Base, una de las principales centrales de compras de moda y equipamiento deportivo en España, ha cerrado el ejercicio de 2024 con un notable retroceso en sus ventas, alcanzando los 54,5 millones de euros, lo que equivale a una caída del 14,17% en comparación con el año anterior. Esta disminución representa el segundo año consecutivo de descenso en su facturación, ya que después de las restricciones impuestas por la pandemia de Covid-19, el grupo había registrado un plan estratégico en 2021 para recuperar las ventas, que alcanzaron los 50,37 millones de euros en 2020. El impacto de las condiciones del mercado minorista, que se han vuelto cada vez más complejas, ha exacerbado la situación de la empresa.
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El presidente de Base, Miquel Calzada, atribuyó el descenso en las ventas a varios factores, incluyendo la falta de relevo generacional en muchas de las tiendas de los propietarios asociados, lo que limita la renovación y el dinamismo del negocio. Además, los socios de la central han adoptado una postura más conservadora en sus compras debido a los sobrestocks acumulados en ejercicios anteriores, lo cual ha afectado la capacidad de respuesta de la empresa ante un mercado que demanda flexibilidad y agilidad. Esta falta de adaptación puede haber influido en la disminución del interés por parte de los consumidores y, por ende, en la caída de las ventas.
Fundada en 1985 y con sede en Barcelona, Base representa actualmente a cerca de ochenta asociados que gestionan aproximadamente 200 puntos de venta en la Península Ibérica, Baleares e Islas Canarias. A lo largo de su historia, la central ha sido un actor importante en la distribución de productos deportivos y de moda. Sin embargo, la crisis económica que afecta a la industria del retail ha puesto en evidencia la vulnerabilidad de la empresa en un entorno cada vez más competitivo y menos predecible.
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La mala situación de Base se suma a la de su principal competidor en España, Intersport, que se encuentra actualmente en preconcurso de acreedores en un intento por reestructurar su negocio. Intersport, que ha rechazado ofertas para su adquisición, tiene hasta febrero para encontrar inversores y presentar un plan de reestructuración aprobado por los acreedores, lo que añade otra capa de incertidumbre al ya desafiante panorama del sector. La combinación del declive de estas centrales de compras resalta la necesidad urgente de adaptaciones y cambios estratégicos para sobrevivir en un mercado que enfrenta serias dificultades.


