Balenciaga ha vuelto a sacudir el mundo de la moda, su nueva colección “Destroyed” ha generado controversia, atracción y ventas inmediatas, con prendas que simulan desgaste, cortes y envejecimiento, la firma francesa propone una estética provocadora, que desafía los cánones tradicionales del lujo.
Camisas, chaquetas y pantalones con apariencia deteriorada se han convertido en piezas codiciadas, alcanzando precios cercanos a los $950, según reportes recientes, esta estrategia, lejos de ser accidental, responde a una visión conceptual que busca redefinir el valor de lo “feo” como símbolo de exclusividad.
El diseño más comentado de la colección es una chaqueta con parches desgastados, hilos sueltos y cortes visibles. Su aspecto deliberadamente dañado forma parte de una narrativa que el director creativo Demna Gvasalia ha venido construyendo: el “lujo feo”, una corriente que privilegia el discurso sobre la apariencia.
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Esta tendencia no es nueva en Balenciaga, pero con “Destroyed” ha alcanzado un nuevo nivel de exposición. Las prendas se agotaron en pocas horas, demostrando que el mercado responde con entusiasmo a propuestas que rompen con lo convencional.
Expertos en moda señalan que la provocación es parte del ADN de la marca. Balenciaga no vende solo ropa, vende ideas, posturas y debates. En este caso, la colección plantea preguntas sobre el valor simbólico de lo deteriorado y su lugar en la alta costura.
Las redes sociales se han convertido en el principal escenario de discusión. Mientras algunos celebran la audacia de la propuesta, otros critican los precios elevados por prendas que, a simple vista, parecen sacadas de un contenedor de reciclaje.
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Más allá de la polémica, la colección ha logrado lo que toda marca desea: atención global. Medios especializados, influencers y consumidores han puesto el foco en Balenciaga, generando una ola de contenido que refuerza su posicionamiento disruptivo.
Este tipo de estrategias también revela una evolución en el consumo de moda. Las nuevas generaciones valoran el mensaje tanto como el diseño, y están dispuestas a invertir en piezas que representen una postura estética o ideológica.

