El panorama del sector de la moda en 2025, marcado por una serie de desafíos crecientes a nivel global, se muestra especialmente arduo para las grandes compañías que dominan el mercado internacional, como Inditex y H&M. Estas dos empresas, que en los últimos años habían demostrado ser referentes en innovación, expansión y adaptabilidad, enfrentan ahora un escenario complejo, impulsado tanto por problemas históricos como por nuevas disrupciones en el mercado. Sin embargo, la percepción de su futuro y la valoración de su potencial difiere notablemente según los análisis de los expertos, en particular, los de Berenberg. Mientras que la firma española continúa siendo vista como una inversión con perspectivas sólidas, la sueca aparece más cuestionada, reflejando las diferencias estructurales, estratégicas y de posicionamiento que caracterizan a estos gigantes del retail.
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Inditex, en particular, se mantiene en la cúspide del sector, con una fortaleza que, según los analistas, le permite seguir siendo la referencia indiscutible de la moda global. Aunque ha registrado una caída superior al 10% en sus acciones en lo que va de año, esto no ha mermado las expectativas positivas que tiene para su futuro, basadas en su modelo de negocio, su estructura financiera sólida y su capacidad de innovación. La firma española, con Zara como su buque insignia, ha sabido diversificar su oferta y adaptarse a las tendencias globales, enfatizando la rapidez de su ciclo de producción, la expansión de su canal online, y el fortalecimiento de estrategias como las colaboraciones con diseñadores y celebridades, que le permiten mantenerse relevante en un mercado en constante transformación. La valoración de Berenberg, que recomienda comprar sus acciones y establece un precio objetivo de 52 euros, refleja la confianza en que la compañía puede lograr un potencial alcista de más del 20%, impulsada por una serie de factores que parecen seguir favoreciendo su crecimiento.
Uno de los aspectos centrales que refuerza esta percepción positiva es el modelo de negocio de Inditex, que se fundamenta en una agilidad y capacidad de respuesta que pocas empresas en la industria de la moda poseen. La posibilidad de captar tendencias rápidamente, producir en ciclos cortos y desplegar las colecciones en todo el mundo en tiempo récord, confiere a la firma una ventaja competitiva significativa. Además, la diversificación de su surtido, con un enfoque en productos de gama media y altas, y las estrategias de expansión tanto físicas como digitales, contribuyen a mantener su liderazgo y a ofrecer una mayor estabilidad frente a las volatilidades inherentes del sector. La calidad del balance, con un sólido flujo de caja y un rendimiento en dividendos que se sitúa en torno al 4%, refuerzan la percepción de una empresa que, pese a las vicisitudes del mercado, mantiene un perfil de riesgo moderado, lo cual es fundamental para los inversores que buscan seguridad en sus inversiones.
Por otro lado, la valoración de Inditex también contempla el escenario de una normalización tras años de crecimiento excepcional post-pandemia. La proyección de un crecimiento de ventas comparables de entre el 4% y el 6% permite a los analistas pronosticar que la firma podrá seguir ganando cuota de mercado y consolidándose en diferentes regiones, especialmente en los mercados emergentes, donde todavía hay un considerable potencial de expansión. La innovación en el producto, la inclusión de tallas más diversas y la sostenibilidad en sus procesos productivos, son factores que no solo refuerzan su imagen de marca, sino que también contribuyen a su resiliencia ante cambios regulatorios, variaciones en los costos y fluctuaciones cambiarias. La recomendación de compra y la valoración ofrecen una visión optimista, que si bien reconoce los obstáculos del mercado, confía en que la empresa continuará siendo un referente en la industria, manteniendo su liderazgo en innovación y gestión eficiente.
Contrasta esta visión con la situación de H&M, que para Berenberg representa un caso de mayor vulnerabilidad y con un futuro más incierto. El análisis del banco alemán, que establece un consejo de venta y un precio objetivo de 112 coronas suecas, refleja la percepción de que la compañía enfrenta problemas estructurales que podrían limitar su crecimiento y deteriorar su valor a medio plazo. La principal preocupación radica en que H&M sigue fuertemente expuesta al segmento de moda de valor, en el que compite con una variedad de nuevos actores y modelos disruptivos que han cambiado las reglas del juego. La competencia de plataformas de segunda mano como Vinted, junto con la consolidación de marcas ‘low cost’ como Shein y otros vendedores chinos, ha erosionado su cuota de mercado y ha provocado una caída en su rentabilidad y en su EBIT. Pese a los esfuerzos por adaptarse y diversificar hacia segmentos medio y premium, estos cambios parecen ser aún lentos y con gran riesgo de no consolidarse en el mercado, dada la volatilidad del sector y la intensidad de la competencia.
El modelo de aprovisionamiento y producción de H&M también se enfrenta a críticas y desafíos. La dependencia de compras en Asia y una gestión descentralizada de inventarios elevan el riesgo de exceso de stock, rebajas frecuentes y márgenes comprimidos, complicando la posibilidad de mantener una rentabilidad estable. Los análisis alertan que, aunque se espera cierta mejora por factores temporales, como mayores tipos de cambio favorables y menores costos de insumos, estos serán insuficientes para revertir las tendencias estructurales negativas. Cambiar su modelo de suministros para acercarse a proveedores más caros y reducir su exposición al mercado de moda de valor podría alejarla de su base actual de clientes y afectar su volumen de compras, lo que complicaría aún más su escenario financiero. Los pronósticos de crecimiento de ingresos y márgenes son moderados, de un solo dígito, y en algunos casos, por debajo del consenso del mercado, reflejando la percepción de un riesgo elevado.
Asimismo, el análisis de Berenberg señala que el mercado actual está valorando a H&M con una prima significativa respecto a las empresas en el sector europeo, con un PER cercano a las 17 veces y una prima del 27%. Sin embargo, también advierte que este valor puede estar excesivamente optimista dado el entorno desafiante, los problemas en su modelo de negocio y la falta de innovación disruptiva en sus canales digitales. La limitación en la expansión física, la poca disrupción en su canal online y la tendencia a mantener una estrategia de bajo costo y volumen hacen que su crecimiento sea lento y predecible. Todo ello, combinado con un apalancamiento operativo alto (8 veces frente a 3 en Inditex), refleja una fragilidad en su estructura que podría no justificar una valoración tan elevada en un escenario de mercado complejo.
En esencia, los análisis de Berenberg subrayan una brecha en la fortaleza y resiliencia de estas dos empresas. Mientras que Inditex ha logrado consolidar un modelo de negocio altamente ágil, eficiente y adaptable, que le permite aprovechar las oportunidades en mercados diversos, H&M aún lucha por definir una estrategia que pueda revertir su declive y competir en igualdad de condiciones con sus rivales. La diferencia no solo radica en sus modelos internos, sino también en su capacidad de innovación, en la gestión de la cadena de suministro, y en la forma en que enfrentan las nuevas tendencias de consumo, como la sostenibilidad, la digitalización y la personalización. Para los inversores, esto significa que, aunque ambas compañías muestran caídas en sus acciones y enfrentan un escenario de incertidumbre, la perspectiva a corto y medio plazo sigue siendo muy diferente.
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Este análisis destaca cómo los fundamentos internos y las estrategias de cada empresa definen no solo su valor actual, sino también su nivel de resistencia ante las adversidades del mercado. Inditex, con su modelo de negocio en plena forma, su sólida posición financiera y su capacidad de innovación rápida, sigue siendo el gigante que domina la industria y que, según los expertos, tiene una mejor posición para hacer frente a los desafíos futuros. Por el contrario, H&M se enfrenta a un escenario más incierto, debido a su dependencia del segmento de moda de valor, su lentitud en la innovación y sus dificultades en ajustar su cadena de suministro y estrategia digital. La claridad en estas diferencias es vital para comprender las tendencias del sector en los próximos años y para que los inversores puedan tomar decisiones informadas sobre qué empresas tomar como referencia en un mercado cada vez más competitivo y cambiante.

