En Turquía, Swatch se enfrenta a un episodio de tensión laboral que involucra a alrededor de un centenar de empleados de tiendas ubicadas en centros comerciales. El conflicto estalló a raíz de la convocatoria anunciada por el sindicato Koop-Is, que representa a los trabajadores de la marca suiza de relojería. La huelga comenzó el 10 de noviembre en quince puntos de venta y en la sede central de la empresa en Estambul, reuniendo a cerca de 100 trabajadores que exigen mejoras significativas en su energía laboral y compensación económica.
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El eje central de las reclamaciones es un aumento salarial próximo al 30%, que el sindicato justifica por el incremento en el costo de la vida y la inflación en Turquía. Además, la petición incluye la concesión de bonos y una revisión global de las condiciones de trabajo. Entre las mejoras solicitadas, destaca la reducción de la carga horaria semanal, aspecto que ha estado en el centro de la queja de los empleados, quienes alegan jornadas laborales que pueden llegar hasta 12 horas diarias en algunos casos.
La respuesta de Swatch a las demandas no ha sido compatible con las aspiraciones de los trabajadores. La firma afirma que las exigencias son desproporcionadas y, en su comunicado, sostiene que ha propuesto aumentos salariales que no superan el 20%. Según la empresa, esas propuestas se mantienen dentro de un marco razonable y contrastan con lo que considera reclamaciones excesivas por parte del sindicato. Swatch también ha señalado que, pese a que los salarios actuales se sitúan por encima del salario mínimo turco, el incremento de la jornada y de la carga de trabajo se sitúan como elementos críticos para justificar la necesidad de ajustes.
La situación se sitúa en un contexto más amplio para Swatch Group, que ha mostrado en los últimos meses signos de presión en distintos frentes. En verano, la empresa llevó a cabo cambios de precios en algunos mercados, como Estados Unidos, donde se registró un incremento entre 5% y 10% en determinados productos, en parte para contrarrestar efectos de políticas arancelarias. Paralelamente, la compañía ha visto afectado su desempeño en el mercado chino, un factor que ha influido en estrategias de precios y en la gestión de ingresos.
En cifras, los resultados financieros de Swatch para la mitad del año mostraron una caída relevante. El reporte señala un descenso del 88,4% en el beneficio neto interanual, situándose en 3.059 millones de francos suizos para ese periodo, frente a 3.445 millones de francos suizos del año anterior. En euros, la comparativa refleja una reducción importante, con 3.282 millones de euros en el periodo actual frente a 3.696,05 millones de euros en el mismo lapso del año anterior. Aun así, Swatch logró un resultado neto de 17 millones de francos suizos (aproximadamente 18,24 millones de euros).
Otra característica relevante del año para Swatch es su anuncio de la intención de dejar de cotizar en bolsa. Las últimas informaciones señalan que la firma estaría evaluando la entrada de un inversor estratégico para un proceso de privatización, una opción que podría redefinir su estructura de capital y estrategia de crecimiento en los próximos años.
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En cuanto a su origen, Swatch Group nació en 1983 en Suiza como resultado de la fusión entre Allgemeine Schweizerische Uhrenindustrie AG (Asuag) y la Société Suisse pour l’industrie Horlogère (Ssih). Dos años después, el grupo fue renombrado como Swatch y desde entonces se ha consolidado como el mayor conglomerado relojero del mundo. Su portafolio abarca desde marcas de lujo como Omega, Longines y Breguet hasta marcas de distribución como Swatch y FlikFlak, lo que le otorga presencia en distintos segmentos del mercado.


