El año 2024 ha marcado un hito alarmante en la historia climática del planeta, ya que se ha registrado por primera vez un aumento de la temperatura global superior a 1,5 grados Celsius respecto a los niveles preindustriales, el límite establecido por el Acuerdo de París. La temperatura media alcanzó un récord de 1,59 grados, consolidando 2024 como el año más caluroso jamás documentado, superando incluso las altas temperaturas del año anterior. Este preocupante incremento en las temperaturas pone a la industria de la moda en una posición crítica, ya que esta sector también tiene la responsabilidad de reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero y todavía está lejos de cumplir con las metas sostenibles planteadas en el acuerdo internacional.
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Samantha Burgess, del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio (Ecmwf), ha destacado que aunque el aumento de la temperatura es preocupante, no implica necesariamente un incumplimiento de los objetivos definidos en el Acuerdo de París. Sin embargo, subraya la necesidad de implementar acciones de largo plazo, idealmente durante al menos dos décadas, para revertir la tendencia actual del calentamiento global. Las previsiones de la ONU sugieren que, si no se toman medidas eficaces, el aumento de la temperatura puede superar incluso el límite de 2 grados durante este siglo, lo que tendría consecuencias devastadoras para el medio ambiente y la sociedad.
En el ámbito de la moda, un informe del New Climate Institute y Carbon Market Watch ha evaluado las proyecciones sostenibles de las empresas del sector y las ha calificado como insuficientes en relación con los objetivos internacionales. De hecho, se estima que el 95% de las emisiones de gases de efecto invernadero provienen de las cadenas de suministro, las denominadas emisiones de tipo 3, lo que complica la implementación de acciones directas para mitigar el impacto climático de las empresas. Para cumplir con los compromisos internacionales, se requiere que la industria reduzca sus emisiones en un 4,2% anualmente.
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Algunas de las empresas más grandes de la moda han establecido ambiciosos objetivos de sostenibilidad. Inditex, por ejemplo, se ha comprometido a reducir su impacto en un 50% para 2030 y alcanzar cero emisiones netas en un plazo de 15 años. H&M también se ha fijado objetivos significativos, buscando reducir sus emisiones en un 56% para 2030 y en un 90% para 2040. Por su parte, la compañía española Mango planea reducir sus emisiones directas en un 80% y las indirectas en un 35% para 2030. En un esfuerzo similar, Fast Retailing de Japón tiene como objetivo utilizar un 100% de energía renovable en sus operaciones para 2030, reflejando un impulso hacia la descarbonización en la cadena de valor de la moda. A medida que el planeta enfrenta un calentamiento sin precedentes, estas iniciativas se tornan cruciales para asegurar un futuro sostenible.


