Lanvin Group ha mostrado, en el primer semestre de 2025, una trayectoria de descenso en sus ventas que contrasta con ciertos signos de estabilidad o mejora en la rentabilidad y en la caja, señalando una compleja combinación de debilidad macro y de reposicionamiento estratégico específico dentro de un sector de lujo que, si bien permanece sólido en términos de demanda general, continúa viviendo procesos de reconfiguración operativa y creativa. Las ventas del grupo se sitúan en 133,4 millones de euros, lo que representa una caída del 22% respecto al mismo periodo del ejercicio anterior. Este descenso no es aislado en una sola marca, sino que responde a una caída de la facturación que afecta a varias de sus enseñas, aunque las particularidades por marca muestran matices importantes: St. John se mantiene como el faro de resiliencia en el portafolio, mientras que Lanvin padece el descenso más pronunciado y Wolford acelera su crecimiento en el canal wholesale pese a una base de comparación difícil. En este contexto, la dirección del grupo mantiene un énfasis claro en la rentabilidad y la deseabilidad de marca como elementos centrales para encarar la segunda mitad del año, un enfoque que sugiere que la empresa prioriza un retorno a la robustez de las márgenes y una mejora de la eficiencia operativa por encima de una aceleración agresiva de ventas en este momento.
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En términos de rentabilidad, el grupo logra mantener un margen bruto sólido de 53,9%, lo que equivale a 71,9 millones de euros. Este hecho es especialmente relevante porque, a pesar de la caída de ventas, la compañía ha logrado sostener el nivel de rentabilidad a través de la liquidación de inventario de temporadas previas y la implementación de un plan de eficiencia que, presumiblemente, optimiza costos logísticos, de producción y de red de tiendas. Este equilibrio entre menor facturación y margen estable indica una mejora en la eficiencia operativa y una gestión cuidadosa de la mezcla de negocios, donde la contención de pérdidas y la optimización de stock juegan roles cruciales. En un análisis más profundo, la reducción de capacidad y la liquidación de inventario no son solo medidas para reducir pérdidas, sino que también buscan liberar caja y financiar las inversiones necesarias para la reconfiguración creativa y la reorganización de la red de distribución, especialmente en mercados y canales que presentan señales mixtas en cuanto a demanda y absorción de stock.
Por geografías y canales, el grupo experimenta una demanda menor en el mayorista de Europa, Oriente Medio y África, y se muestra cauteloso respecto a China. Estas áreas han sido históricamente motores relevantes para el lujo, pero la nueva realidad macro y la volatilidad de los mercados de consumo en estas regiones pueden estar pesando de manera diferenciada en la conversión de ventas. La debilidad en estas zonas, combinada con un entorno geopolítico y económico que ha llevado a cambios en hábitos de consumo y en la gestión de inventarios por parte de minoristas y mayoristas, ha obligado a Lanvin Group a priorizar la eficiencia y la rentabilidad por encima de un crecimiento agresivo de la facturación. En paralelo, se vislumbran signos de mejora en el segundo trimestre, con una mayor tracción en retail y en ecommerce para Lanvin y Sergio Rossi, además de avances en el margen de Wolford. Este repunte parcial sugiere que la estrategia de reposicionamiento, que incluye cambios creativos y un refuerzo de las ventas directas, podría empezar a traducirse en mejor productividad y en una recuperación de la confianza de los canales y de los consumidores, al menos en ciertos mercados y segmentos.
En términos por marcas, St. John emerge como la más resiliente dentro del grupo. Sus ventas se sitúan en 39,7 millones de euros, con una caída casi estable del 0,8%, y un margen bruto de 68,7%. Este desempeño destaca especialmente porque Norteamérica, el principal mercado de la marca, muestra un crecimiento del 3,8%, y el canal mayorista avanza un 11%. Esta resistencia de St. John frente a la caída general podría atribuirse a un posicionamiento de marca que ya ofrece una propuesta de valor clara y que se beneficia de una demanda sostenida por productos de lujo en categorías de lencería y moda femenina que han sabido mantener su demanda incluso en entornos de mayor cautela. La capacidad de St. John para sostener crecimientos en regiones clave y para mantener un margen bruto alto sugiere que la marca ha logrado gestionar eficientemente su mix de productos, sus precios y sus costos, lo que podría convertirla en un pilar para la recuperación global del grupo si continúa fortaleciendo su presencia en mercados prioritarios y en canales que aportan mayor rentabilidad.
La marca Wolford, centrada en lencería, bodywear y prendas de lujo de alto valor, ha generado 32,9 millones de euros en ventas, lo que representa una caída del 22,6% respecto al semestre anterior, aún afectada por la transición logística del ejercicio previo. Aun así, Wolford muestra un avance significativo en el canal wholesale, que crece 14%, lo que indica una mayor penetración de sus productos a través de mayoristas y distribuidores y una diversificación de los canales de venta que puede contribuir a la recuperación de ingresos cuando la demanda minorista se estabilice. El margen bruto de Wolford se sitúa en 56,1%, un porcentaje elevado que refleja, por un lado, la capacidad de marca para mantener precios y, por otro, la gestión de costos y de la red de distribución directa, que se está optimizando para mejorar la rentabilidad. La aceleración en wholesale y la mejora de la eficiencia de la red directa apuntan a una estrategia de crecimiento más equilibrada entre canales, donde la marca podría beneficiarse de economías de escala y de una mayor visibilidad de marca en puntos de venta estratégicos, especialmente en mercados donde la demanda se está recuperando o se mantiene estable.
La marca Lanvin es la que ha tenido el descenso más pronunciado en el semestre, con una contracción de ventas que llega al 42,1%, situándose en 27,9 millones de euros. Este fuerte retroceso se produce en un semestre de transición creativa, durante el cual la empresa ha llevado a cabo un replanteamiento de su oferta y de su posicionamiento de marca. A nivel operativo, Lanvin ha destacado el desempeño positivo en retail en Europa, Oriente Medio y África, y ha señalado una reorientación en Asia-Pacífico y la recuperación del ecommerce en Norteamérica tras la introducción de un modelo marketplace. Este conjunto de movimientos refleja un cambio estratégico profundo, con un énfasis en la revitalización de la experiencia de compra, la integración de canales digitales y la alineación de las colecciones con una visión creativa que, según la dirección, debe reforzar la demanda y la deseabilidad de la marca a medio plazo. Sin embargo, la caída de las ventas también señala que la ejecución de estas transformaciones requiere más tiempo y una mayor aceptación por parte de los consumidores y de los minoristas, especialmente en mercados donde la demanda de lujo se ha mostrado más sensible a la coyuntura económica y a la competencia de marcas con propuestas similares.
Por último, Sergio Rossi, otra de las marcas del portfolio, alcanza 15,3 millones de euros de facturación, con una caída de 24,9%. En contraste, el segundo trimestre ofrece señales positivas, con un incremento del retail del 17% y un crecimiento del 10% en ecommerce respecto a los tres primeros meses del ejercicio. Este comportamiento sugiere que, pese a la desaceleración inicial, existen dinámicas de recuperación impulsadas por una mayor presencia en puntos de venta y por la fortaleza de la plataforma de comercio electrónico, que puede actuar como canal clave para captar demanda en segmentos de lujo accesible o de alto valor añadido. Caruso, por su parte, reporta 17,6 millones de euros de ventas, con una caída del 10,7%, lo que representa un descenso más moderado y sugiere que la marca mantiene una demanda relativamente más estable, posiblemente por su posicionamiento y diseño, así como por la gestión de precios y de inventarios.
En lo que respecta a la evolución de márgenes a nivel de grupo, la contracción del margen bruto de 57,5% a 53,9% entre el primer semestre del año anterior y el presente se explica, según la compañía, por la liquidación de inventario, una menor utilización de capacidad y cambios de mezcla. Este fenómeno es coherente con las dinámicas descritas de liquidación de stock y con la reestructuración de la red de tiendas, que ha pasado de 37 a 29 puntos de venta en Lanvin entre junio de 2024 y junio de 2025, de 140 a 97 en Wolford, de 42 a 35 en St. John y de 47 a 37 en Sergio Rossi. Si bien estas reducciones de red de tiendas implican ajustes de capacidad y costos fijos, también conllevan el objetivo de elevar la productividad por metro cuadrado y reforzar flagships y ubicaciones estratégicas para sostener o mejorar márgenes en la segunda mitad del año. Este enfoque de optimización de red coincide con prácticas habituales en el sector del lujo cuando la demanda se reconfigura, ya que permite concentrar inversiones en puntos de venta y formatos que ofrecen mayor rentabilidad y visibilidad de marca, al tiempo que se reducen costos operativos y de mantenimiento asociados a tiendas menos productivas.
En cuanto a las perspectivas para la segunda mitad del año, la dirección de Lanvin Group subraya la relevancia de marca y producto como motores de la recuperación. El debut del diseñador Peter Copping en Lanvin con una propuesta que combina herencia art déco y vestuario masculino apunta a reforzar la dimensión creativa y la percepción de valor de la casa, con un énfasis en historias de marca que conecten emocionalmente con consumidores y compradores. Además, Paul Andrew presentará su primera colección para Sergio Rossi en la segunda mitad del año, lo que se espera que aporte frescura creativa y una oferta que responda a las expectativas de clientes habituales y nuevos. Por otro lado, Wolford aprovechará su 75 aniversario para intensificar sus productos estrella y avanzar en la transformación de su cadena de suministro, una iniciativa que podría traducirse en mejoras de eficiencia, tiempos de entrega y capacidad de respuesta ante cambios de demanda, factores críticos para sostener la rentabilidad en un entorno de ventas mixtas entre canales y regiones. En conjunto, estas iniciativas creativas y operativas sugieren un plan de medio a largo plazo orientado a reforzar la deseabilidad de marca, la experiencia de compra y la capacidad de generar ingresos recurrentes a través de plataformas directas y mayoristas, a la vez que se afianza un modelo de negocio más eficiente que pueda sostener márgenes en escenarios de menor crecimiento de ventas.
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Lanvin Group atraviesa un periodo de transición estratégico, con un claro énfasis en la rentabilidad y la consolidación de la marca como ejes centrales para afrontar la desaceleración de ventas. El grupo está lidiando con una mezcla de factores: la debilidad del mercado global del lujo en ciertos tramos, la necesidad de reposicionamiento creativo y la reconfiguración de la red de distribución que implica recortes de tiendas y una mayor atención a la eficiencia operativa. Aunque el desempeño por marcas muestra disparidades—St. John robusta y con crecimiento en Norteamérica, Wolford ganando tracción en wholesale, y Lanvin enfrentando una corrección significativa tras un periodo de transición creativa—la dirección parece apostar por un ciclo de mejora que podría materializarse en la segunda mitad del ejercicio si las medidas de optimización de inventario, la gestión de mezcla y las inversiones en branding y experiencia de compra dan frutos. En este marco, la clave reside en transformar la caída de ventas en una oportunidad para solidificar la rentabilidad, acelerar la recuperación de la demanda en canales directos y mayoristas, y consolidar una narrativa de marca que logre canalizar el optimismo de los consumidores de lujo hacia una demanda sostenida y rentable.


