En el vertiginoso mundo del marketing, a veces incluso los gigantes cometen errores colosales. Uno de los más notorios fue protagonizado por Nike, la icónica marca de ropa deportiva. Resulta que hace años, Nike dejó escapar una oportunidad de oro al no renovar el contrato con Stephen Curry, el talentoso jugador de baloncesto de los Golden State Warriors. ¿El resultado? Una pérdida estimada de 14.000 millones de dólares.
Stephen Curry, conocido por su habilidad para encestar triples desde cualquier rincón de la cancha, ya había llevado zapatillas Nike durante su carrera universitaria. Cuando los Warriors lo seleccionaron en el draft de 2009, Nike firmó un contrato con él hasta 2013.
Al finalizar su contrato, Curry quedó libre para escuchar ofertas de otras marcas. Sin embargo, Nike tenía el derecho de igualar cualquier oferta superior que recibiera el jugador. Aquí es donde comenzó el desliz de la marca.
En una reunión en las oficinas de los Warriors, los representantes de Nike se encontraron con Curry y su padre, Dell Curry. Pero, en lugar de valorar a Curry como a las superestrellas Kobe Bryant, Kevin Durant y LeBron James, cometieron un error garrafal: llamaron repetidamente a Stephen “Stephon” en lugar de “Stephen”.
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Tanto Curry como su padre se dieron cuenta rápidamente de que Nike no los consideraba en la misma liga que a sus otros iconos del baloncesto. La presentación deficiente de Nike ese día tampoco ayudó.
La marca Under Armour, percibiendo la oportunidad, ofreció a Curry un contrato de 4 millones de dólares. Nike no igualó la oferta, y Curry se convirtió en el embajador de Under Armour.
El valor de la marca Under Armour antes de la firma era de 14.000 millones de dólares. Dos años después, ese valor se duplicó a 28.000 millones. Las zapatillas Curry se convirtieron en las segundas más vendidas del mercado, solo superadas por las prestigiosas Jordan.
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Under Armour no solo ganó un embajador, sino también una mina de oro. El contrato de Curry con la marca incluye la posibilidad de convertirse en propietario minoritario de la firma. Su valor estimado ronda los mil millones de dólares.
La historia de Curry y Nike es un recordatorio de que incluso las empresas líderes pueden cometer errores costosos. En este caso, 14.000 millones de razones respaldan la importancia de valorar adecuadamente a los talentos emergentes.

