En un contexto de desaceleración económica y cambios en los hábitos de compra, los gigantes del lujo están cerrando sus tiendas en China, a pesar de los esfuerzos del gobierno chino por estimular el consumo, las ventas de artículos de lujo cayeron hasta un 20% en 2024, afectando tanto a las marcas como al sector inmobiliario comercial del país.
Kering, el grupo propietario de Gucci, cerró dos de sus tiendas en Shanghái el mes pasado tras más de una década en esas ubicaciones. Prada también finalizó su operación en el Aeropuerto Internacional de Hongqiao. Estos cierres se suman a los de otras marcas icónicas como Louis Vuitton, Chanel, Tiffany & Co. y Bulgari, que han abandonado al menos ocho locales en los últimos meses, según el rastreador linkshop.com
La caída del consumo de lujo en China no solo responde a la desaceleración económica, sino a un cambio en la preferencia de los compradores, que ahora adquieren estos productos en el extranjero. Antes de la pandemia, el 60% de las compras de lujo de los chinos se realizaban en el país, pero actualmente la mayor parte ocurre en mercados internacionales, según la analista de Morningstar, Jelena Sokolova.
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Además del impacto en las ventas de las marcas de lujo, este fenómeno ha tenido repercusiones significativas en el sector inmobiliario comercial, la consultora Savills proyecta que la tasa de desocupación en 11 grandes ciudades chinas aumentará al 10,5% este año, manteniendo la tendencia al alza que comenzó durante la pandemia.
Mientras tanto, los centros comerciales de lujo enfrentan dificultades para mantener sus ingresos. Hang Lung Group, propietario de varios de estos establecimientos en China, reportó una caída del 4% en los ingresos por alquiler en 2024. Este declive en los ingresos refleja la disminución de la demanda de espacios comerciales de alto nivel, lo que a su vez afecta la rentabilidad de estos centros.
Los analistas señalan que la creciente popularidad de las compras en línea y los viajes internacionales han contribuido a este cambio en los hábitos de compra de los consumidores chinos. Ahora prefieren comprar artículos de lujo en el extranjero, donde pueden encontrar precios más competitivos y una mayor variedad de productos.
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Para las marcas de lujo, este cambio en el comportamiento del consumidor presenta un desafío considerable. Muchas están reevaluando sus estrategias de mercado y explorando nuevas formas de atraer a los clientes chinos, ya sea a través de plataformas de comercio electrónico o mediante la apertura de tiendas en destinos de viajes populares.
A medida que las marcas de lujo ajustan sus estrategias para adaptarse a estos cambios, es probable que veamos más cierres de tiendas en China y un enfoque mayor en la presencia digital y en mercados internacionales. La capacidad de las marcas para adaptarse a este nuevo panorama determinará su éxito a largo plazo en el mercado global de lujo.


