El camino hacia un modelo industrial verdaderamente sostenible es una de las transformaciones más urgentes y complejas que enfrenta el siglo XXI, anualmente, el índice ‘Global 100’ de la empresa de investigación canadiense Corporate Knights se erige como uno de los barómetros más rigurosos y reconocidos a nivel mundial para medir el progreso real de las grandes corporaciones en este ámbito, la metodología, que evalúa métricas clave de rendimiento ambiental, social y de gobernanza (ESG) con transparencia pública, ofrece una instantánea clara de qué industrias están liderando la transición y cuáles se están quedando atrás en esta carrera crítica.
En este contexto, los resultados de la edición de 2025 arrojan una revelación significativa y, para el sector de la moda y el lujo, una llamada de atención contundente, de las cien compañías más sostenibles del planeta, solo dos pertenecen a la industria de la moda: el grupo francés de lujo Kering y la joyera danesa Pandora, esta presencia mínima en un ranking dominado por sectores como las energías renovables, la tecnología limpia y los servicios financieros sostenibles, subraya la profunda desconexión que aún existe entre el ritmo de la industria de la moda y las exigencias de un futuro realmente circular y ético.
La inclusión del grupo Kering, propietario de casas como Gucci, Saint Laurent, Bottega Veneta y Balenciaga, no es una casualidad, sino el resultado de más de una década de estrategia y medición rigurosa, bajo el lema “Crafting Tomorrow’s Luxury”, Kering ha integrado la sostenibilidad en el núcleo de su modelo de negocio, estableciendo objetivos públicos y ambiciosos a través de su programa de “Accounting for Profit and Loss” (EP&L), que cuantifica el impacto ambiental de sus operaciones en términos monetarios, su enfoque en la trazabilidad de las materias primas, la innovación en materiales y la reducción de emisiones de carbono le ha permitido marcar un camino distintivo en un sector notoriamente intensivo en recursos.
Ver también: Tous: Joyería con alma que redefine el lujo accesible
Por su parte, Pandora, la mayor fabricante de joyería del mundo, ha logrado un hito monumental al convertirse en una de las pocas empresas de moda en el ranking gracias a una transformación radical de su cadena de suministro, su compromiso de utilizar únicamente plata y oro reciclados en todas sus joyas, anunciado en 2020 y cumplido en escala masiva, representa un cambio de paradigma en la industria de la joyería accesible, este movimiento no solo reduce drásticamente la huella minera, sino que también crea un estándar nuevo para la transparencia y la responsabilidad en el abastecimiento de metales preciosos, desafiando a competidores de todos los segmentos a seguir su ejemplo.
La ausencia abrumadora de otras grandes multinacionales de la moda y el fast fashion en el ‘Global 100’ es, quizás, el dato más elocuente del informe, indica que, a pesar de las abundantes campañas de marketing verde (greenwashing) y las colecciones cápsula presentadas como “conscientes”, la gran mayoría de la industria sigue operando con un modelo lineal de “tomar, hacer, desechar” que es incompatible con los criterios de sostenibilidad integral y rendimiento verificable que exige Corporate Knights, la brecha entre la narrativa y la realidad operativa sigue siendo enorme.
Esta disparidad señala los profundos desafíos estructurales a los que se enfrenta el sector: cadenas de suministro opacas y fragmentadas, una dependencia crítica de materiales vírgenes y procesos de alto consumo energético, y una cultura de sobreproducción y consumo acelerado que está en la raíz misma del problema, los logros de Kering y Pandora demuestran que el cambio es posible, pero también evidencian la escala de la inversión, la innovación y, sobre todo, la voluntad de priorizar la sostenibilidad sobre la mera optimización de costos a corto plazo, que se requiere para lograrlo.
Ver también: Louis Vuitton lanza nueva colección cápsula con Vivienne como protagonista
Para los consumidores, inversores y reguladores, el ‘Global 100’ actúa como un filtro esencial, distingue a las empresas que están realizando una transformación genuina de aquellas que simplemente están gestionando su reputación, el hecho de que solo dos empresas de moda figuren en la lista refuerza la necesidad de un escrutinio más crítico, una regulación más estricta sobre las declaraciones ambientales y una demanda continua por parte del mercado de una transparencia radical en toda la cadena de valor, desde la granja o la mina hasta el armario.
La posición de Kering y Pandora en este exclusivo ranking no debe leerse como un motivo de autocomplacencia para el sector, sino como un poderoso llamado a la acción, sirven como faros que demuestran que integrar la excelencia ambiental y social en un modelo de negocio rentable no solo es viable, sino que puede convertirse en una ventaja competitiva fundamental y un motor de innovación, su éxito es la prueba de concepto que el resto de la industria necesita para acelerar su propia transición.
La presencia solitaria de Kering y Pandora entre los cien grupos más sostenibles del mundo es un reflejo tanto de un liderazgo pionero como de un rezago sectorial alarmante, marca un punto de inflexión donde la sostenibilidad deja de ser un complemento de marketing para convertirse en el criterio definitivo que separa a los líderes del futuro de las reliquias del pasado, el reto para la industria de la moda en su conjunto es claro: escalar y acelerar las soluciones que estas dos empresas han probado, o arriesgarse a la irrelevancia en un mundo donde la responsabilidad ya no es una opción, sino la única licencia para operar.
Fuente: modaes


