En el mundo de los divorcios de alto perfil, las disputas por propiedades, vehículos exóticos y mansiones son moneda corriente. Sin embargo, una tendencia emergente está captando la atención de los titulares y de los tribunales: la lucha por la custodia de los relojes de lujo. Lo que antes eran simples accesorios, ahora son considerados activos valiosos que pueden desencadenar complejas batallas legales, a menudo con la misma intensidad emocional que una disputa por la tenencia de hijos o mascotas. Esta nueva dinámica refleja la creciente apreciación de estos artículos como objetos de inversión y prestigio.
Los relojes de alta gama, como los de marcas icónicas como Rolex, Patek Philippe o Audemars Piguet, han trascendido su función original para convertirse en símbolos de estatus, éxito e incluso legado familiar. Su valor no solo es monetario, que puede alcanzar cifras astronómicas, sino también sentimental y coleccionable. Por ello, en una separación, no es de extrañar que ambos cónyuges deseen quedarse con estas piezas. La «guerra de los relojes» se ha vuelto un fenómeno real, y los tribunales están comenzando a dictar sentencias que buscan un equilibrio, demostrando que estos objetos son ahora un punto clave en la división de bienes.
Un caso reciente en Italia ha puesto de manifiesto la seriedad de este asunto. En una sonada separación, un tribunal dictaminó la «custodia compartida» de una valiosa colección de relojes entre los ex-cónyuges. Esta decisión, si bien puede sonar peculiar, sienta un precedente importante. El fallo establece un acuerdo de uso, en el que cada parte tiene derecho a disfrutar de las piezas por un período de tiempo determinado. Este tipo de soluciones creativas por parte de la justicia demuestra que la ley se está adaptando a la complejidad de los activos modernos en el contexto de las rupturas matrimoniales.
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El mercado de los relojes de lujo ha experimentado un auge en los últimos años, con algunas piezas superando en valor a activos tradicionales como las acciones o los bienes raíces. Esta revalorización ha transformado a los relojes de coleccionismo en verdaderas inversiones. En un divorcio, este valor se convierte en un factor crucial. La pareja debe decidir quién se queda con un activo que no solo es estético, sino que representa un capital significativo. La disputa por la custodia es, en esencia, una negociación sobre cómo dividir una inversión que, en muchos casos, ha sido una compra conjunta o un regalo de gran valor durante la relación.
Más allá del valor económico, los relojes de lujo a menudo están cargados de significado emocional. Un reloj regalado en un aniversario, una pieza heredada o un modelo que conmemora un momento especial pueden ser un recordatorio tangible de la historia compartida de la pareja. Al momento de la separación, estas piezas se convierten en un punto de tensión, ya que simbolizan lo que fue y lo que se perdió. La lucha por retener un reloj no es solo por su valor material, sino por el apego a los recuerdos que representa, haciendo que la batalla sea aún más personal y difícil.
Las rupturas de celebridades demuestran que no todas las parejas abordan este tema de la misma manera. Mientras que algunos, como en el caso del futbolista Francesco Totti y la presentadora Ilary Blasi, llevan su disputa por los relojes a los tribunales, otros parecen evitar la confrontación. Por ejemplo, en la reciente separación de la influencer Chiara Ferragni y el rapero Fedez, este último conservó y exhibió su colección de relojes sin que su ex pareja entablara una batalla legal por ellos. Estos casos, ampliamente comentados en los medios, ilustran las distintas formas en que las parejas famosas manejan la división de estos bienes tan preciados.
Ante esta nueva realidad, los abogados de divorcio están viendo la necesidad de especializarse en la división de colecciones de lujo, incluidos los relojes. El asesoramiento legal ya no se limita a propiedades y cuentas bancarias, sino que ahora abarca la valoración de artículos coleccionables y la negociación de acuerdos de uso. Es fundamental contar con un experto que entienda el mercado de relojes de alta gama y que pueda guiar a los clientes a través de un proceso que es tanto legal como emocionalmente complejo.
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A medida que el valor y la popularidad de los relojes de lujo siguen en aumento, es probable que estas disputas se vuelvan más comunes, no solo entre las celebridades, sino también en el público general con alto poder adquisitivo. La «custodia compartida» podría convertirse en una solución cada vez más habitual para evitar litigios prolongados. Esta tendencia marca una evolución en la forma en que se conciben y se dividen los bienes en un divorcio, colocando a los relojes en un nuevo y prominente lugar dentro de los activos a negociar.
La creciente relevancia de los relojes de lujo en los divorcios también podría tener un impacto en el mercado de segunda mano. Una división de bienes que involucre la venta de una colección podría inyectar piezas de alta demanda al mercado, afectando los precios y la disponibilidad. Los coleccionistas y las casas de subastas deben estar atentos a esta nueva fuente de relojes, que podría transformar la dinámica de compra y venta de estas valiosas piezas en los próximos años.


