El ocaso de la creatividad en el maquillaje de pasarela y el canto del cisne de los «maquillajes imposibles»
En la época dorada del maquillaje de pasarela, allá por los inicios de la carrera de Abad como periodista de belleza, los reportajes se nutrían de las propuestas vanguardistas cocinadas entre bambalinas en las semanas de la moda. Figuras como Peter Philips, por aquel entonces recién llegado a Chanel, causaban sensación con looks rompedores como las uñas verde jade del desfile de otoño/invierno 2009/2010 de Karl Lagerfeld. La espera por estos productos ansiados podía durar meses, generando una emoción colectiva en torno a lo inalcanzable.
Sin embargo, la atención ha migrado de los gurús del backstage a las estrellas del «front row», las alfombras rojas y, sobre todo, las redes sociales. Instagram y TikTok, con sus tutoriales GRWM (Get Ready With Me) se han convertido en la maquinaria de ventas instantáneas, desplazando la influencia de los desfiles. Esto ha derivado en una menor exigencia creativa en el maquillaje de pasarela. Ahora, prima la rapidez y la replicabilidad por encima de la innovación, con el minimalista «efecto cara lavada» como triste protagonista de muchos desfiles.
Abad lamenta este abandono de la creatividad en las industrias creativas, donde las cuentas de resultados parecen eclipsar la importancia de la innovación.
Pero no todo está perdido. El artículo también nos habla de esos «cantos de cisne» que nos recuerdan el poder de la fantasía en el mundo de la belleza. Un ejemplo deslumbrante es la reciente colaboración de Pat McGrath y John Galliano en el desfile de Alta Costura de Maison Margiela para primavera 2024. La piel de porcelana surrealista creada por McGrath, con un acabado que parecía salido de la inteligencia artificial, devolvió la emoción y el anhelo por lo imposible al mundo de la moda.
Este «maquillaje imposible» generó un revuelo inmenso, desde la emocionada cobertura mediática hasta la avalancha de influencers en TikTok tratando de recrear el look (incluso con mascarillas faciales en aerosol). La propia McGrath, apodada cariñosamente «mother» en la industria por su trayectoria y visión, alimentó la llama de la fantasía anunciando un producto inspirado en el desfile, aunque vía Instagram y con la inmediatez que caracteriza a la generación Z. ¿Podrá devolver ella sola la magia a los desfiles?
Finaliza con una serie de preguntas que invitan a la reflexión sobre el papel de la creatividad en el maquillaje, la importancia de la fantasía y la figura de Pat McGrath como posible salvadora de la fantasía en las pasarelas.
