Efraín Mogollón, diseñador venezolano, fue el invitado internacional que llevó su propuesta de lujo austero y tropical a Barranquilla, reafirmando una feminidad sofisticada y libre. Su colección, cargada de poesía, transmite fuerza, alegría y una nostalgia que se siente en cada prenda. El viaje de la «guaricha» parte desde Maturín y llega a Barranquilla con una elegancia contenida que define la esencia de la propuesta: lujo sin excesos, pero con carácter.
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En su paso por la ciudad, Mogollón presentó una narrativa clara: la protagonista de su historia es su propia madre, Rosa, quien a su vez conecta con la historia de la familia —la hija de la Tuta y sobrina de la Curruca—, y convierte la experiencia del lujo austero y tropical en un lenguaje visual que se sostiene en la artesanía y la modernidad. Esta genealogía íntima alimenta una colección que no solo viste, sino que también cuenta un legado.
La colección se mostró en Barranquilla con un estilo que ya es característico de Mogollón: siluetas que fluyen y volúmenes escultóricos que juegan con la forma del cuerpo. Las telas se mueven con naturalidad, insinuando movimiento y libertad, mientras que los detalles artesanales aportan una dimensión táctil que subraya la dedicación y precisión del proceso creativo. El resultado es un conjunto que equilibra la elegancia y la idea de una declaración de moda audaz, sin perder la delicadeza que define su firma.
Una nota importante del proyecto es el uso de colores y texturas que refuerzan la identidad de la colección. Mogollón construye un lenguaje cromático que acompaña a las siluetas: tonos que dialogan entre sí y que permiten que cada prenda cuente su propia historia dentro del conjunto. Este rango cromático, junto con la variedad de volúmenes, establece la base de lo que el diseñador identifica como el ADN de su marca: una feminidad sofisticada que se mueve con libertad.
La propuesta también destaca por su enfoque en el prêt-à-porter latinoamericano, con piezas que combinan la elegancia de la alta moda y la intención de ser “statement” en la calle. En este equilibrio entre lo artesanal y la mirada contemporánea, Mogollón demuestra que el lujo puede ser accesible sin perder la identidad cultural y el sentido de lujo tropical que lo caracteriza. Es un recordatorio de que la moda latinoamericana tiene un lugar destacado cuando se apuesta por un lenguaje propio, que respira tradición y se proyecta al futuro.
Como complemento de la presentación, se incorporó un guiño al calzado: las piezas de Flor Chaparro, creadora de Efece Colombia, acompañaron las siluetas de Mogollón con un toque de color y lujo artesanal. El calzado, con detalles de rosas y líneas limpias, reforzó la visión de un lujo que no se impone, sino que acompaña y eleva cada conjunto. Este detalle resalta la sinergia entre diseñadores locales y la escena de Barranquilla, donde la artesanía y la moda converge para ofrecer una experiencia estética coherente y atractiva.
Sobre el término “guaricha”, es relevante aclarar que sus origines están en la etnia indígena Cumanagota y que, en un sentido histórico, hacía referencia a la palabra “mujer”. En el habla cotidiana de ciertos países, como Colombia y Venezuela, el término ha evolucionado y, lamentablemente, en algunos contextos se utiliza de forma peyorativa. La colección toma el nombre como una invocación de fuerza y personalidad, una actitud que Mogollón traduce en una presencia femenina que es al mismo tiempo elegante y espontánea, sin estereotipos ni filters.
La puesta en escena de la colección incluyó un showroom durante la Semana de la Moda de París, donde Mogollón presentó una propuesta que hace énfasis en fluidos, detalles artesanales y siluetas que cuentan historias. En ese marco, la colección apostó por aportar una diversidad de volúmenes y combinaciones cromáticas que sostienen el sello estético del diseñador: un lujo austero que se nutre de la labor manual y de un enfoque contemporáneo para definir la moda femenina.
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En síntesis, la propuesta de Efraín Mogollón para Barranquilla refuerza la idea de que el ready-to-wear latinoamericano puede ser tanto elegante como contundente. Sus prendas se sitúan entre la elegancia clásica y la declaración de estilo, entre la técnica artesanal y la visión actual de la mujer que busca sentir libertad y presencia en cada movimiento. Mogollón invita a ver la moda como una narrativa visual, donde cada prenda es una página de una historia familiar, de memoria y de identidad que se proyecta con claridad en un panorama global.


