En el contexto del mercado de la moda y el retail global, la dinámica interna de las compañías puede revelar no solo su salud financiera, sino también las tendencias y estrategias que pueden marcar su rumbo en el futuro cercano. H&M, uno de los gigantes del sector, se encuentra actualmente en el centro de una controversia que puede definir su trayectoria a largo plazo: los movimientos de su accionista mayoritario, la familia Persson, y las implicaciones que estos tienen en la posible privatización del grupo. La familia Persson, fundadora del grupo, ha reforzado notablemente su control sobre la compañía a través de su holding familiar Ramsbury Invest, que en el primer semestre de 2025 adquirió un volumen considerable de acciones, incrementando su participación en la empresa hasta superar el 64%. Este nivel de control, obtenido mediante compras de gran volumen y en un corto período de tiempo, no solo refleja una fuerte determinación de la familia de mantener y consolidar su influencia sobre la marca, sino que además plantea preguntas clave sobre su visión a largo plazo, si buscan una gestión más flexible y menos sujeta a las presiones del mercado público, o si planean una completa retirada del parqué.
Vea también: L’Oréal revoluciona el cuidado capilar con compra estratégica
La tendencia de incrementar su participación en H&M, que ya fue significativa en años anteriores, se ha acelerado en 2025, con una velocidad de compras superior a la registrada en los ejercicios precedentes. Durante los primeros seis meses del año, Ramsbury Invest adquirió aproximadamente 42,75 millones de acciones, en comparación con los 56,85 millones comprados en todo 2024 y los 55,65 millones de 2023. Este incremento en la compra de acciones refleja una estrategia deliberada y una clara intención de consolidar aún más su control, antes de plantear decisiones más drásticas, como la posible salida a bolsa o la privatización completa de la compañía, que ha sido objeto de especulación en los círculos financieros y en los medios especializados.
El contexto en el que se mueven estas acciones es importante para entender las motivaciones y las posibles implicaciones. La compañía, en el actual entorno bursátil, ha experimentado un retroceso cercano al 9% en sus acciones en lo que va de año, afectada por la desaceleración del consumo global, la incertidumbre geopolítica, las tensiones comerciales y las políticas de aranceles más estrictas. Estos factores han disfrutado un papel particular en hacer que las empresas que cotizan en bolsa consideren adicionalmente la opción de abandonar los mercados públicos para retomar una gestión más controlada y menos sujeta a la volatilidad. La retirada del mercado bursátil, especialmente en sectores altamente competitivos y afectados por shocks externos, puede convertirse en una estrategia viables para las grandes empresas que prefieren tener una mayor flexibilidad para implementar cambios y restructuraciones sin la presión constante de los inversionistas públicos.
Las declaraciones de los analistas refuerzan esta corriente. Desde Deutsche Bank, Adam Cochrane señala que la tendencia de privatización en el sector del retail está en alza, dadas las complicaciones arancelarias y la inestabilidad económica global. Cualquier movimiento de privatización en H&M, equipo en el que la familia Persson ya tiene una participación dominante, sería coherente con este patrón, aún más si se consideran los desafíos internos de gestión, presión de los accionistas minoritarios y la necesidad de adaptarse rápidamente a los cambios de mercado sin la atadura de la cotización pública y sus requerimientos regulatorios.
No obstante, la complejidad de una operación de esta magnitud no es trivial. La capitalización de H&M ronda los 187.000 millones de coronas suecas, equivalentes a aproximadamente 19.700 millones de euros, una cifra que requeriría de la familia Persson o de sus aliados estrategias de financiamiento externo o alianzas estratégicas para completar cualquier operación de compra del resto de acciones, que todavía representan cerca del 36% del total. La adquisición de una parte tan significativa del capital social, en un entorno económico donde las tasas de interés son altas y la economía global enfrenta múltiples tensiones, supone un reto financiero considerable y requiere de un análisis profundo de las opciones disponibles.
Este escenario se ve además reforzado por la situación económica de H&M, que en los primeros meses del año reportó un modesto retroceso en sus ventas del 1%, situándose en 112.047 millones de coronas suecas (unos 10.129 millones de euros), junto con una caída significativa en beneficios del 27,8%, hasta 4.541 millones de coronas (unos 410,5 millones de euros). Estos números reflejan un contexto de dificultades, que, aunque no son insuperables, sí plantean un escenario de desafíos internos a resolver, además de las cuestiones externas del entorno macroeconómico y geopolítico. La baja en ventas y beneficios puede influir en las decisiones futuras de la familia Persson, profundizando en su interés por mantener un control más directo y reducir la exposición a la volatilidad del mercado público.
El icono familiar y la historia de control de la marca, que data de la fundación en 1947 por Erling Persson, confiere a la familia una identidad muy marcada en la gestión de la compañía. Desde Stefan Persson, que fue consejero delegado durante casi tres décadas, hasta Karl-Johan Persson, que asumió la presidencia en 2009, todos han mantenido una influencia sustancial en la dirección estratégica de la empresa. La referencia a estos liderazgos refleja que la estructura de poder interna ha sido tradicionalmente concentrada en la familia, lo que favorece un escenario en el que decisiones de fondo, como la privatización o la recompra de acciones flotantes, pueden ser impulsadas con mayor facilidad que en compañías gestionadas por consejo externo.
Es importante destacar que en 2020, por primera vez en su historia, H&M incorporó un CEO externo, en un esfuerzo por quizás diversificar la gestión y abrir nuevas perspectivas estratégicas, aunque la familia sigue manteniendo un papel preponderante en la estructura directiva y en la gobernanza. La presencia de un CEO externo puede interpretarse como un intento de modernizar y profesionalizar la gestión, preparándose para cambios estructurales mayores en el futuro, en los que la familia pueda jugar un papel que vaya más allá de la gestión cotidiana, quizás centrado en la estrategia de inversión y control accionarial, incluyendo la eventual privatización.
El interés de la familia Persson por consolidar su control también se puede entender como parte de su visión de largo plazo para la empresa. La apuesta por beneficiar a los accionistas mayoritarios mediante la recompra de acciones y el fortalecimiento del control puede estar alineada con la creación de una estructura más estable y flexible, capaz de afrontar los desafíos de un mercado altamente dinámico y competitivo. Una privatización parcial o total podría ofrecerles un entorno en el que puedan implementar cambios estructurales, innovaciones en la estrategia de producto, expansión en nuevos mercados o incluso una reestructuración de la cadena de suministro sin la presión de los accionistas minoritarios o las exigencias del mercado público.
Vea también: Le Coq Sportif en la cuerda floja: Lucha por su supervivencia
En definitiva, la situación actual de H&M refleja una dinámica de poder y estrategia empresarial que puede tener profundas implicaciones para el futuro del gigante sueco. La creciente participación de la familia Persson, combinada con las dificultades macroeconómicas y sectoriales, posiciona a la compañía en un momento en el que decisiones clave están sobre la mesa. La opción de privatizar, si llega a materializarse, podría marcar un giro profundo en su historia, permitiendo una gestión más centralizada, eficiente y alineada con los intereses de los controladores familiares, pero también conlleva riesgos sustanciales, desde la obtención de financiamiento hasta el impacto en la percepción del mercado y los empleados. Por ahora, la ausencia de declaraciones oficiales sobre los planes específicos mantiene la incertidumbre, aunque todo apunta a que el legado de control familiar y la estrategia de consolidación seguirán siendo elementos centrales en el devenir de H&M en los próximos años.


