Loewe ha atravesado un año de transición que sintetiza la tensión entre un periodo de crecimiento acelerado impulsado por la creatividad de Jonathan Anderson y una realidad de sector que se ha vuelto más desafiante para las marcas de lujo en 2024. El cierre del ejercicio 2024, con ingresos de 885,26 millones de euros y una subida relativa del 9,17% frente a 2023, revela una desaceleración frente a los ritmos del año anterior y, sobre todo, una marcada caída de la rentabilidad que sitúa a la empresa ante un ejercicio de “frenazo” operativo y estratégico. Este resultado no solo refleja una contención de las ventas, sino un descenso sustantivo de la eficiencia en la generación de beneficios: el resultado neto cae un 24,26% respecto a 2023 y la explotación se reduce en un 20,61%. En conjunto, estos indicadores dibujan un año en el que Loewe, a punto de acabar la era creativa de Anderson, enfrenta la necesidad de ajustar estructuras, gastos y canales de compra para sostener su crecimiento en un contexto de debilidad del entorno del lujo.
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Desde el punto de vista del comportamiento de ingresos, Loewe ha mostrado una moderación clara respecto a 2023, cuando la marca había registrado una expansión superior al 30% en su facturación. Este salto interanual de 2024 a la baja evidencia que la demanda, si bien sigue presente, ya no está soportada por el empuje extraordinario que se vivió en años anteriores. En 2024, la cifra de negocio se sitúa en 885,26 millones de euros, con una expansión moderada del 9,17% frente al año anterior. Esta dinámica sugiere que la demanda se mantiene, pero ya no con la ímpetu de la era de crecimiento acelerado, lo que obliga a revisar las palancas de ingresos para sostener la trayectoria. En términos de aportes regionales, la diversificación geográfica de Loewe se mantiene como un rasgo distintivo. Asia (excluido Japón) registró una contracción del 13,81%, con ingresos de 192,99 millones de euros y representando el 27,66% del negocio retail. Esta caída contrasta con los crecimientos observados en otros mercados: Estados Unidos mostró un aumento del 31,11% (85,01 millones de euros) y Japón un crecimiento del 27,56% (172,92 millones de euros). Europa, Oriente Medio y África (Emea) continúa siéndo el principal motor, con un peso del 35,37% de la facturación retail y un crecimiento del 18,68% en 2024, alcanzando 246,80 millones de euros. Estas cifras revelan una distribución relativamente equilibrada, pero con una dependencia clara de ciertas regiones clave. En particular, el fortalecimiento en Emea y Estados Unidos contrasta con la desaceleración en Asia, un patrón que podría indicar vulnerabilidad ante las variaciones de demanda en mercados emergentes y la necesidad de ajustar estrategias de marketing, precios y distribución para sostener la rentabilidad global.
El descenso de la rentabilidad de Loewe en 2024 está estrechamente vinculado al aumento de gastos de explotación, que la empresa atribuye a su actividad ordinaria. A pesar de que el crecimiento de ingresos haya sido positivo, la empresa ha visto mermada su capacidad de convertir ventas en beneficios operativos y netos. El resultado de explotación fue de 196,56 millones de euros, lo que implica una caída del 20,61% respecto a 2023. Esta magnitud apunta a un incremento de costos que no ha podido ser absorbido por una mayor facturación, o a una mayor inversión en áreas que, si bien necesarias para sostener el crecimiento futuro (por ejemplo, inversión en retail, logística, marketing y experiencia de marca), penalizan la rentabilidad a corto plazo. En este punto, es esencial entender que el sector del lujo ha atravesado un ciclo de reajuste de márgenes y costos, con presiones sobre la cadena de suministro, mayores gastos de marketing para mantener la relevancia de la marca y una reorganización de estructuras que suele acompañar a cambios en la dirección creativa. En el caso de Loewe, la salida de Jonathan Anderson como director creativo, que transfirió las riendas a otros nombres para Dior y el universo de Proenza Schouler, añade una capa de incertidumbre sobre el impacto de liderazgo creativo en la rentabilidad y en las decisiones estratégicas.
La salida de Anderson marca un hito significativo en la historia reciente de Loewe. Durante años, la firma se ha beneficiado del efecto de la creatividad de Anderson para impulsar un crecimiento dinámico y consolidar una identidad de marca distintiva dentro del portafolio de lujo del grupo LVMH. En 2024, con la salida anunciada en junio y la posterior asunción por parte de diseñadores asociados a Proenza Schouler, se abre un periodo de evaluación de la contribución de la creatividad a la rentabilidad y la exploración de nuevas direcciones de branding y colección. Este periodo de transición es crucial para Loewe, ya que debe equilibrar la continuidad de su estilo y la innovación con la necesidad de mantener márgenes razonables en un entorno de menor crecimiento global. La capacidad de la firma para gestionar este cambio sin deteriorar su posición de marca dependerá, entre otros factores, de la gestión de costos, la eficiencia de la cadena de suministro y la respuesta de los consumidores a las nuevas líneas creativas que acompañen la evolución de la casa.
La geografía de ventas también aporta claves sobre las fortalezas y debilidades de Loewe en 2024. Aunque el canal retail representa una cuota mayoritaria de los ingresos (78,81%), la estrategia de Loewe se muestra orientada a fortalecer su presencia directa en mercados clave, con especial énfasis en Europa, Oriente Medio y África, y Norteamérica. La mayor contribución minorista de la empresa en 2024 indica una orientación de negocio que prioriza el control de la experiencia de compra, la relación con el cliente y la fidelización en sus propios puntos de venta, frente a un modelo mayorista que podría implicar menores márgenes. Este enfoque suele ser coherente con la estrategia de las marcas de lujo que buscan mantener control sobre la experiencia de marca y la negociación de precios, al tiempo que capitalizan la demanda de productos de alta gama y ediciones limitadas que suelen atraer a clientes con mayor propensión a pagar precios premium.
En el aspecto organizativo, Loewe reporta una plantilla de 479 personas al cierre de 2024. Este dato, si se compara con la magnitud de ingresos y la disminución de beneficios, puede indicar una intensificación de costos laborales o una necesidad de optimización de la estructura directiva y operativa. Una plantilla estable a la par con la expansión en ventas implica que la empresa, a pesar de haber aumentado sus ventas, no ha logrado capturar una proporcionalidad equivalente en la eficiencia operativa. En este sentido, la combinación de un gasto operativo más elevado y una menor rentabilidad sugiere que Loewe podría estar priorizando inversiones estratégicas que, si bien pueden generar beneficios a medio o largo plazo, requieren un periodo de amortización. Estas inversiones pueden ir desde mejoras en la experiencia de compra, expansión de tiendas en mercados clave, hasta iniciativas de marketing y branding para sostener la demanda frente a una competencia cada vez más feroz en el segmento de lujo.
La presencia de Loewe en París y la sede social en Madrid, junto con la estructura de filiales que incluye Perfumes Loewe, Loewe Hermanos SA y Manufacturas Loewe SL, subraya la organización multinacional de la firma dentro del paraguas de LVMH. La diversificación operativa en distintas áreas de negocio y mercados permite a Loewe gestionar riesgos y aprovechar sinergias entre retail y wholesale, pero también añade complejidad administrativa y de costos. En ecosistemas de lujo, el equilibrio entre tiendas propias y distribución a través de mayoristas es crítico para la recuperación de márgenes y el control de la experiencia de compra. En 2024, Loewe ha mostrado que su canal ecommerce, que representa solo el 2,41% del total, ha caído un 13,45%, lo que sugiere que el canal digital, si bien menor en peso relativo, no ha logrado compensar la debilidad de otros segmentos. En un mundo cada vez más digital, la caída de ecommerce podría reflejar limitaciones de conversión online para un producto de lujo de alto precio que tradicionalmente ha dependido de la experiencia en tienda y de la interacción humana para justificar precios y valor. No obstante, también puede indicar una oportunidad de reorientar estrategias de comercio electrónico hacia una experiencia más integrada con el showrooming, la personalización y la presencia de marca, con un enfoque de conversión de clientes que apunte a mayores márgenes y fidelización.
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El ejercicio 2024 de Loewe se caracteriza por una desaceleración de su crecimiento sostenido y una contracción de la rentabilidad, en un marco de cambio de liderazgo creativo y de un entorno de lujo que ha mostrado signos de ajuste a nivel global. El rendimiento regional muestra fortaleza en Emea y Estados Unidos, al tiempo que la región Asia (excluido Japón) registra una caída que pondera de manera significativa el resultado global. El énfasis en el canal retail refleja una estrategia de control de la experiencia de cliente, aunque a costa de mayores costos operativos y una menor eficiencia en términos de beneficios netos. La transición creativa al final de la era Anderson añade una variable de incertidumbre que la marca deberá gestionar con rigor estratégico, para evitar que la menor rentabilidad comprometa su capacidad de inversión en el refuerzo de marca, la expansión de presencia física en mercados clave y la consolidación de su posición frente a competidores que han sofisticado sus propias estrategias de retail y branding en un entorno cambiante. En última instancia, Loewe deberá traducir este periodo de transición en un plan claro de optimización de gastos, fortalecimiento de márgenes y renovación de su propuesta creativa, para sostener una trayectoria de crecimiento saludable que le permita no solo mantener, sino también ampliar su base de clientes y su influencia en el segmento de lujo.

