La compañía textil Lycra está marcando un hito significativo en la producción sostenible al anunciar su intención de escalar la producción de Qyra, una innovadora fibra de elastano creada a partir de maíz. Este avance se deriva de un acuerdo firmado con la empresa química estadounidense Qore a finales de 2022, el cual ha permitido a Lycra comenzar con el desarrollo de esta fibra que, como novedad, utiliza hasta un 70% de materia prima biológica. La producción a gran escala está programada para principios de 2025, lo que coloca a Lycra a la vanguardia de la sostenibilidad dentro de la industria textil. La transición hacia el uso de esta fibra biológica representa un paso importante hacia la reducción de la dependencia de recursos fósiles y ayuda a mitigar el impacto ambiental de la fabricación textil.
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Qyra no solo destaca por su base biológica, sino también por su potencial para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 44% en comparación con el elastano tradicional. Este aspecto es crucial, ya que el cambio climático y la sostenibilidad son cuestiones candentes en la actualidad, y cada vez más consumidores y empresas buscan alternativas responsables. Jon Veldhouse, CEO de Qore, ha mencionado que ya hay investigaciones iniciales y pruebas de mercado con una cantidad piloto de fibras, lo que sugiere que el interés por incorporar este material en nuevas colecciones está creciendo. Sin embargo, para que esta nueva fibra tenga éxito en el mercado, tanto la demanda como la aceptación son esenciales, lo que llama a la industria a elevar el interés en el elastano sostenible.
A largo plazo, Lycra planea que hasta un 30% de su producción anual sea sustituida por Qyra, lo que no solo representa una evolución dentro de la compañía, sino también una influencia potencialmente amplia en el sector textil en su conjunto. Es importante mencionar que el desarrollo de este material no es algo nuevo para Lycra; ya en 2014 se lanzó el proyecto inicial, pero el desafío siempre fue la escala y el costo de producción. Gary Smith, CEO de Lycra, afirmou que aunque podían producir el elastano biológico, su coste era excesivo y, por tanto, poco viable. El encuentro con Qore en 2018 marcó un cambio crucial en la dirección del proyecto, permitiendo a Lycra combinar su experiencia con la capacidad de producción de Qore.
La producción de Qyra se llevará a cabo en un campus biotecnológico de Iowa, propiedad de Cargill, que también es parte de Qore. Aunque actualmente la fibra se está produciendo en cantidades limitadas, se están construyendo instalaciones adicionales para permitir una escalada completa de la producción. Garry Smith y Jon Veldhouse han trabajado en estrecha colaboración para optimizar el proceso que utiliza el maíz como materia prima, descomponiéndolo en componentes que luego son transformados en elastano, lo cual es un avance técnico notable. Este enfoque basado en biocompuestos sugiere no solo un futuro más sostenible para la industria textil, sino también la posibilidad de que más marcas adopten modelos de producción similares.
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En un contexto en el que la industria textil enfrenta críticas crecientes por su impacto ambiental, el compromiso de Lycra con la sostenibilidad a través de Qyra es un ejemplo tangible de cómo la innovación y la colaboración pueden conducir a soluciones significativas. A medida que se acerca la fecha de producción comercial, la atención de la industria estará fija en la respuesta del mercado y en cómo este nuevo elastano biológico puede influir en las dinámicas de oferta y demanda dentro del sector, así como en los hábitos de consumo de los clientes. La transición hacia un modelo más sostenible está en marcha, y el éxito de Qyra podría ser un faro de esperanza para otras empresas que buscan reducir su huella ambiental.


