En un movimiento que marca un giro estratégico significativo, Nike ha finalizado de forma discreta la venta de RTFKT, su filial especializada en NFTs y moda digital, la operación, cerrada el pasado 16 de diciembre, se realiza sin revelar la identidad del comprador ni los términos económicos, confirmando una retirada ordenada de un mercado que la compañía había entrado con gran fanfarria, este paso refleja un recálculo frente al enfriamiento abrupto del sector de los coleccionables digitales, que ha pasado de ser la gran promesa a un activo de alto riesgo.
La desinversión no es sorpresiva, pues se produce aproximadamente un año después de que la multinacional anunciara el cese de las operaciones activas de RTFKT, Nike ha enmarcado esta venta como «un nuevo capítulo para la empresa y su comunidad», un lenguaje corporativo que busca suavizar el impacto de un retroceso de una apuesta considerada de vanguardia, el contexto es innegable: el mercado global de NFTs sufre una contracción profunda, a años luz del frenesí especulativo que definió su auge en 2021.
La adquisición original de RTFKT a finales de 2021 representó el momento culminante de la fiebre por los tokens no fungibles, Nike, buscando no quedarse atrás en la Web3, compró el estudio para explorar agresivamente nuevas vías en zapatillas virtuales, moda digital y productos basados en blockchain, la inversión era una apuesta por el futuro digital del calzado y la identidad, con la visión de que los consumidores valorarían tanto los activos virtuales como los físicos.
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Durante su apogeo bajo la sombra de Nike, RTFKT se convirtió en uno de los actores más visibles y celebrados del ecosistema, sus lanzamientos, a menudo en colaboración con artistas digitales o figuras de la cultura pop, alcanzaron valoraciones exorbitantes en el mercado secundario, con algunas zapatillas digitales y NFTs vendiéndose por decenas de miles de dólares, el estudio no solo vendía productos; cultivaba una comunidad de coleccionistas digitales y definía las reglas de la lujo virtual.
El drástico cambio de rumbo subraya la volatilidad extrema y los desafíos de construir un modelo de negocio sostenible en el espacio de los NFTs más allá del puro coleccionismo especulativo, a medida que el valor de mercado de la mayoría de los tokens colapsó y el interés general decayó, la utilidad percibida y la narrativa de largo plazo para estos activos digitales se volvieron difíciles de sostener para una corporación pública con responsabilidad ante sus accionistas.
Para Nike, esta venta permite una retirada táctica que le posibilita concentrar recursos en sus iniciativas digitales centrales y más probadas, como sus aplicaciones de entrenamiento, comercio electrónico directo y la integración de tecnología en productos físicos, la compañía puede estar optando por una aproximación más cautelosa a la Web3, quizás a través de colaboraciones puntuales o tecnologías blockchain menos visibles, en lugar de mantener una filial dedicada de alto perfil.
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El movimiento de Nike envía una señal poderosa al mercado sobre el estado de madurez de la moda digital basada en NFTs, sugiere que, al menos para los gigantes del retail, la fase de experimentación febril y adquisiciones costosas ha dado paso a una evaluación más sobria del retorno real sobre la inversión y el compromiso genuino del consumidor, la pregunta ahora es si este espacio se consolidará como un nicho o si encontrará una segunda oleada de adopción más utilitaria.
La salida de Nike no significa la muerte de RTFKT ni de la moda digital, pero sí recalibra las expectativas, el estudio, ahora en manos de un nuevo propietario no revelado, tendrá que navegar un panorama radicalmente diferente, con una comunidad más reducida pero potencialmente más comprometida, su desafío será demostrar que puede innovar y crecer fuera del paraguas y el capital de un gigante como Nike.
Este episodio será analizado como un estudio de caso sobre cómo las grandes corporaciones navegan las olas de hype tecnológico, Nike demostró agilidad al entrar rápido en la tendencia, pero también pragmatismo al salir cuando el panorama cambió, la estrategia final subraya un principio empresarial perenne: incluso las innovaciones más disruptivas deben, con el tiempo, traducirse en un modelo comercial claro y sostenible para mantener su lugar en el portafolio de una multinacional.
Fuente: interempresas


