obligadas a optimizar sus portafolios de marcas, a gestionar de forma más eficiente sus costos y a focalizar inversiones en aquellos segmentos o líneas de producto con mayor probabilidad de crecimiento y rentabilidad sostenida. En este sentido, la estrategia de Tapestry de centrarse en sus marcas con mayor potencial y de desprenderse de activos menos rentables o de menor contribución a la generación de valor podría ser interpretada como una respuesta proactiva a las dinámicas de consumo que han cambiado en los últimos años, con un énfasis en la experiencia del cliente, la digitalización de la venta minorista, y la necesidad de mantener una oferta de producto que equilibre lujo y accesibilidad sin sacrificar la identidad de sus marcas.
La noticia de resultados, además, llega en un momento de reflexión sobre la evolución de las redes de distribución y de la experiencia de compra del consumidor, que han cobrado nueva relevancia en la era post-pandemia y en un entorno donde la demanda de productos de lujo se ha visto afectada por factores como la inflación, la volatilidad de los tipos de interés y las fluctuaciones de las tasas de cambio. En este contexto, Tapestry ha mostrado su capacidad para generar ingresos fuertes y para sostener márgenes operativos en una proporción razonable, lo que sugiere que la empresa está logrando gestionar bien el mix de productos, el pricing y las inversiones en marketing y en retail para sostener el crecimiento. Las perspectivas para el grupo dependerán, en gran medida, de su capacidad para mantener la disciplina en la gestión de costos y para continuar impulsando el rendimiento de Coach, así como de su habilidad para lograr eficiencias en la operación y una mayor rentabilidad de Kate Spade, que aún no ha mostrado una trayectoria tan sólida como Coach en este ciclo económico.
En términos de narrativa para inversores, el caso de Tapestry podría presentarse como un ejemplo de mejora operativa y revisión estratégica de portafolio en medio de un entorno macroeconómico desafiante. La compañía ha logrado aumentar las ventas y el beneficio neto en el periodo reportado, con un crecimiento notable en Coach y con un reposicionamiento estratégico que implica la salida de Stuart Weitzman. Aun así, la debilidad relativa de Kate Spade y la caída en la facturación de esta marca exige atención para evaluar si existen planes de revitalización más contundentes que permitan revertir la tendencia en el corto a medio plazo y si la demanda de bolsos y accesorios de lujo de Kate Spade podría beneficiarse de una nueva generación de productos, de colaboraciones o de una mayor presencia digital. En un análisis de riesgo, se deben contemplar posibles impactos de cambios en el tipo de cambio, variaciones en la demanda global de lujo, y la posible necesidad de nuevas inversiones en retail, experiencia de compra y comercio electrónico para sostener el crecimiento en las oficinas comerciales y en los puntos de venta.
Vea también: Nike demanda a Clot por incumplimiento de contrato
En suma, el resultado trimestral y anual presentado por Tapestry para los nueve meses del año fiscal 2025 subraya una realidad: la compañía está, por un lado, fortaleciendo su marca líder, Coach, que continúa siendo el motor del crecimiento con un rendimiento superior, y, por otro lado, gestionando con mayor rigor un portafolio que se ha reconfigurado para afrontar mejor un entorno de consumo volátil y desafiante. La desinversión de Stuart Weitzman y su venta a Caleres, la gestión del inventario, y el énfasis en la eficiencia operativa y en una ejecución de marketing más focalizada, son las piezas clave que marcan la dirección estratégica. Si bien Kate Spade ha mostrado un descenso en ventas, la empresa continúa apostando por su recuperación y por la creación de valor a través de un mix de productos más ajustado y de una aproximación más ágil a las preferencias del consumidor. En este marco, el mercado observa con atención si la estrategia de Tapestry logrará sostener y ampliar sus márgenes y si las medidas de optimización de cartera, ventas y distribución darán frutos en los próximos trimestres, en un entorno que, pese a la presión, sigue mostrando oportunidades de crecimiento para marcas con identidad fuerte y propuestas diferenciadas en el segmento del lujo accesible y contemporáneo.



