El mercado global de bienes de lujo ha logrado frenar su caída y se mantiene estable a lo largo de 2025, acercándose a los niveles de 2024. Según el informe conjunto de Bain & Company y Altagamma, el gasto mundial en artículos de alta gama alcanzará aproximadamente 1,44 billones de euros este año, con variaciones mínimas frente al ejercicio anterior. Esta estabilización llega junto a un cambio de paradigma en el comportamiento del consumidor, que ha desplazado la compra de productos físicos hacia un papel más secundario en favor de experiencias y categorías no tradicionales del lujo.
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Panorama general y cifra clave
Las previsiones para 2025 señalan que el gasto global en lujo permanecerá prácticamente sin cambios respecto a 2024. Se estima un valor cercano a 1,44 billones de euros, con una variación mínima cuando se calculan a tipos de cambio constantes. Este comportamiento sugiere una madurez del mercado y una fase de transición, en la que la demanda se estabiliza tras periodos de ajuste intenso en años recientes. Aun así, la trayectoria de crecimiento proyectada muestra una mejora progresiva que podría sostenerse en 2026.
Una transición estructural en el consumo
El estudio destaca una transformación estructural relevante: los consumidores ya no sitúan la compra de artículos físicos en el centro de sus prioridades, ocupando un lugar más secundario frente a experiencias y categorías complementarias. Este cambio de preferencia ha impulsado el crecimiento de segmentos como cruceros de lujo, turismo gastronómico y experiencias exclusivas, que lideran la demanda a nivel mundial. En paralelo, los productos tradicionales como automóviles de alta gama o prendas de moda siguen siendo relevantes, pero su impulso ha perdido fuerza frente a nuevas formas de lujo experiencial.
El papel de las experiencias y el bienestar
Una tendencia central que emerge en el informe es la preferencia por el bienestar, la conexión social y la recompensa personal. Los consumidores buscan impresiones positivas y memorables, más que simples símbolos ostentatorios de estatus. Este giro ha llevado a que categorías centradas en experiencias y servicios de alto valor añadidas cobren mayor protagonismo dentro del ecosistema del lujo, con un impacto directo en la distribución del gasto global.
Desglose por categorías y dinámicas de consumo
- Joyería: Se posiciona como motor clave del crecimiento en 2025. Se espera un avance entre el 4% y el 6%, impulsado por una demanda resistente, el valor emocional de las piezas y la creciente popularidad de diseños personalizables.
- Óptica y gafas de lujo: Este segmento continúa con un rendimiento sólido, con proyecciones de crecimiento entre el 2% y el 4%.
- Belleza: Mantiene estabilidad, mientras que las fragancias se destacan como la subcategoría más dinámica dentro del rubro de belleza.
- Relojes: El mercado relojero muestra una polarización marcada, con un auge de piezas de alta gama y un aumento de la reventa facilitado por aranceles y presiones de precios.
- Moda y cuero: La ropa se mantiene relativamente estable, beneficiada por operadores con precios accesibles que sostienen la demanda. En cuero, la industria observa cierta debilidad ante la ausencia de nuevos bolsos icónicos, compensada por alternativas innovadoras y ambiciosas.
- Calzado y lujo accesible: El calzado registra un menor impulso frente a la moda deportiva y otras alternativas, afectando su desempeño relativo.
La “recalibración” del lujo personal
El informe subraya una recalibración en el mercado de lujo personal. Aunque los compradores ultrarricos continúan impulsando la demanda de artículos de alta gama, la clase de consumidores de aspiraciones relativas ha retrocedido, generando una presión adicional sobre las ofertas tradicionales. Esta dinámica ha llevado a un reposicionamiento estratégico por parte de las marcas, que buscan atraer a clientes más jóvenes y sensibles al valor, sin perder a su base de compradores consolidada.
Una visión de madurez del mercado
Las proyecciones para 2025 señalan que el segmento de artículos de lujo personales se mantiene prácticamente estable respecto a 2024, con un valor estimado de alrededor de 358.000 millones de euros. Este nivel representa una caída de aproximadamente 2% frente a los 369.000 millones de euros de 2023 (y ligero descenso frente a 2024), a tipos de cambio corrientes, pero una estabilidad cuando se consideran tipos constantes. En conjunto, estas cifras sugieren que la demanda ha entrado en una fase de madurez, con menos impulsos explosivos y más consolidación de hábitos y preferencias.
Impacto de la demanda entre distintos grupos de consumidores
- Consumidores ultraricos: Mantienen su papel decisivo en la demanda de artículos de lujo de alta gama.
- Consumidores aspiracionales: Han ralentizado su consumo, aumentando la presión sobre el segmento tradicional y obligando a las marcas a adaptar sus carteras de productos.
- Generación Z y consumidores jóvenes: Se considera que hay un esfuerzo por reconectar con este grupo mediante estrategias de precios, colecciones más accesibles y experiencias que encajan con sus valores y expectativas.
Estrategias de las marcas para sostener el crecimiento
- Diversificación de la oferta: Las marcas buscan equilibrar productos de lujo puro con líneas más accesibles y experiencias de alto valor.
- Enfoque en la personalización: La demanda de diseños personalizables y edición limitada impulsa la percepción de exclusividad y valor agregado.
- Enfoque experiencial: Se priorizan paquetes que combinen productos con experiencias (viajes, gastronomía, eventos exclusivos) para reforzar el vínculo emocional con el cliente.
- Reputación y sostenibilidad: La transparencia, la responsabilidad ambiental y las narrativas de marca sostenible adquieren mayor relevancia para atraer a nuevos compradores conscientes del valor.
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La estabilización del mercado de lujo en 2025, tras años de altibajos, marca un periodo de consolidación y de transformación estructural. El gasto global de 1,44 billones de euros evidencia una economía de lujo que ya no depende exclusivamente de la ostentación de artículos físicos, sino que se apoya en experiencias, bienestar y conexión social para sostener su atractivo. Las marcas enfrentan el desafío de combinar lujo accesible y exclusividad, manteniendo la lealtad de una base de consumidores cada vez más diversa y exigente. En este contexto, la capacidad de innovar en productos, servicios y experiencias será determinante para lograr una recuperación sostenida en los próximos años.


