El control de la familia Persson en H&M, una de las cadenas de moda más emblemáticas y reconocidas a nivel mundial, ha experimentado un proceso de consolidación que plantea importantes implicaciones tanto a nivel estratégico como corporativo. Desde su fundación en 1947 por Erling Persson, la saga familiar ha mantenido una presencia dominante en el capital y en la dirección de la compañía, pero en los últimos años esa influencia ha alcanzado niveles sin precedentes, lo que podría suponer cambios sustanciales en la estructura y en el futuro del grupo sueco.
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Durante las últimas dos décadas, la familia Persson ha ido acumulando acciones y derechos de voto en H&M a través de una estrategia que combina la inversión directa, la recompra de acciones y la utilización de vehículos de inversión especializados. Desde 2016, en particular, la inversión en recompra de acciones ha sido un pilar central de la estrategia de control: los miembros de la familia han dedicado aproximadamente 63.000 millones de coronas suecas, equivalentes a unos 5.800 millones de euros, en un proceso de recompra progresiva que no solo ha aumentado su participación en el capital social del grupo, sino que también ha incrementado de forma significativa sus derechos de voto. En cifras, los Persson han conseguido elevar su control sobre la participación en circulación del 35,5% hasta aproximadamente el 64%, y, en conjunto, su control total se acerca al 70% cuando se consideran otros vehículos y estructuras de inversión.
Este proceso de concentración de control es particularmente relevante en el contexto del mercado empresarial, ya que plantea la posibilidad de que H&M pueda abandonar la cotización bursátil en un futuro cercano. La acumulación de acciones y derechos de voto por parte de la familia Persson ha llegado a niveles críticos, y si continúan con el ritmo actual de inversión y reinversión de dividendos, podrían alcanzar aproximadamente el 90% del capital en un plazo de dos años. Esta cifra sería suficiente para que puedan solicitar formalmente la exclusión de cotización de la compañía en la bolsa, tomando el control absoluto y eliminando la necesidad de seguir sometiendo sus decisiones a la prudencia y a la participación de accionistas externos.
La posibilidad de convertir a H&M en una empresa privada, controlada íntegramente por la familia Persson, tiene profundas implicaciones. Por un lado, ofrecería mayor agilidad en la toma de decisiones estratégicas, dado que la familia tendría un control absoluto sin la necesidad de consultar o negociar con accionistas minoritarios o ampararse en la transparencia y regulación del mercado bursátil. Por otro lado, esa concentración puede ser vista como una forma de consolidar un legado familiar, asegurar la continuidad del control en un contexto de incertidumbre y volatilidad en los mercados, y potenciar la capacidad de ejecutar estrategias a largo plazo sin las presiones que impone la cotización en Bolsa, como la búsqueda de resultados inmediatos o la gestión del consenso externo.
Sin embargo, la realidad del mercado bursátil y las condiciones financieras del grupo en el escenario actual reflejan dificultades que la compañía ha tenido que atravesar en los últimos tiempos. La pérdida de valor en Bolsa, que en 2025 se ha situado en torno al 7,7%, y la caída en los precios de las acciones hasta las 137 coronas por título, ejemplifican la situación adversa por la que atraviesa la firma. El impacto de varios elementos ha contribuido a este deterioro: resultados financieros débiles en los últimos trimestres, un entorno macroeconómico desafiante que incluye tipos de cambio volátiles, inflación, cambios en los patrones de consumo, además de una creciente competencia en el sector de la moda rápida y distribución de moda. Todo ello ha hecho que la estrategia de reestructuración, aunque prometedora, aún esté en una fase de ajuste, y que su impacto en los resultados sea todavía modesto en comparación con los desafíos.
El primer trimestre del ejercicio en curso ha sido especialmente difícil. La compañía redujo sus beneficios netos a la mitad respecto al mismo período del año anterior, y el crecimiento de las ventas se estabilizó en un tímido 3,1% interanual. Factores como los descuentos agresivos, los efectos negativos de los tipos de cambio, un clima geopolítico inestable y mayores inversiones en transformación digital y expansión global han contribuido a esta situación de estancamiento. A pesar de ello, el consejo de administración y la dirección han enfatizado que el efecto negativo de estos elementos será menor en el segundo trimestre, confiando en que las iniciativas de reestructuración y optimización de la red de tiendas comenzarán a dar frutos en ese período.
Es relevante destacar que, en el ejercicio 2024, H&M logró revertir parcialmente el declive, cerrando el año con unos beneficios de aproximadamente 11.584 millones de coronas suecas, lo que representó un aumento del 32,9% respecto al año anterior. Las ventas, aunque se redujeron en un 0,6% en términos globales, lograron mantenerse en torno a los 234.478 millones de coronas suecas, con crecimientos sostenidos en los últimos meses del año, específicamente un 4,2% en el cuarto trimestre. Esto indica cierta recuperación y una adaptación a las condiciones adversas del mercado, pero todavía no es suficiente para revertir por completo la tendencia a largo plazo, que muestra un desgaste en la confianza del mercado y en la percepción del valor de la marca.
La estrategia de reestructuración en marcha prepara el cierre de aproximadamente 190 tiendas en distintas regiones, con un enfoque en consolidar la presencia en mercados clave y en reducir costes operativos. La reducción de la red en 2024, cuando la compañía eliminó 116 puntos de venta, refleja una apuesta por mejorar la eficiencia y enfocarse en las áreas más rentables y con mayor potencial de crecimiento. La apuesta por la digitalización, la incorporación de nuevas tecnologías y la renovación de las tiendas existentes forman parte de un plan integral que busca posicionar a H&M en un mercado cambiante, donde la competencia no solo proviene de otras cadenas de moda rápida, sino también de marcas de moda online, plataformas de comercio electrónico y de una conciencia creciente en los consumidores sobre sostenibilidad y ética en las prácticas de producción.
El perfil de la compañía, históricamente centrada en la moda rápida y en ofrecer productos de tendencia a precios accesibles, se ha visto sometido a una presión constante para adaptarse a un entorno de consumidores más exigentes y responsables. La sostenibilidad y responsabilidad social empresarial han pasado a ser elementos centrales en su estrategia, con iniciativas para reducir la huella de carbono, mejorar las condiciones laborales en su cadena de suministro y promover la circularidad de sus productos. Sin embargo, estos esfuerzos todavía enfrentan desafíos internos y externos, desde la coordinación en toda la cadena de suministro hasta la percepción del público y el cumplimiento de normativas cada vez más estrictas.
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La concentración creciente del control en manos de los Persson implica una posible transformación futura del modelo de negocio y de gobierno corporativo del grupo. La salida a bolsa fue un paso crucial en la historia de H&M, permitiéndoles acceder a capitales y ampliar su alcance global, además de ofrecer liquidez a diversos accionistas. Sin embargo, la tendencia actual señala un movimiento opuesto: la consolidación del poder familiar puede dar lugar a una gestión más centralizada y a decisiones que prioricen la visión de la familia sobre las expectativas del mercado público. En definitiva, la futura estructura de H&M, su forma de operar y su posicionamiento en el mercado dependerán en gran medida de cómo la familia Persson maneje esta transición de control y de las estrategias que implemente para mantener la competitividad en un entorno en constante cambio.



