Marypaz, una de las empresas más destacadas en el sector del calzado en España, se encuentra en una situación crítica tras haber solicitado un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) al Juzgado Mercantil de Sevilla. Esta decisión se enmarca dentro del concurso de acreedores en el que la compañía está inmersa desde mayo de este año. Según ha comunicado el sindicato CCOO, el ajuste de plantilla afectará a la totalidad de los 276 trabajadores de Marypaz y a toda su red de establecimientos, incluyendo su negocio online.
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El sindicato ha indicado que el periodo de consultas del ERE comenzó el 2 de agosto, y ha señalado que las principales causas de esta drástica medida son el deterioro en la demanda de sus productos y el aumento de pérdidas económicas. En este contexto, Marypaz ha acumulado un pasivo de más de 20 millones de euros, lo que ha llevado a la empresa a tomar decisiones difíciles para intentar reestructurarse.
En julio, la situación se agravó cuando la empresa se declaró en quiebra, tras no haber logrado un acuerdo para refinanciar su deuda. Este escenario ha generado una gran preocupación entre los empleados y sus representantes, quienes han manifestado su deseo de mantener la prudencia durante las negociaciones del proceso, con el objetivo de preservar los intereses de los trabajadores.
A pesar de la difícil situación, CCOO ha confirmado la existencia de un posible comprador que podría ofrecer una salida a la crisis. Este comprador, cuya identidad aún no ha sido revelada, se habría comprometido a absorber una veintena de establecimientos de la red de Marypaz y a mantener a un centenar de trabajadores. Esta noticia ha generado cierta esperanza entre los empleados, aunque la incertidumbre sigue siendo alta.
Marypaz cerró el ejercicio 2023 con ventas de 29,6 millones de euros, una cifra que representa una caída significativa en comparación con los 33 millones de euros facturados el año anterior. Esta disminución en las ventas es un reflejo de los desafíos que ha enfrentado la empresa en los últimos años, incluyendo la competencia en el mercado y cambios en las preferencias de los consumidores.
Desde 2020, Marypaz ha atravesado tres concursos de acreedores y ha llevado a cabo tres ERE, lo que ha generado un ambiente de inestabilidad tanto para los empleados como para los proveedores. La situación actual plantea interrogantes sobre el futuro de la empresa y la posibilidad de que logre recuperarse de esta crisis.
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Marypaz se encuentra en un proceso de desmantelación que podría resultar en la pérdida de empleo para la totalidad de su plantilla, aunque la posibilidad de un comprador podría ofrecer una luz de esperanza. La empresa, que alguna vez fue un gigante en el sector del calzado, ahora enfrenta un futuro incierto mientras intenta navegar por las turbulentas aguas de la reestructuración y la crisis económica.


