Italia quiere tomar la iniciativa antes que la Unión Europea. En un giro estratégico, Fratelli d’Italia, la formación que lidera el gobierno, ha presentado en el Senado una propuesta para gravar con una tasa de dos euros cada microenvío de comercio electrónico. La medida busca frenar la avalancha de paquetes de bajo valor que ingresan al país y, por extensión, a la UE, con especial énfasis en plataformas como Shein y Temu.
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La propuesta, que se articula como una enmienda a la Ley de Presupuestos para 2026, fuera presentada por el senador Matteo Gelmetti. Aunque aún está en la fase de debate, el texto ya apunta a una aplicación inicial sobre envíos inferiores a 150 euros procedentes de fuera de la Unión Europea. Con el tiempo, no se descarta ampliar el recargo a todas las expediciones de bajo valor, incluso aquellas que transitan dentro de Italia.
El argumento central de la iniciativa es cubrir los costes administrativos asociados a trámites aduaneros. En la redacción actual, el recargo funcionaría como una cuota destinada a costear la gestión de las operaciones aduaneras, afectando directamente al modelo de negocio de plataformas de gran volumen de microenvíos. Este enfoque podría impactar a marketplaces como Temu o Shein, que basan su propuesta de valor en la entrega rápida y en volúmenes reducidos por unidad.
La discusión llega en un momento en que Italia busca respuestas más firmes ante la demora europea en la revisión del régimen de de minimis. Las autoridades nacionales sostienen que 2028 es demasiado tarde para la eliminación de esta exención, que permite la entrada de paquetes con un valor inferior a un umbral específico sin pagar tasas aduaneras. En paralelo, Bruselas está preparando una reconfiguración significativa del sistema, con la mira puesta en mantener la competitividad de las empresas europeas frente a los grandes volúmenes de comercio procedentes de Asia.
La intención del gobierno italiano, según fuentes oficiales, es convertir la medida en una herramienta más amplia que no dependa exclusivamente de criterios de origen. De este modo, la tasa podría convertirse en un recargo universal para todos los paquetes de bajo valor, lo que implicaría también un costo adicional para envíos gestionados por plataformas de comercio electrónico dentro del territorio italiano. Esa extensión aumentaría el alcance recaudatorio, pero también la sensibilidad política, dado que la medida podría percibirse como una defensa de la producción europea frente a competidores extranjeros.
Este movimiento llega tras meses de presión por parte del sector productivo italiano. Sectores como la moda y otros relacionados con la manufactura han advertido que la llegada masiva de microenvíos de bajo costo erosiona la competitividad de la producción nacional. En particular, asociaciones relevantes del ámbito, como la Cámara Nacional de la Moda Italiana (Cnmi) y Confindustria Moda, han pedido medidas más efectivas para frenar el impacto de estos envíos baratos.
La legislación aduanera, por su naturaleza, permanece en competencia de Bruselas. En ese marco, el Ejecutivo italiano está evaluando la posibilidad de extender el recargo propuesto a todos los paquetes de bajo valor. Esta ampliación tendría la doble finalidad de aumentar la recaudación y, sobre todo, responder a la presión de proteger a las empresas y cadenas de suministro italianas ante un entorno de competencia cada vez más desafiante.
El ministro de Empresas, Adolfo Urso, ha mostrado una postura decidida: aboga por la entrada en vigor de aranceles no solo para productos de alto valor, sino también para aquellos por debajo de 150 euros. Sus declaraciones enfatizan la necesidad de respuestas rápidas y efectivas y destacan que la espera hasta 2028 no sería aceptable ante la situación actual del mercado.
Contexto europeo: la supresión del de minimis podría adelantarse
La iniciativa italiana añade presión al tablero europeo. En Bruselas, la Comisión está evaluando un avance significativo: la eliminación del régimen de de minimis para 2026, dos años antes de la fecha inicialmente prevista. Esta medida, impulsada por el comisario de Comercio, Maroš Šefčovič, pretende eliminar la exención que exime de tasas a paquetes de menor valor que llegan a la Unión. El objetivo declarado es fortalecer la competitividad de las empresas europeas ante los cerca de 4.600 millones de microenvíos que entran anualmente desde fuera de la UE, en su mayoría desde China.
Las autoridades comunitarias reconocen la creciente presión de las empresas europeas para frenar el auge de envíos que impulsan el negocio de plataformas de origen asiático. En este contexto, el recargo italiano podría entenderse no solo como una medida fiscal, sino como una herramienta estratégica para alinear la política nacional con un giro regulatorio europeo más contundente.
Impacto y posibles escenarios
- Primer escenario: la adopción de una tasa de dos euros por paquete de bajo valor que se aplica inicialmente a envíos extranjeros de menos de 150 euros, con posibilidad de extensión a envíos nacionales y, quizás, a otros segmentos de bajo valor. Esto implicaría un cambio directo en el coste percibido por usuarios y tiendas, afectando a marketplaces de gran volumen.
- Segundo escenario: extensión del recargo a todos los paquetes de bajo valor, independientemente de su origen, con impacto adicional para operadores logísticos y plataformas de ecommerce instaladas en Italia.
- Tercer escenario: reconciliación y armonización con la normativa europea mediante la adopción de un nuevo marco común que combine la visión italiana con la dirección de la UE, evitando conflictos de competencia y asegurando una implementación coherente en todo el mercado único.
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La dirección de Italia insiste en que la medida no es meramente fiscal, sino una decisión estratégica orientada a salvaguardar el valor añadido de las cadenas de suministro locales y a equilibrar la balanza competitiva frente a la avalancha de envíos de bajo costo. En paralelo, el diálogo con Bruselas continúa, y el desenlace podría influir en la agenda de políticas de comercio electrónico y aduanas para toda la Unión en los próximos años.


