El año 2025 ha marcado un período de profundas transformaciones para el sector de la cosmética y la belleza, evidenciado por la serie de reestructuraciones y ajustes que están llevando a cabo las principales multinacionales del mercado a nivel mundial. Entre ellas, Shiseido, uno de los gigantes tradicionales de la industria japonesa, ha experimentado un movimiento contundente en su filial estadounidense que refleja no solo las dificultades internas de la compañía sino también los cambios dramáticos en los patrones de consumo, las percepciones de las marcas y las estrategias de negocio en un entorno económico cada vez más competitivo y desafiante. La decisión de la firma nipona de reducir su plantilla en América responde a un contexto de pérdida de tracción de una de sus marcas más recientes y emblemáticas, Drunk Elephant, y a un escenario de deterioro en las ventas y en los resultados globales del grupo, que muestran cómo incluso los grandes imperios de belleza no están inmunes a las turbulencias del mercado, la saturación del segmento y las expectativas cambiantes de una generación de consumidores más informada, selectiva y consciente de la sostenibilidad y la autenticidad de las marcas que adquieren.
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La marca Drunk Elephant, que se había consolidado como un hito en el segmento de la «clean beauty» y el cuidado de la piel, sufrió un desplome en su rendimiento en Estados Unidos, su mercado más importante, con una caída superior al 60% en su facturación durante el primer trimestre de 2025. Este retroceso no solo ha afectado directamente los resultados del grupo japonés sino que también ha provocado la necesidad de replantearse la estrategia de toda su filial en América, en una dinámica similar a la que otras grandes firmas de cosmética han venido adoptando en los últimos tiempos. La pérdida de tracción de Drunk Elephant puede entenderse como la consecuencia de varios factores que convergen en un escenario de saturación del segmento de productos naturales y orgánicos para el cuidado de la piel, donde la competencia se ha intensificado con la llegada de nuevas marcas, muchas de ellas de origen independiente o digital, que han logrado captar la atención de un público joven cada vez más crítico y exigente a la hora de seleccionar sus productos de belleza. La tendencia hacia un consumo más informado, consciente y personal, sumada a la sobreoferta en el mercado, ha llevado a un debilitamiento de algunas marcas que, a pesar del hype inicial, no lograron mantener la relevancia ni adaptar su mensaje a las nuevas expectativas del consumidor.
En este contexto, la decisión de Shiseido de proceder con despidos en su filial americana no resulta sorprendente. La compañía ha confirmado que está emprendiendo una transformación estructural y que ha iniciado un proceso de ajuste de su fuerza laboral en múltiples áreas y ubicaciones en Estados Unidos, aunque no ha revelado el número exacto de empleados afectados. La comunicad oficial indica que la medida “es transversal” y responde a la necesidad de optimizar recursos, reducir costes y enfocar los esfuerzos en productos y marcas con mayor potencial de crecimiento. La reestructuración busca, en definitiva, consolidar las áreas más rentables, como Clé de Peau Beauté, que ha reportado un crecimiento de doble dígito, y revitalizar la marca Drunk Elephant, cuya recuperación será clave para que el grupo recupere la senda del crecimiento en la región. La compañía también ha señalado que ofrecerá apoyo a los empleados afectados, evidenciando un intento por gestionar la reestructuración con cierta responsabilidad social y transparencia, aunque las dificultades económicas y la incertidumbre global hacen que estos movimientos sean inevitables en un escenario de crisis.
La difícil situación de Shiseido en América no es un fenómeno aislado, sino que forma parte de un fenómeno más amplio en el sector de la belleza, donde las grandes multinacionales están redefiniendo sus modelos operativos en respuesta a cambios en la demanda, en los hábitos de consumo y en la distribución. La tendencia general de reestructuración que se observa en firmas como Estée Lauder, Coty y L’Oréal refleja una convergencia de esfuerzos para reducir costes, agilizar estructuras y enfocarse en las líneas de productos y marcas más rentables, en un intento de garantizar la sostenibilidad financiera en medio de un mercado que, aunque presenta oportunidades, está marcado por la alta competencia y la presión sobre los márgenes. La reorganización también se relaciona con la migración de las ventas hacia canales digitales y la necesidad de invertir en innovación para captar a las generaciones más jóvenes, que cada vez más prefieren las compras online y valoran productos con historias, valores éticos y sostenibilidad por encima del simple prestigio de marca.
De cara al futuro, Shiseido parece estar en una etapa de transición donde su prioridad será la recuperación progresiva de su rendimiento en Estados Unidos y la definición de una estrategia clara para revitalizar a Drunk Elephant, que en su momento fue un fenómeno viral y un ejemplo de éxito, pero que ahora lucha por mantener su relevancia en un mercado cada vez más competitivo. La empresa tendrá que trabajar en la diferenciación de la marca, posiblemente ajustando su fórmula de comunicación y, sobre todo, innovando en futuros lanzamientos que respondan a nuevas tendencias y necesidades del consumidor. La reestructuración también puede implicar una revisión de la cartera de productos, una mayor inversión en sostenibilidad y transparencia, así como en el fortalecimiento de su presencia digital, que se ha convertido en la principal vía de contacto y compra para las nuevas generaciones. Además, la compañía se enfrentará a la difícil tarea de mantener el equilibrio entre la reducción de costes y la inversión en innovación, dado que en un sector donde la percepción y la confianza del consumidor son elementos clave, no basta con recortar recursos, sino que también se requiere una visión renovada y adaptada a los tiempos actuales.
La estrategia de reestructuración en Estados Unidos por parte de Shiseido también tiene implicaciones en su filosofía de globalización y presencia internacional. La crisis en América ha puesto de manifiesto las vulnerabilidades del enfoque de expansión rápida y fuerte en mercados saturados, que si no se gestionan con precisión pueden derivar en pérdidas sustanciales y deterioro de la imagen corporativa. La compañía, que en 2019 adquirió Drunk Elephant por 845 millones de dólares, ahora reconoce que esa apuesta, aunque en su momento pareció prometedora, requiere ser reevaluada y ajustada. La marca de belleza confiable para la generación Z y los millennials necesita reposicionarse, quizás con un enfoque más estratégico y menos impulsivo, para evitar que su hype se disipe y su valor de marca se vea erosionado por la competencia y los cambios en el mercado. La reestructuración puede también interpretarse como un intento de romper con modelos pasados que, en ciertos casos, se basaron demasiado en la adquisición y la rápida expansión de nuevas marcas, sin asegurar un control sólido sobre su gestión y su posicionamiento en los canales tradicionales y digitales.
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En definitiva, la decisión de Shiseido de reducir su plantilla en América tras el desplome del hype de Drunk Elephant refleja una tendencia de fondo en la industria de la belleza, marcada por la necesidad de adaptación, innovación y resistencia ante un entorno complejo. La compañía debe afrontar desafíos en múltiples frentes: recuperar la confianza de los consumidores, modernizar su cartera, gestionar eficazmente sus recursos humanos y financieros, y avanzar hacia modelos de negocio más sostenibles y digitales. La reestructuración que está en marcha puede ser solo el inicio de un proceso más profundo de transformación, donde la flexibilidad, la innovación y la atención a las nuevas demandas del mercado serán determinantes para su supervivencia y crecimiento. La historia de Drunk Elephant, con sus altibajos, sirve como ejemplo de cómo incluso las marcas más prometedoras pueden caerse del pedestal si no logran mantenerse relevantes en un mercado en constante cambio y si no se adaptan rápidamente a los nuevos ecosistemas de consumo digital. En ese sentido, el movimiento de Shiseido en Estados Unidos puede entenderse como una estrategia necesaria y, en cierta medida, inevitable en un entorno donde la competencia nunca duerme, pero también como una oportunidad para reposicionar sus marcas y reinventar su presencia en un escenario global cada vez más desafiante.


