Nike ha iniciado su año fiscal 2026 con resultados mixtos que reflejan tanto los desafíos del entorno económico como la resiliencia de su modelo de negocio, en el primer trimestre, la compañía registró un beneficio neto de 727 millones de dólares, lo que representa una caída del 30,8% respecto al mismo periodo del año anterior.
A pesar de esta disminución en beneficios, los ingresos totales alcanzaron los 11.720 millones de dólares, un incremento del 1% interanual, superando las expectativas del mercado. Este crecimiento se vio impulsado principalmente por el buen desempeño en Norteamérica, donde los ingresos aumentaron un 4%, hasta los 5.020 millones de dólares.
La empresa atribuye la caída en beneficios a factores como el aumento de los costes operativos, mayores descuentos y una mezcla de canales menos favorable. El margen bruto se redujo en 320 puntos básicos, situándose en el 42,2%, afectado por tarifas más altas y precios promedio más bajos.
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Nike ha señalado que la recuperación de su negocio no será “lineal”, ya que distintas áreas y mercados se están recuperando a ritmos diferentes. Mientras que Norteamérica y EMEA mostraron signos positivos, China presentó una caída del 10%, reflejando los desafíos específicos del mercado asiático.
En cuanto a sus canales de venta, Nike Direct experimentó una caída del 5%, con una disminución del 12% en ventas digitales. En contraste, el segmento mayorista creció un 7%, alcanzando los 6.800 millones de dólares, lo que ayudó a compensar parte de las pérdidas.
El CEO de Nike, Elliott Hill, destacó que la compañía está enfocada en sus áreas prioritarias como Running, Norteamérica y socios mayoristas, bajo la estrategia “Win Now”. Aunque reconoce que aún hay trabajo por hacer, confía en que el nuevo enfoque permitirá maximizar el potencial de la marca a largo plazo.
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Los analistas también han valorado positivamente el beneficio por acción (BPA) de 0,49 dólares, que superó ampliamente la previsión de 0,27 dólares, lo que indica una gestión eficiente a pesar de los obstáculos.
Nike continúa ajustando sus operaciones para enfrentar los desafíos del mercado global, incluyendo la reducción de inventarios y la optimización de gastos administrativos, que disminuyeron un 1% en el trimestre.


