Nike está en un proceso de revitalización bajo la dirección de su nuevo consejero delegado, Elliot Hill, quien ha comenzado a implementar estrategias para recuperar la esencia de la marca y reconectar con sus consumidores. Desde que asumió el cargo en octubre de 2024, Hill ha reconocido la crisis existencial que la compañía enfrentó durante el mandato de su predecesor, John Donahoe, y ha prometido un enfoque renovado que priorice la conexión emocional con los clientes a través de historias inspiradoras. Uno de los movimientos más destacados en esta dirección es el lanzamiento de una nueva campaña publicitaria que rinde homenaje a los orígenes de la marca Jordan, buscando revivir el impacto que tuvo en su historia.
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La campaña se centra en la famosa historia de cómo Nike pagó multas a la NBA por permitir que Michael Jordan usara las zapatillas Air Jordan 1, que infringían las normas de vestuario de la liga en 1985. Este acto de rebeldía se convirtió en un hito en la historia del marketing deportivo, ya que las multas no solo fueron aceptadas, sino que también impulsaron las ventas de las zapatillas. La campaña actual, que incluye la participación de reconocidas figuras del deporte y la música como Luka Dončić, Travis Scott y DJ Khaled, plantea la pregunta provocativa: “¿Y si no pagamos la multa?”, reflexionando sobre cómo esto habría cambiado el panorama del baloncesto y la cultura pop.
El anuncio revive la icónica campaña «Banned» de 1985 y presenta un personaje ficticio, Lawrence H, que representa a un empleado del departamento financiero de Nike. Este personaje narra de manera irónica el supuesto fracaso de las Air Jordan y sugiere que, de haberse prohibido, el impacto de Jordan Brand en el deporte y la cultura habría sido radicalmente diferente. Esta narrativa no solo destaca la importancia de las Air Jordan en la historia del baloncesto, sino que también subraya la influencia duradera que la marca ha tenido en la cultura contemporánea, afirmando que «la grandeza no se puede prohibir».
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Con esta campaña, Hill está sentando las bases para una remontada en Nike, enfocándose en la obsesión por el deporte que la compañía había perdido. Tras presentar resultados decepcionantes en su último informe financiero, con una caída del 8% en ventas y un 26% en el resultado neto, Nike busca deshacerse de una estrategia centrada en operaciones y retornar a sus raíces, donde los atletas son el centro de cada decisión. Este nuevo enfoque tiene como objetivo no solo recuperar la relevancia de la marca, sino también reintegrar la pasión por el deporte en la cultura de la empresa, marcando así el inicio de una nueva etapa para Nike.


