La situación actual de Benetton en 2024 refleja un escenario de desafíos significativos pero también de cierto avance estratégico en medio de una profunda crisis. La marca italiana, cuyo origen se remonta a mediados del siglo XX, ha sido durante décadas un icono de la moda casual y deportiva, con una presencia global y un característico estilo que ha marcado tendencias y generaciones. Sin embargo, en los últimos años, ha experimentado una notable disminución en su rendimiento financiero y en su presencia en puntos de venta físicos, enfrentándose a cambios en los hábitos de consumo y a una competencia feroz en el mercado global de la moda rápida y asequible. La gran caída en ventas y la deteriorada situación financiera han obligado a la empresa a reinventarse mediante una serie de medidas de reestructuración y reorientación estratégica, cuyo principal objetivo es garantizar no solo su supervivencia sino también su recuperación progresiva en el mediano plazo.
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Una mirada profunda a las cifras revela que en 2024, Benetton finaliza su ejercicio con ventas de aproximadamente 916,9 millones de euros, lo que representa una disminución del 16,4% respecto a los resultados del año anterior. Aunque estas cifras indican una contracción importante, la reducción en las ventas ha sido menos severa de lo inicialmente previsto. La compañía había anticipado en noviembre de 2024 una caída cercana al 20%, lo cual evidencian un escenario pesimista que, sin embargo, ha sido moderado en comparación con las expectativas iniciales. Este menor deterioro puede interpretarse como un indicio de que la estrategia en marcha está comenzando a dar frutos, o al menos a frenar la tendencia descendente. La reducción de la deuda financiera en 50 millones de euros, situándose en 411 millones a cierre del año, también muestra una actitud de control y austeridad influencia por la necesidad de estabilizar la estructura financiera del grupo. La reducción de deuda es fundamental para mejorar la salud financiera del grupo, facilitar futuras inversiones o reestructuraciones, y reducir la carga de intereses a largo plazo.
El contexto de mercado en el que opera Benetton ha sido especialmente complejo. La crisis del sector textil y de la moda, acentuada por el impacto de la pandemia, cambios en los patrones de consumo, competencia con marcas de fast fashion como Zara, H&M, y Uniqlo, además de la creciente importancia de los canales digitales y el comercio electrónico, han forzado a muchas empresas a revisar sus modelos de negocio. Para Benetton, esto ha significado un proceso de reestructuración que, en el caso de la compañía italiana, ha sido extremo, implicando la reducción de su red de tiendas físicas en varias regiones, incluyendo una significativa pérdida de tiendas en Italia y la implementación de un expediente de regulación de empleo en España. La reducción de su red comercial, en particular en el mercado local, refleja una estrategia de enfoque en las operaciones más rentables y de consolidación en ciertos mercados clave, además de un esfuerzo por racionalizar costos y mejorar la eficiencia operativa.
El retorno de Claudio Sforza como CEO parece haber sido una pieza clave en esta estrategia de ajuste. Sforza, con su experiencia en gestión de crisis y reestructuración en el sector de la moda, ha puesto la mira en reducir las pérdidas de forma continuada, con un plan que busca alcanzar un equilibrio financiero en 2026. La reducción de pérdidas en 2024, aunque aún importante, es vista como un paso positivo en ese camino. La pérdida operacional de menos de 100 millones de euros, en comparación con los 230 millones de euros que Benetton heredó en años anteriores, muestra una tendencia hacia una gestión más responsable y controlada. El ambicioso objetivo de reducir las pérdidas a la mitad en 2025, situándolas en torno a los 50 millones de euros, será sin duda un logro estratégico complejo, que requerirá una combinación de corte de costos, aumento de eficiencia y crecimiento en ciertos canales comerciales clave, especialmente el digital.
En línea con esto, uno de los elementos centrales de la estrategia de Sforza es la revisión de los contratos, en particular los de suministro, que representan una fuente significativa de costos para cualquier empresa de moda. La renegociación de estos contratos, junto con la reorganización de procesos internos, tiene el potencial de reducir gastos y mejorar la flexibilidad de la producción, permitiendo a Benetton responder con mayor agilidad a las demandas del mercado y a las tendencias de consumo. La gestión de la cadena de suministro y la optimización de procesos internos son pasos críticos en la transformación de una compañía que busca ser más competitiva y rentable en un entorno cada vez más digitalizado y globalizado.
Por otro lado, la apuesta de Benetton por potenciar su canal digital forma parte de una tendencia global en el mercado de la moda. Aunque actualmente las ventas en línea representan solo el 13% de la facturación total del grupo, este porcentaje está claramente por debajo de los estándares del segmento de fast fashion, donde marcas como Zara alcanzan cifras mucho más elevadas en ese canal. La intención de elevar las ventas digitales a entre el 20% y 25% para finales de 2025 refleja una estrategia consciente de que el crecimiento en e-commerce y en plataformas digitales será determinante para reactivar la marca y diversificar sus fuentes de ingresos. La digitalización no solo implica abrir tiendas online, sino también mejorar la experiencia de usuario, personalizar ofertas, aprovechar las redes sociales, y utilizar datos para ajustar la oferta en tiempo real. Todo ello es imprescindible para captar nuevos consumidores, especialmente entre generaciones más jóvenes que prefieren comprar a través de dispositivos digitales y valoran experiencias personalizadas y marcas que se alineen con sus valores.
Además, el cierre o reducción de tiendas físicas, si bien puede parecer una medida drástica, está motivado por la necesidad de racionalizar recursos y adaptarse al cambio en el comportamiento del consumidor. En ocasiones, tener menos tiendas en ubicaciones menos rentables o de difícil acceso puede suponer una mejora en la rentabilidad del grupo, siempre y cuando esa reducción esté acompañada por una estrategia sólida en la atención digital y en la experiencia multicanal. La clave de la recuperación para Benetton radica en construir una presencia sólida en el comercio electrónico y reforzar su marca en los canales digitales, además de mantener una oferta atractiva y competitiva en las tiendas físicas en los mercados donde aún sean rentables.
En este escenario, la percepción del mercado y de los inversores sigue siendo de incertidumbre, pero con optimismo moderado ante los signos de estabilización. La reducción en las pérdidas, junto con la moderación en la caída de las ventas, alimenta la esperanza de que la reestructuración está comenzando a dar frutos. Sin embargo, el camino hacia la recuperación total será largo y exigirá un compromiso sostenido de la dirección, además de una continua adaptación a las condiciones cambiantes del mercado global de la moda. La competencia, la innovación en productos y servicios, y la capacidad de conectar emocionalmente con los consumidores serán aspectos fundamentales en los próximos años.
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En definitiva, Benetton en 2024 está en una etapa de transición que, aunque marcada por dificultades, también por esfuerzos conscientes y estratégicos para revertir la tendencia negativa. La combinación de reducción de costos, revisión de su red comercial, reestructura operativa y un foco mayor en la estrategia digital refleja una empresa que busca adaptarse y sobrevivir en un mercado donde la innovación y la eficiencia son imprescindibles. Aunque aún queda mucho camino por recorrer para volver a estándares de rentabilidad y crecimiento sostenido, las señales de que la compañía ha logrado frenar el deterioro y está en un proceso de ajuste son alentadoras. La clave para el futuro será continuar esta senda con paciencia, innovación y una visión clara de su posición en la moda global, buscando no solo la supervivencia sino también una revitalización que permita a la marca recuperar su lugar en la preferencia de los consumidores y en el mercado mundial.

