La Semana de la Moda de París volvió a sorprender con una puesta en escena única protagonizada por Louis Vuitton. En la calle de Rivoli, al sureste del jardín de las Tullerías, el amanecer trajo consigo un inusual bullicio. A las ocho de la mañana, frente a las pirámides de cristal del Louvre cerrado durante toda la jornada, decenas de curiosos se congregaban, atraídos por el misterio que envolvía el evento.
Louis Vuitton fue el protagonista indiscutible de esta segunda jornada, y su desfile se convirtió en uno de los más esperados por celebridades, prensa especializada y amantes de la moda. El poder de convocatoria de la firma francesa quedó demostrado con la presencia de figuras como Zendaya y Emma Stone, quienes desataron una ola de gritos y flashes al llegar.
La propuesta creativa de Nicolas Ghesquière, director artístico de Louis Vuitton, se presentó como una experiencia íntima y sofisticada. El desfile simuló la entrada a su “apartamento imaginario”, un espacio conceptual que fusionaba arquitectura parisina con elementos futuristas. La pasarela se transformó en un recorrido por habitaciones estilizadas, donde cada modelo representaba una faceta del universo Vuitton.
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Los diseños presentados destacaron por su mezcla de texturas, cortes estructurados y detalles metálicos. Ghesquière apostó por siluetas audaces, reinterpretaciones de clásicos y una paleta cromática que oscilaba entre tonos neutros y acentos vibrantes. La colección otoño-invierno 2025 reflejó una visión contemporánea del lujo, con guiños al pasado y una clara mirada hacia el futuro.
Entre los accesorios más comentados estuvieron los bolsos mini con acabados holográficos, las botas de cuero con plataforma y las gafas de sol oversized. Cada pieza reforzaba la narrativa del apartamento: un lugar donde la moda convive con el arte, la tecnología y la identidad personal.
La ambientación del desfile fue otro punto fuerte. Con iluminación tenue, música envolvente y una escenografía que imitaba muros, espejos y ventanas, el evento logró transportar a los asistentes a un universo paralelo. Louis Vuitton demostró una vez más su capacidad para convertir cada presentación en una experiencia sensorial.
La presencia de celebridades no solo aportó glamour, sino también visibilidad global. Zendaya, embajadora de la marca, lució un conjunto exclusivo que marcó tendencia en redes sociales. Emma Stone, por su parte, optó por un look más sobrio pero igualmente impactante, consolidando su vínculo con la maison.
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Este desfile reafirma el liderazgo de Louis Vuitton en la industria de la moda de lujo. Bajo la dirección de Ghesquière, la marca continúa explorando nuevas formas de expresión, combinando tradición, innovación y narrativa visual. Cada colección es una declaración de intenciones que redefine el concepto de elegancia.
En conclusión, “Louis Vuitton entra en el apartamento de Nicolas Ghesquière” fue mucho más que un desfile: fue una inmersión en el imaginario de uno de los diseñadores más influyentes del momento. La Semana de la Moda de París 2025 vivió uno de sus momentos más memorables, y el apartamento Vuitton ya forma parte de la historia contemporánea del diseño.


