Las ventas de moda en Estados Unidos arrancaron 2026 con una nota positiva. En enero, el segmento de prendas de vestir y calzado registró un aumento interanual del 4%, superando al conjunto del comercio minorista y confirmando que el impulso generado por la campaña navideña todavía se deja sentir en el inicio del año.
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Crece la moda, y mantiene el ritmo frente al retail
De acuerdo con los datos más recientes publicados por la Oficina de Comercio de Estados Unidos, las ventas del sector alcanzaron en el primer mes del año 20.248 millones de dólares. Esto supone que, frente a enero del año anterior, el desempeño se tradujo en un avance medible y sostenido.
El dato es relevante no solo por el crecimiento en sí mismo, sino por el contexto: mientras la moda mantiene su tracción, el retail total presenta un comportamiento más moderado. En el mismo periodo, el comercio minorista en su conjunto facturó 674.641 millones de dólares, con un incremento interanual del 3,1%. Es decir, la moda vuelve a situarse por encima del ritmo del mercado general durante el arranque del ejercicio.
Diciembre impulsó el cierre: Navidad como motor del sector
El crecimiento de enero no surge de la nada. La evolución del mes anterior fue clave para explicar parte del resultado. En diciembre, las ventas de moda llegaron a 41.968 millones de dólares, un 5,2% por encima del mismo mes del año previo. Este comportamiento se asocia principalmente al efecto de la campaña navideña, que suele activar el gasto y acelerar la rotación de inventarios.
Además, el empuje ya venía construyéndose antes de diciembre. En noviembre, las ventas del sector registraron 30.762 millones de dólares, lo que representa un 7,1% más que en el mismo mes del año anterior. En esa fase, la actividad comercial quedó marcada por el impacto del Black Friday, que tradicionalmente funciona como un punto de inflexión para muchas categorías vinculadas a moda.
Enero: el “descenso natural” no frena el crecimiento
Como sucede cada año, enero suele traer una desaceleración estacional. Tras el gasto concentrado en el tramo final del año, el consumo tiende a normalizarse durante las primeras semanas del ejercicio. Aun así, el sector de moda logra conservar un crecimiento interanual positivo, incluso cuando se compara con un periodo que, por definición, no suele ser tan fuerte como diciembre.
En otras palabras: aunque enero se enfrente a una caída frente al pico de fin de año, el comparativo anual permite observar que la demanda no se “apaga”. El resultado neto es una foto más estable de lo que podría esperarse en un mes típico de transición.
Retail total: también se normaliza, pero con crecimiento
La tendencia de normalización también aparece en el conjunto del comercio minorista. Tras los 816.616 millones de dólares facturados en diciembre, el retail total descendió en enero, aunque sin perder el tono favorable frente al año anterior.
El crecimiento global se mantiene gracias al incremento del 3,1% interanual, por lo que el mercado sigue mostrando resiliencia pese a la fase de ajuste posterior a las compras navideñas. En ese equilibrio, la moda se mantiene como un componente especialmente dinámico.
Tendencia de 2025: la moda superó al retail en el conjunto del año
El comportamiento de enero encaja con la tendencia observada durante 2025, cuando la moda logró crecer por encima del retail a lo largo del ejercicio. La explicación habitual para este patrón se vincula a dos factores: por un lado, un segundo semestre más activo, y por otro, una campaña de Navidad especialmente sólida, capaz de elevar las cifras del cierre y sostener cierto impulso en meses posteriores.
Así, el arranque de 2026 no rompe con lo que venía funcionando, sino que reafirma que la moda está encontrando un espacio de expansión en el consumo.
Un mercado con resiliencia, pero con prudencia del consumidor
Con estos datos sobre la mesa, el sector se enfrenta a 2026 con una expectativa más firme que la de un inicio “plano”. Sin embargo, el contexto no es completamente uniforme: el consumo continúa mostrando capacidad de respuesta, aunque suele estar condicionado por la prudencia del consumidor y por un entorno macroeconómico todavía incierto.
En este tipo de escenarios, el crecimiento del segmento suele depender de cómo evolucionen variables como precios, promociones, volumen de compra y preferencias del público. La fotografía de enero sugiere que, al menos de momento, la demanda no se está apagando y que la moda sigue siendo un canal relevante dentro del comercio minorista.
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Impacto clave del dato: la moda sostiene su ventaja
En términos prácticos, el dato de enero deja una señal clara: la moda no solo crece, sino que lo hace por encima del ritmo del retail total. Ese diferencial puede ser importante para minoristas, marcas y cadenas, ya que indica que el interés del consumidor se mantiene en categorías vinculadas a vestimenta y calzado, incluso después de la temporada alta.
Si la tendencia se mantiene, el sector podría consolidar su protagonismo durante los meses siguientes, apoyado en una combinación de campañas comerciales, rotación de inventario y una demanda que, aunque sensible a cambios económicos, continúa encontrando motivos para comprar.


