El análisis de la evolución de los costes laborales en el sector textil y en las industrias relacionadas en 2024 revela una tendencia de desaceleración en el incremento de estos costes, en contraste con los años precedentes en los cuales la tendencia fue de aumentos significativos. Este fenómeno puede explicarse desde diversas perspectivas, incluyendo las condiciones del mercado, las estrategias empresariales, la dinámica del sector y las políticas laborales vigentes. En primer lugar, el coste laboral total para un trabajador en el sector textil en 2024 fue de aproximadamente 32.247 euros, lo que representa un aumento del 2,1% respecto a 2023. Aunque esta cifra muestran un incremento, su nivel es claramente inferior al registrado en 2023, cuando el aumento fue del 2,4%, y mucho menor que en 2022, con un 5,8%. La caída en la tasa de crecimiento sugiere que, después de un período de fuerte presión al alza, el sector está experimentando un momento de cierta estabilización en los costes laborales, probablemente influido por una serie de factores económicos y estratégicos.
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Uno de estos factores puede relacionarse con la búsqueda de equilibrio por parte de las empresas ante un entorno de incertidumbre económica y cambios en los costes de insumos y energía. La pandemia de COVID-19, que tuvo un impacto profundo en la economía global y en los sectores productivos, generó una tendencia de aumento en los costes laborales debido a la necesidad de implementar medidas de seguridad, incrementar salarios para mantener la productividad y afrontar la escasez de mano de obra en ciertos momentos. Sin embargo, posteriores ajustes en las políticas empresariales y la inversión en tecnologías han posibilitado una moderación en dicha tendencia. La expectativa de menor presión inflacionaria y la posible estabilización de los precios en sectores relacionados también pueden estar influyendo.
Por otro lado, la moderación en el incremento de los costes laborales en el textil puede obedecer, en parte, a esfuerzos por parte de las empresas para mantener su competitividad ante mercados internacionales cada vez más exigentes. La globalización y la competencia de países con salarios más bajos han llevado a un esfuerzo por optimizar la productividad, reducir los costes internos y buscar procesos más eficientes, lo cual puede explicar el menor incremento en los costes laborales en términos relativos. Además, la automatización y la incorporación de tecnologías digitales en las líneas de producción parecen estar jugando un papel importante en la contención de los costes laborales a nivel sectorial.
Por otra parte, en comparación con otros sectores relacionados, como la confección y la industria del cuero y el calzado, el sector textil parece estar experimentando un proceso de moderación en la intensificación del coste de la mano de obra. La confección, que tradicionalmente ha sido uno de los segmentos más intensivos en uso de mano de obra, sigue presentando tasas de aumento considerables, con un incremento del 5,7% en 2024, lo que indica que, a pesar de cierta ralentización, continúa siendo un sector en el que los costes laborales crecen a un ritmo alto. La diferencia en las tasas de crecimiento puede deberse a diferentes políticas laborales, niveles de productividad, costos de insumos, y estructuras laborales en cada subsector. La confección, que en 2024 alcanzó un coste medio por trabajador de aproximadamente 37.142 euros, sigue siendo el segmento con mayores costes en comparación con el calzado, que tiene un coste medio de 27.115 euros, y el sector del cuero, que ronda los 19.490 euros.
Este escenario también tiene implicaciones importantes en la estrategia empresarial. Las empresas del sector textil y de confección deben encontrar un equilibrio entre la gestión de costes y la competitividad, especialmente en un contexto de globalización donde los países productores compiten en costos y calidad. La gestión eficiente del capital humano, la innovación tecnológica y la adopción de mecanismos para mejorar la productividad son elementos clave para contener los costes y justificar aumentos moderados en los salarios y otros componentes laborales. En este sentido, el peso de los costes salariales en el total de costes laborales en el sector difiere en función de la subsector, siendo el 73% en el textil y llegando hasta el 76,8% en la confección, lo que refleja la intensidad del componente salarial en la estructura de costes.
Adicionalmente, las cotizaciones obligatorias a la Seguridad Social constituyen una parte significativa del coste laboral total y en 2024 experimentaron incrementos en todos los sectores, aunque a ritmos diferentes. En el sector del cuero y calzado, el incremento fue del 3,1%, en la confección subió un 5,9%, y en el textil un 3,7%. Estos aumentos en las cotizaciones, que en algunos casos superaron la media general del 4,2% en la economía española, incrementan la carga financiera para las empresas, especialmente en los sectores donde las márgenes de beneficio son ajustadas. En concreto, el peso de las cotizaciones obligatorias sobre el coste total varía entre el 20,9% en la confección, el 24,4% en el textil y el 25,7% en cuero y calzado, datos que muestran cómo estas obligaciones sociales representan una parte relevante del gasto laboral y condicionan las decisiones empresariales.
Por otro lado, la diferencia en los costes laborales entre sectores refleja también las distintas condiciones del mercado y las características propias de cada subsector. El calzado, por ejemplo, mantiene costes laborales más bajos, con un coste medio por trabajador en 2024 de 27.115 euros, en comparación con los 32.247 euros del textil y los 37.142 euros de la confección. Esta diferencia puede estar relacionada con la estructura de producción, los niveles de automatización y la intensidad de mano de obra en cada subsector. El calzado, en particular, ha logrado mantener una estructura de costes relativamente más baja, en parte gracias a la automatización de ciertos procesos y a un menor nivel de complejidad en la producción comparado con las prendas de vestir o los artículos de confección.
Estos datos también sugieren que, aunque los costes laborales en general tienden a moderarse, todavía existen desafíos en la reducción de estos costes en ciertos sectores, especialmente en la confección, donde los aumentos siguen siendo elevados en comparación con el resto de la economía. La persistencia de incrementos del 5,7% en 2024 indica que todavía hay presiones para la mejora en la productividad y en la gestión de recursos humanos, pero también que la sostenibilidad de estos aumentos a largo plazo necesita ser atendida con estrategias que puedan incluir inversión en tecnología, formación, y quizás una revisión de las políticas salariales y las condiciones laborales.
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En términos generales, el comportamiento de los costes laborales en 2024 refleja una economía que busca equilibrar el crecimiento con la sostenibilidad, afectada en parte por las condiciones globales y las particularidades del mercado doméstico. La tendencia a la moderación en el ritmo de incremento en el sector textil resulta positiva para la competitividad, aunque los incrementos en otros sectores como la confección muestran la necesidad de implementar estrategias que permitan mantener los costes bajo control sin sacrificar la calidad y la innovación. La relación entre salarios, cotizaciones sociales y otros costes asociados a la contratación laboral, a su vez, seguirá siendo un elemento clave en la gestión empresarial y en las decisiones políticas para garantizar un entorno favorable al desarrollo sostenible y competitivo del sector textil y relacionados en España.


