Natura ha logrado revertir una situación de pérdidas en la primera mitad del año y ha mostrado un desempeño financiero que, si bien viene cargado de matices, sugiere una recuperación y una senda de crecimiento sostenido frente a un entorno macroeconómico desafiante en la región. El análisis de sus resultados para el primer semestre de 2025 revela un conjunto de indicadores que, en conjunto, permiten entender la dinámica de una empresa que ha sabido gestionar sus procesos de reorganización y desinversión, al tiempo que intenta capitalizar su presencia en mercados clave, especialmente Brasil, para sostener la mejora operativa y la expansión de la rentabilidad.
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En primer lugar, el saldo neto de la mitad del año se distingue por una ganancia de 44,4 millones de reales brasileños, lo que representa una salida de números rojos frente a la pérdida de 1.794,1 millones de reales en el mismo periodo de 2024. Este giro de resultados, desde pérdidas a beneficio modesto, es un hecho relevante que señala una mejora de la línea de fondo. El contraste entre la pérdida del año anterior y el resultado positivo en 2025 puede atribuirse a varios factores: una mayor eficiencia en costos y gastos, una estructura de ingresos más favorable, y a la vez, el impacto de las ventas y cambios estratégicos derivados de la reconfiguración corporativa que Natura ha venido empujando desde 2023. Es clave notar que el resultado neto positivo no se produce en un vacío: coincide con un aumento del 4,5% en la facturación, que alcanza 10.830,4 millones de reales (aproximadamente 1.710,8 millones de euros). Este crecimiento de ingresos sugiere que la empresa ha logrado capitalizar su portafolio de marcas y su red de distribución, incluso en un entorno donde la economía brasileña y ciertos mercados latinoamericanos muestran señales de desaceleración.
Relacionado con la mejora de ingresos, la cifra del EBITDA refleja una aceleración en la rentabilidad operativa: un crecimiento del 15,39% hasta 1.577,1 millones de reales (cerca de 249,1 millones de euros). Este incremento en el EBITDA, más allá de lo puramente contable, puede entenderse como un indicador de la mayor eficiencia operativa y de un control de costos más riguroso, que suelen ser palancas clave en periodos de reestructuración. Natura ha comunicado que evalúa estos resultados como “saludables” y “ligeramente mejores de lo esperado”, lo que sugiere que las expectativas del equipo directivo para el primer semestre se cumplieron o superaron ligeramente las proyecciones internas y externas. El reconocimiento de Brasil como el motor principal, con una posición por encima del rendimiento medio del mercado, refuerza la idea de que la fortaleza local sigue siendo el pilar de la compañía, incluso cuando Avon se encuentra bajo presión por su gigantesca base de operaciones y su proceso de desinversión.
Sin embargo, la compañía no oculta los vientos en contra que afectan su panorama regional. Natura advierte sobre una desaceleración notable de la economía en Brasil, que se inscribe en un entorno macroeconómico menos favorable en Latinoamérica. Además, señala una creciente presión en México y una posible depreciación significativa en el tipo de cambio en Argentina. Estos elementos subrayan una exposición geográfica que, si bien rentable en conjunto, también introduce volatilidad y riesgos estructurales que deben gestionarse con cautela en el segundo semestre y, de cara al año completo, en 2025. El aviso sobre la posible depreciación de monedas regionales y la presión cambiaria es especialmente relevante para una compañía con una estructura de ingresos multinacional y con activos y pasivos conectados a distintas divisas. En este marco, la monotonía del crecimiento de ingresos podría moderarse si las condiciones macroeconómicas se deterioran, aunque el incremento de la rentabilidad operativa sugiere que Natura está logrando contener debilidades y convertirlas en mejoras relativas.
En cuanto a la estrategia de negocio, el grupo ha ido avanzando en un plan de simplificación y reestructuración que ya venía anunciándose desde 2023. En 2023, Natura vendió The Body Shop y, el año siguiente, dio inicio a la segregación de Avon, con la venta ya en proceso. Estas desinversiones y la optimización de la estructura corporativa forman parte de un esfuerzo mayor para reducir deuda y concentrar recursos en las áreas de mayor potencial de crecimiento y rentabilidad. La desinversión de Avon y la venta de Aesop a L’Oréal en 2023 por 2.525 millones de dólares (aproximadamente 2.355 millones de euros) para reducir deuda constituyen hitos claves en este plan de transformación. Estos movimientos permiten que Natura concentre su capacidad financiera y operativa en sus mercados y en sus marcas centrales, reduciendo complejidad y liberando capital para invertir en capacidad de producción, innovación, marketing y expansión selectiva.
La narrativa de Natura para los próximos años incluye el objetivo de mantener o mejorar el EBITDA en 2025 frente a 2024, a pesar de un entorno desafiante. Este compromiso sugiere que la empresa está priorizando la creación de valor a través de mejoras operativas, controles de gasto, y desarrollo de producto, en lugar de depender exclusivamente de la expansión de ingresos. En un contexto donde la inflación y los costos de insumos pueden afectar márgenes, la gestión de costos y la eficiencia operativa resultan fundamentales. Además, es razonable anticipar que Natura continuará evaluando y ejecutando desinversiones o reestructuraciones adicionales, si estas contribuyen a una mayor disciplina financiera y a un balance más ligero que permita afrontar la volatilidad de mercados emergentes y la dinámica de competencia, especialmente frente a rivales globales que buscan consolidar posiciones en cosmética y cuidado personal.
En el plano poco inmediato, el desempeño de Natura también puede verse influido por el comportamiento de consumidores y tendencias de consumo en cosmética y cuidado personal. El mercado brasileño, que es el pilar de la compañía, sigue siendo altamente sensible a la evolución de la confianza del consumidor, a las tasas de interés y a la disponibilidad de crédito, así como a la volatilidad de precios de materias primas y a la presión de costos logísticos y de importación. Si Brasil logra sostener una trayectoria de crecimiento más estable y una inflación controlada, la demanda podría fortalecerse, apoyando no solo el crecimiento de ingresos sino también la estabilidad de márgenes. En mercados como México y Argentina, donde Natura también muestra presencia, la dinámica de tipo de cambio, la inflación y la percepción de marca pueden influir en la demanda y en la rentabilidad. Por ello, la gestión de divisas, la cobertura de riesgos y la diversificación de portafolio entre cosmética, skincare y cuidado del cabello, podrían desempeñar roles decisivos para amortiguar shocks externos y mantener consistencia en resultados.
En términos de impacto estratégico, la salida de pérdidas y el incremento de facturación fortalecen la narrativa de Natura como una empresa en fase de transición hacia una estructura más ágil y rentable. El paso de una compañía que luchaba por acomodarse a un nuevo esquema de negocio —con grandes activos y un mix de marcas que requieren distintas estrategias de comercialización— hacia una entidad centrada en talento, eficiencia y foco en mercados clave, parece estar tomando forma. La priorización de la fortaleza en Brasil, la gestión activa de su portafolio y la reducción de deuda mediante desinversiones son señales de una ejecución disciplinada de su plan de negocio. En este sentido, el desempeño observado en la primera mitad del año podría verse como una validación de las decisiones estratégicas tomadas en los años recientes y un indicador de que la empresa está en una trayectoria de recuperación que podría consolidarse en los próximos trimestres, siempre que el entorno macroeconómico regional permanezca manejable y la demanda se mantenga relativamente robusta.
Cabe señalar, para un análisis más completo, que la magnitud de la recuperación en Natura depende de la capacidad de mantener la dinámica de ingresos al alza y de sostener la mejora en la eficiencia operativa. El hecho de que el EBITDA haya crecido a un ritmo superior al de los ingresos sugiere que la empresa puede estar obteniendo mayores beneficios por cada unidad de venta, lo que es una señal positiva de productividad y control de costos. Sin embargo, el crecimiento de ingresos podría moderarse si la economía brasileña continúa enfrentando retos y si la confianza de los consumidores se deteriora o si las tasas de interés se mantienen elevadas durante un periodo prolongado. En este escenario, la capacidad de Natura para gestionar sus inversiones en innovación de productos, marketing y plataformas de venta, al tiempo que mantiene una estrategia de reducción de deuda y simplificación de estructuras, será crucial para sostener o ampliar la tendencia favorable.
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El balance de la primera mitad de 2025 para Natura registra una salida de pérdidas y un incremento de ingresos y EBITDA que, en conjunto, apuntan a una recuperación operativa y financiera frente a la perturbación de 2024. La compañía ha logrado convertir una situación de pérdidas en una trayectoria de rentabilidad modesta, gracias a una combinación de crecimiento de ventas en su principal mercado, Brasil, y a la disciplina operativa para gestionar costos y aprovechar la elasticidad de su cartera de marcas. Las desinversiones estratégicas —The Body Shop, Avon y Aesop—, junto con la reducción de deuda asociada, han permitido a Natura reconfigurar su perfil financiero para adaptarse a un entorno de mayor complejidad macroeconómica y a una competencia más intensa. Si bien quedan desafíos relevantes por delante, especialmente en relación con la evolución de la economía regional y la volatilidad cambiaria, la lectura de los primeros seis meses sugiere que Natura se encuentra en una senda de recuperación sostenible, con un marco estratégico que le permite aspirar a incrementar su EBITDA a lo largo de 2025 en comparación con 2024, y a sostener, si no ampliar, su crecimiento de ingresos en el mediano plazo. Este escenario, por tanto, se perfila como una señal alentadora para inversionistas y analistas que vigilan la trayectoria de una corporación que ha sabido, en un periodo de transición, stabilizar sus finanzas y reforzar su posición en un mercado cada vez más dinámico y competitivo.


