El resurgimiento de los collares largos en la moda de joyería para la temporada primavera-verano 2025 marca un regreso triunfante de una tendencia que tuvo su clímax en décadas pasadas, en especial entre los años 70 y 80, y que ahora se presenta como una de las propuestas más relevantes y deseadas en el panorama estilístico actual. La fuerza de esta tendencia no solo radica en su capacidad de transformar cualquier look con un simple gesto, sino también en su carga histórica, su asociación con iconos de la moda y su evidente resurgir en las pasarelas más influyentes del momento. Y, aunque durante más de una década los collares largos parecían haber quedado relegados por otros estilos de mayor impacto visual, las colecciones más recientes parecen indicar que la nostalgia, combinada con la innovación y las nuevas interpretaciones del maximalismo, están impulsando una auténtica revolución en el mundo de la joyería y, por qué no, en el estilo personal de cada mujer.
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Para comprender la magnitud de esta tendencia y su arraigo en el tiempo, es fundamental recordar el papel que jugaron los collares largos en la estética de figuras como Jackie Kennedy, quien los popularizó en los años 60 y 70 como símbolo de elegancia intelectual y sofisticada, y Carolina de Mónaco, que los convirtió en una insignia de su estilo clásico, bohemio y siempre minimalista pero impactante. Jackie Kennedy, con su imagen de precisión y refinamiento, supo utilizar estos collares como complemento ideal para sus camisas blancas y trajes impecables, creando un look que trascendió su tiempo y que todavía hoy sirve como inspiración para muchas. Sus collares largos, de perlas o cadenas sencillas, lograban transmitir un aire de serenidad, cuerda y distinción, que aún resulta irresistible. Carolina, por su parte, los llevó en múltiples versiones, desde cadenas sencillas y discretas hasta piezas más elaboradas con múltiples capas, resaltando su carácter ecléctico y su gusto por el detalle. La reivindicación de estos collares en la estética de ambas muestra que, más allá de las modas pasajeras, la línea de los collares largos posee una atemporalidad que las grandes figuras claramente entendieron y aprovecharon.
El resurgir en las pasarelas de 2025 se ha consolidado como una declaración clara de que lo maximalista está de vuelta y que, además, la moda cíclica funciona a través de un proceso de recuperación y reinterpretación. Firmas como Chloé, Valentino, Zimmermann, Louis Vuitton, Saint Laurent, Tods y Elie Saab han mostrado en sus colecciones modelos que van desde los más sencillos hasta los verdaderamente ostentosos, con múltiples capas y combinaciones que aportan volumen, movimiento y presencia al look de quien los lleva. Es patente en estas colecciones que los collares largos ya no solo son accesorios, sino que se convierten en piezas centrales que enmarcan el rostro y potencian toda la estética, en línea con la tendencia boho-chic que domina la temporada, con su influencia en todos los ámbitos de la moda, desde los street styles hasta las alfombras rojas. La clave radica en la capacidad de estas piezas para transformar un outfit sencillo en uno sofisticado y lleno de carácter, sin necesidad de complicarse en excesivos detalles. Este enfoque maximalista, con capas y múltiples objetos sobre el pecho, evidencia una intención de crear un impacto visual fuerte, a la vez que permite jugar con diferentes alturas y estilos, estableciendo el collar largo como un elemento versátil y dinámico que, además, se puede adaptar a cualquier estilo personal.
Las insiders y las influencers, siempre atentas a las tendencias y las innovaciones, ya han comenzado a incorporar estos collares en sus looks de primavera, demostrando que su fuerza reside no solo en el diseño sino también en la facilidad de integrarlos en estilos cotidianos y elegantes, favoreciendo a todas las edades y estilos de vida. La tendencia no discrimina, y cada mujer puede jugar con diferentes modelos para expresar su personalidad, desde las cadenas más discretas y doradas, con detalles bohemios y naturales, hasta los collares de cuentas en tonos vibrantes que reminiscen a los accesorios tradicionales y que aportan un aire sin esfuerzo de relajación chic. Los collares con cuerda, especialmente en versiones multiposición, han ganado popularidad, permitiendo variar la forma en que se llevan y combinan, y contribuyen a crear un look más desenfadado, ideal para ambientes informales o para complementar gustos más bohemios y viajeros. Las piezas de cuentas circulares, como las que popularizaron nuestras madres y abuelas en los años 70, se posicionan como un must, revitalizadas y reeditadas con nuevos toques contemporáneos para adaptarse a las tendencias actuales; su sencillez y naturalidad las convierten en un complemento ideal para los estilos de verano, en los que la comodidad y la frescura son clave.
Este retorno de los collares largos no solo tiene una dimensión estética, sino también simbólica, ya que representa un anclaje con la historia y la cultura de la moda. Son un símbolo de elegancia clásica, de libertad y de expresión personal, de un estilo bohemio que invita a la calma y la conexión con la naturaleza, pero también de un cierto aire contracultural y de desafío a las tendencias minimalistas que dominaron los últimos años. La influencia de figuras como Jackie Kennedy y Carolina de Mónaco en esta recuperación no es mera casualidad; ellas personificaron en su día el equilibrio perfecto entre sofisticación y sencillez, entre tradición y modernidad. En ese sentido, la tendencia de los collares largos en 2025 parece aliarse con una filosofía que apuesta por la autenticidad y por redefinir el concepto de lujo, donde la joya no solo es un adorno, sino un reflejo de identidad, cultura y estado de ánimo. Es una tendencia que se puede interpretar de diferentes maneras, desde la más romántica y vintage hasta la más moderna y audaz, poniendo en evidencia que el estilo nunca muere, sino que siempre encuentra nuevas formas de renacer y adaptarse a las épocas.
A nivel técnico y de estilos, los collares largos ofrecen una variedad infinita de posibilidades. Desde las cadenas más delicadas y finas, hasta las de gran tamaño y peso, que generan un impacto contundente, todas ellas poseen en común esa cualidad de alargar visualmente el cuello y resaltar el rostro de manera favorecedora. La tendencia actual privilegia las combinaciones atrevidas, en las que se mezclan diferentes longitudes, texturas y colores, creando un efecto visual de capas que aportan profundidad y movimiento al conjunto. La diversidad de materiales usados en estos collares responde a la misma lógica: perlas, cadenas de oro, cuerda de yute, cuentas de vidrio, resina o incluso pieza artesanales diseñadas con técnicas tradicionales, todas ellas enriquecen y diversifican el concepto. La tendencia también abraza la idea de lo “multiposición”, que permite modificar la forma en que los collares se llevan, adaptándose a diferentes estilos y emociones del día, reafirmando la idea de que la moda y la joyería son siempre un acto de expresión personal y de creatividad sin límites.
La versatilidad que ofrecen estos collares largos también permite que sean el complemento perfecto para diferentes outfits, ya sea un estilo casual, bohemio, vintage o incluso más formal y elegante. En el verano, en particular, son ideales porque complementan textiles ligeros, vestidos de verano, blusas de lino y camisetas básicas, generando un contraste que realza la sencillez de las prendas con la sofisticación de las joyas. La tendencia invita a todas las mujeres a explorar combinaciones con colores vivos, texturas contrastantes y diferentes grosores, con un ánimo de experimentar y personalizar cada look. La capacidad de transformar un conjunto simple en uno impactante, solo con la adición de un collar largo, hace que estas piezas se conviertan en imprescindibles en el joyero de cualquier mujer fashionista y consciente de su estilo. Sin duda, los collares largos vuelven con fuerza, y llegan para quedarse, aportando una estética que combina historia, modernidad, atrevimiento y elegancia en un solo accesorio, que será protagonista indiscutible en la moda de joyas del verano 2025.
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El regreso de los collares largos en 2025 es mucho más que una tendencia pasajera; representa un acto de reconocimiento a un estilo clásico que se ha reinventado con el paso del tiempo, adaptándose a las nuevas generaciones y a los gustos contemporáneos. Son un ejemplo de cómo la historia de la moda y la joyería se entrelazan, creando un ciclo de renovaciones que aportan identidad y carácter a cada mujer. La influencia de iconos históricos y la vuelta a un maximalismo sofisticado elevan estos accesorios a un nivel de arte en sí mismos, permitiendo jugar con diferentes estilos, materiales y combinaciones para expresar la personalidad y el ajuste emocional que cada uno busca en su forma de vestir y adornar. En definitiva, los collares largos en verano 2025 son mucho más que una opción estética: encarnan un concepto

