La moda siempre ha sido un reflejo de los cambios sociales, culturales y económicos que experimentan las sociedades en un momento determinado, y en los últimos años no ha sido la excepción. Sin embargo, una de las transformaciones más duraderas y notorias en la historia reciente de la moda ha sido el ascenso imparable del estilo deportivo, que en verano de 2025 ha llegado a dominar en todos los ámbitos, desde las calles y el street style hasta las pasarelas y el lujo. La transición del simple vestuario para hacer ejercicio a un elemento central en la moda cotidiana, incluso en contextos formales, revela mucho sobre la cultura contemporánea, donde el confort, la practicidad y la autenticidad se han convertido en pilares fundamentales de la estética.
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El estilo deportivo, inicialmente asociado con la funcionalidad y la comodidad en contextos deportivos y de ocio, ha evolucionado notablemente desde su surgimiento, dando lugar a tendencias como el “athleisure” que, en su origen, imponía prendas oversize, hechas de algodón y con un enfoque en la comodidad absoluta. La pandemia de COVID-19 no hizo sino acelerar esta tendencia, pues el confinamiento y el teletrabajo transformaron las necesidades y las prioridades en la ropa que usamos, haciendo que prendas que antes se reservaban para el gimnasio, como sudaderas, leggings y joggers, se incorporaran en la vida diaria con un nivel de aceptación y estilo que nunca antes se había alcanzado. La diferencia clave en la actualidad radica en cómo esta influencia se ha consolidado en la alta moda, en las colecciones de diseñadores y marcas de lujo, en colaboraciones inesperadas y en la adopción masiva por parte de consumidores de distintas generaciones y estilos de vida.
Un elemento central en esta evolución ha sido la integración de elementos notoriamente deportivos y de inspiración deportiva en prendas sofisticadas y de alta costura, logrando un equilibrio que Whiteh, como la diseñadora de moda, denomina “deportivo-chic”. La colaboración Nike x Jacquemus, por ejemplo, se convirtió en un referente de cómo las firmas deportivas pueden reinventar su imagen y fusionarse con la estética de la moda vanguardista. La colección del verano 2024, que incluía bolsos crossbody con el logo de Nike, track jackets y pantalones en tejidos livianos, no solo fue viral entre los Millennials y la Generación Z sino que también sirvió como ejemplo para entender que la comodidad y el estilo no solo pueden coexistir, sino que además se complementan en un contexto de moda moderna y urbana. Jacquemus, con su inspiración parisina, ayudó a transferir los códigos del deporte a la calle y a las pasarelas, haciendo del tenniscore y el athleisure un lenguaje propio de la sofisticación casual.
Asimismo, las colaboraciones en el ámbito del lujo, como la de Gucci y Adidas, ilustran cómo las marcas de alta gama han entendido el potencial de esta tendencia para atraer a un público joven y dinámico. La colección, dirigida por Alessandro Michele, fusionó la estética vintage de los años setenta con referencias del streetwear, usando siluetas deportivas junto con logotipos icónicos y tejidos de inspiración retro. La incorporación de detalles como el monograma GG y los gráficos del logo Terfoil en chaquetas, bolsos y sombreros, crearon un resultado visual que podía entenderse tanto en la pasarela como en el street style, reafirmando que la ropa deportiva y la moda de lujo pueden coexistir en una misma estética. Estos ejemplos evidencian que el deporte y la moda han dejado de ser opuestos para convertirse en un lenguaje común que expresa una nueva forma de vestir, donde el confort y la estilo tienen el mismo peso y relevancia.
El fenómeno no solo se limita a colaboraciones de grandes firmas, sino que se traduce en una tendencia de uso diario en la calle, en cómo las mujeres y los hombres eligen vestir en verano 2025. La versatilidad de prendas como los biker shorts, las sudaderas cropped, los pantalones cargo, las camisetas de algodón oversize y los sneakers chunky ha hecho que puedan combinarse con facilidad y adaptarse a diferentes ocasiones, desde un día casual en la ciudad hasta un evento más sofisticado cuando se combinan con accesorios y prendas más elegantes. La tendencia mezcla influencias de diferentes épocas y estilos, recuperando elementos del pasado, como los pantalones anchos de los ochenta o las camisetas de fútbol oversize, pero reinterpretados con un aire más contemporáneo, minimalista y urbano.
Las redes sociales, por supuesto, han sido clave enviralizar y popularizar esta tendencia en todos sus grados. Influencers, celebridades y figuras públicas muestran en sus perfiles cómo incorporar el estilo deportivo en looks sofisticados o relajados, generando una inspiración constante para sus seguidores. Trixi Neo, por ejemplo, lució en Lollapalooza un conjunto en denim con cuadros, compuesto por una chaqueta tipo tracksuit y pantalones de pierna ancha, demostrando cómo el deporte y la moda se fusionan en un outfit fresco y moderno. La actriz tailandesa Araya Alberta Hargate, por su parte, fue vista en el desfile de Balenciaga con un look sporty que incluía una camiseta de fútbol, guantes blancos y pantalones de terciopelo, reafirmando que las prendas deportivas se adaptan a contextos de alta moda y eventos exclusivos. Estas imágenes ilustran la diversidad de estilos que se pueden lograr con prendas deportivas o inspiradas en el deporte, que van desde el street style más casual y urbano hasta la elegancia más sofisticada, siempre con un toque relajado y cómodo.
Para quienes desean incorporar esa estética en su armario, existen algunas piezas clave que no deben faltar en verano 2025. La chaqueta tipo track en nylon, preferentemente oversize y con detalles llamativos, es un básico que puede combinarse con pantalones wide-leg o cargo, mules o tacones para un contraste interesante. Los bras deportivos, que antes solo estaban reservados para el gimnasio, ahora pueden lucirse debajo de blazers o trench coats para notas de estilo deportivo-chic. Los sneakers en tonos claros o gris suave, en modelos chunky o slim, son otra pieza imprescindible, así como las sudaderas cropped para llevar con falda plisada o pantalón de tiro alto, creando outfits que mezclan comodidad y moda con naturalidad. Los shorts tipo runner, con camisetas de algodón o blazers semi anchos, son perfectos para los días calurosos y reflejan la versatilidad del estilo deportivo en el verano actual. Además, los accesorios como gorras, bolsas tote, cinturones deportivos y plataformas deportivas en la tendencia también juegan un papel importante en elevar el look y hacerlo más interesante y dinámico.
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En definitiva, el auge del estilo deportivo y, en particular, del tenniscore, ha transformado profundamente la forma en que concebimos la moda de verano 2025. Lo que antes era solo ropa funcional para hacer ejercicio o descansar en casa, ahora es sinónimo de sofisticación, autenticidad y comodidad, perdiendo así cualquier connotación de simple ropa deportiva y convirtiéndose en una declaración de estilo. La moda deportiva ya no es exclusiva de los gimnasios o las canchas: es una forma de vida, una actitud y un lenguaje visual que refleja la forma moderna de vivir, en donde el sentirse bien con uno mismo, la espontaneidad y la libertad de expresarse a través de la ropa son los nuevos imperativos. En este contexto, los diseñadores, las marcas y los consumidores han unido esfuerzos para redefinir lo que significa vestir con estilo en verano, haciendo del deporte una fuente de inspiración, innovación y elegancia casual. La tendencia promete seguir en ascenso, adaptándose a nuevas propuestas y reinventando estilos, confirmando que el deporte y la moda están más fusionados que nunca en la cultura de vanguardia y en el vocabulario visual de una generación que prioriza la comodidad sin renunciar a la estética ni al carácter.


