La firma catalana Munich, bajo la dirección estratégica de su consejero delegado Xavier Berneda, se encuentra actualmente en un proceso de optimización operativa para fortalecer su presencia en los más de treinta mercados internacionales donde tiene presencia activa, buscando establecer una estructura de fabricación que permita una respuesta mucho más ágil frente a las demandas de los consumidores globales, quienes hoy en día exigen productos de alta calidad con tiempos de entrega reducidos y una eficiencia en costes que solo se logra mediante una distribución inteligente de los centros de producción.
Esta mentalidad empresarial se basa en la necesidad de contar con diversos núcleos productivos distribuidos en diferentes regiones del mundo para evitar la dependencia de un solo punto de suministro, permitiendo que la marca de calzado deportivo mantenga su competitividad en mercados clave como Italia, Francia y Japón, donde la competencia es feroz y la capacidad de reacción logística se convierte en el factor determinante para asegurar el éxito comercial a largo plazo, sin descuidar la esencia y el diseño original que siempre han caracterizado a la compañía desde sus inicios.
La estrategia actual de Munich no solo se enfoca en la manufactura, sino que contempla una reordenación profunda de sus canales de venta física y digital. Xavier Berneda busca que la experiencia de retail sea coherente en todos los países, adaptándose a las particularidades de mercados tan diversos como Brasil u Holanda, donde los hábitos de consumo varían significativamente entre sí.
Para lograr estos objetivos, la empresa está analizando detalladamente su red de distribución actual para identificar áreas de mejora. La meta es eliminar las ineficiencias logísticas que suelen surgir al operar en múltiples continentes de forma simultánea, asegurando que cada par de zapatillas llegue al escaparate con la máxima rentabilidad posible para el grupo.
El concepto de pulmones productivos mencionado por el directivo se refiere a la capacidad de la empresa para absorber fluctuaciones en la demanda mediante una producción flexible. Esto significa que Munich puede escalar su fabricación en diferentes zonas geográficas según las necesidades del momento, protegiéndose así de posibles crisis de suministro locales.
Dentro de los planes de expansión, la marca sigue viendo en Europa un terreno fértil para el crecimiento de sus líneas de calzado técnico y de moda urbana. Países como Francia e Italia siguen liderando el volumen de negocio internacional, gracias a una sólida red de distribuidores que han sabido transmitir los valores de innovación y tradición de la firma catalana.
Por otro lado, el mercado asiático, con Japón a la cabeza, representa un desafío y una oportunidad única para la diversificación de ingresos. La exigencia del cliente japonés por la perfección en los acabados obliga a Munich a mantener unos estándares de control de calidad extremadamente rigurosos en todos sus procesos productivos globales.
La compañía entiende que el futuro del retail pasa por una integración total entre la tienda física y los centros de distribución regional. Esta visión omnicanal es la que permitirá que Munich siga siendo una marca relevante en un entorno donde las grandes corporaciones deportivas compiten constantemente por captar la atención del comprador joven.
Con esta hoja de ruta liderada por Xavier Berneda, la marca se prepara para un 2026 de consolidación y crecimiento sostenido. La eficiencia productiva y la reordenación del mercado minorista son los pilares que garantizan que Munich continúe dejando su huella característica en la industria del calzado deportivo a nivel mundial.
Fuente: mundodeportivo


