La alta relojería en 2025 se ha transformado en una explosión de color y creatividad. Las grandes casas relojeras han dejado atrás la sobriedad monocromática para abrazar una paleta vibrante que redefine el lujo en la muñeca. Desde tonos pastel hasta acabados minerales, el color se convierte en protagonista absoluto, marcando una nueva era en el diseño de relojes de alta gama.
Rolex ha dado un golpe de efecto con su modelo Oyster Perpetual Pistachio, presentado en Watches & Wonders 2025. Esta pieza destaca por su esfera lacada en verde pistacho, un tono inesperado que aporta frescura y modernidad sin perder la elegancia clásica de la marca. El diseño conserva la precisión técnica que caracteriza a Rolex, pero añade una dimensión estética que lo convierte en un objeto de deseo para coleccionistas y amantes del estilo.
Oris, por su parte, ha apostado por el terracota, un color cálido y terroso que evoca paisajes naturales y artesanía tradicional. Su modelo con esfera terracota combina una caja de acero inoxidable con correa de cuero, logrando un equilibrio entre rusticidad y sofisticación. Esta propuesta conecta con una tendencia creciente hacia lo orgánico y lo auténtico, sin renunciar a la innovación técnica.
Ver también: Louis Vuitton y Rolex son los reyes de la moda masculina
La tendencia cromática no se limita a Rolex y Oris. Marcas como Hublot, Tudor y Chopard han lanzado modelos en burdeos, azul hielo y marquetería vegetal. Estas piezas exploran texturas y materiales poco convencionales, como meteorito, paja prensada y cerámica pigmentada, ampliando el espectro creativo de la relojería contemporánea.
Incluso firmas emergentes como Studio Underd0g se suman a esta revolución cromática con propuestas lúdicas y gastronómicas. Sus modelos inspirados en el aguacate y la menta combinan colores vivos con referencias culturales, apelando a un público joven que busca relojes con personalidad y narrativa. El color se convierte así en un lenguaje visual que comunica identidad y emoción.
La incorporación del color también ha llegado a las cajas y correas. Ya no es raro ver relojes con cajas en tonos pastel, correas de caucho en colores neón o combinaciones bicolor que rompen con la tradición. Esta evolución responde a una demanda creciente de personalización y expresión individual, donde el reloj deja de ser solo un instrumento de medición para convertirse en una extensión del estilo personal.
A nivel técnico, los avances en pigmentación y tratamiento de materiales han permitido que estos colores mantengan su intensidad y durabilidad. Las esferas lacadas, los acabados mate y los tratamientos antirreflejo aseguran que el color no solo sea estético, sino también funcional. Esta fusión entre arte y ingeniería consolida al color como un elemento legítimo en la alta relojería.
Ver también: Ecuador y el mercado de lujo: Armani Exchange y GEOX llegan al país
El impacto de esta tendencia se refleja también en el mercado. Los modelos coloridos han captado la atención de nuevos públicos, especialmente entre los millennials y la generación Z, que valoran la originalidad y el diseño audaz. Las marcas han respondido con ediciones limitadas, colaboraciones artísticas y campañas visuales que celebran la diversidad cromática como símbolo de modernidad.
El año 2025 marca un antes y un después en la historia de la relojería de lujo. El color ha conquistado las esferas, las cajas y las correas, transformando cada reloj en una obra de arte portátil. Desde el verde pistacho de Rolex hasta el terracota de Oris, la alta relojería se reinventa con audacia, creatividad y una nueva paleta que celebra la belleza en todas sus tonalidades.


