La Semana de la Moda Masculina de París Otoño-Invierno 2026 ha ofrecido un abanico diverso y significativo de visiones sobre el hombre contemporáneo, demostrando que la capital francesa sigue siendo el crisol donde se decanta el futuro del fashion, tres presentaciones, en particular, encapsularon distintos polos de este universo: la consolidada maestría del chic discreto de Ami, el emergente y prometedor lenguaje de Lad y el emotivo regreso a los orígenes en la casa de Kenzo, juntos, dibujaron un mapa completo de las sensibilidades que definen la moda masculina actual, desde la elegancia atemporal hasta la reinvención del legado.
La presentación de Ami, de la mano de su fundador Alexandre Mattiussi, fue una lección magistral de lo que significa el discreto chic francés en su máxima expresión, Mattiussi, que ha construido un imperio global sobre la premisa de una elegancia relajada y accesible, profundizó en los códigos que han convertido a Ami en un referente universal, su colección opera en ese momento metamórfico que experimenta quien se instala en París: tras asimilar los códigos esenciales —un corte impecable, una paleta sofisticada de grises, azules marino, beige y negro, y una actitud de sprezzatura—, se alcanza una pertenencia natural al «universo cool» sin necesidad de estridencias, son prendas que hablan de integración y confianza, donde un abrigo de lana con hombros naturales, unos pantalones de tiro alto y un suéter de punto fino construyen un uniforme de ciudadano global sofisticado.
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En el extremo opuesto de la experiencia, pero igualmente crucial para el ecosistema parisino, se situó la presentación de Lad, la marca emergente del diseñador Ladislas Mande, con un showroom íntimo en el Hoxton Hotel, Mande ofreció una propuesta que combina una base sartorial sólida con un espíritu decididamente relajado y contemporáneo, Lad representa esa nueva generación de diseñadores que respetan la tradición del corte y la calidad de los materiales —evidente en trajes desestructurados, abrigos oversize de tweed y pantalones de corte amplio— pero los liberan de cualquier rigidez, inyectando una sensibilidad juvenil y urbana, es la moda masculina como un artefacto de comodidad intelectual y física, una marca a la que prestar atención porque su lenguaje, aunque naciente, muestra una claridad conceptual y una autenticidad que resuena con un consumidor que huye de los logos pero busca carácter.
La jornada del miércoles tuvo un momento cargado de especial significado emocional e histórico con el regreso de Kenzo a su casa fundacional, la presentación no tuvo lugar en un recinto ferial impersonal, sino en el histórico taller del barrio de la Bastilla donde Kenzo Takada fundó la maison en 1970, este gesto de «volver a casa» fue mucho más que un detalle logístico; fue una declaración de intenciones para sumergir a la audiencia en el ADN original de la marca: una celebración jubilosa del color, la mezcla de patrones, la inspiración global y una cierta inocencia creativa, la colección pareció beber directamente de este espíritu, revitalizando los archivos con una energía fresca y contemporánea.
La colección de Kenzo fue un viaje sensorial a través de los códigos que hicieron legendaria a la casa, se vieron explosiones de flores salvajes estampadas, mezclas de tartán con ikat, siluetas envolventes y una paleta que iba desde los fucsias y verdes esmeralda hasta los terracotas profundos, en un contexto de moda masculina que a menudo privilegia el minimalismo, Kenzo se erigió como un recordatorio vital de que la alegría, el arte y la expresión personal a través del color y la textura tienen un lugar fundamental y necesario, fue una oda a la diversidad y al mestizaje cultural que Takada siempre defendió.
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La yuxtaposición de estas tres propuestas en un mismo día de la Fashion Week de París es reveladora del estado de la moda masculina, Ami representa el polo de la elegancia normativa y deseable, aquella que se convierte en el estándar aspiracional, Lad encarna la búsqueda de la nueva guardia, explorando los límites de la sastrería tradicional para adaptarla a un ritmo de vida más fluido, Kenzo, por su parte, defiende el valor de la herencia emocional y la creatividad sin ataduras, demostrando que la historia de una casa, cuando se activa con inteligencia y respeto, puede ser su principal motor de innovación y conexión.
Para la industria, estos tres ejemplos muestran caminos viables y complementarios para el éxito, Ami demuestra el poder de un concepto claro y perfectamente ejecutado a escala global, Lad ilustra cómo un punto de vista singular y una artesanía sólida pueden abrirse paso en un mercado competitivo, Kenzo revela cómo el regreso a las raíces fundacionales, lejos de ser un ejercicio nostálgico, puede ser la estrategia más revitalizante para una marca con un legado potente, ofreciendo autenticidad en un mundo de tendencias efímeras.
La jornada parisina que reunió a Ami, Lad y Kenzo ofreció un tríptico perfecto sobre el presente y futuro de la moda masculina, desde el chic discreto y universalmente aplicable hasta la exploración sartorial de la nueva generación y la celebración jubilosa de un archivo histórico, París demostró una vez más su capacidad única para albergar, nutrir y proyectar todas las facetas de la creatividad masculina, consolidando su papel como la capital indiscutible donde la ropa para hombre se piensa, se siente y, finalmente, se define para el mundo.
Fuente: laopinion


