Universidad de Loja impulsa productos saludables e innovadores para mascotas
La innovación no solo nace en grandes empresas tecnológicas ni en laboratorios internacionales: también florece en aulas universitarias, sobre todo cuando se combinan el conocimiento académico, el acceso a tecnología y el espíritu emprendedor. Este es el caso de varios emprendedores en Loja, Ecuador, que han dado un giro a su formación profesional para lanzar productos únicos, desde bebidas tradicionales con valor agregado hasta alimentos especializados para mascotas.
Todo esto ocurre en las instalaciones de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL), que desde hace cinco años impulsa una política de apoyo a emprendedores mediante el alquiler de sus plantas agroindustriales y de bioproductos a precios accesibles. Esta alianza entre la academia y el emprendimiento está generando productos innovadores que ya circulan en el mercado local y buscan proyección nacional e internacional.
Llaktana: bebidas ancestrales que evolucionan con innovación
En plena pandemia de COVID-19, dos egresados de la UTPL —William Defaz, abogado, y Alejandro Espinoza, ingeniero en alimentos— decidieron emprender. Después de explorar el desarrollo de bebidas a base de café, optaron por un camino más vinculado a las tradiciones locales: infusiones solubles de horchata y rosas.
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Así nació Llaktana, una marca que utiliza ingredientes naturales y procesos modernos para transformar bebidas ancestrales en productos listos para el consumo. La producción se realiza en la planta agroindustrial de la UTPL, donde alquilan maquinaria a precios por hora, dependiendo del tipo de equipo que requieren.
Actualmente, fabrican entre 500 y 1.000 unidades al mes, y sus productos se comercializan en tiendas y cadenas de farmacias en Loja, a un precio de USD 1,50 por unidad. Aunque aún no alcanzan el punto de equilibrio financiero, los fundadores confían en que su propuesta tiene potencial para ingresar a supermercados a nivel nacional e incluso exportarse.
Cuna Hemp: horchata con cannabis no psicoactivo
Otro caso innovador es Cuna Hemp, una bebida que fusiona la horchata tradicional con cannabis no psicoactivo, ofreciendo una alternativa saludable con propiedades relajantes y sin efectos estupefacientes. El emprendimiento fue desarrollado por Alfonso Palacios, egresado de Ingeniería Química de la UTPL, dentro del programa de incubación Prendho, una iniciativa de la universidad que impulsa el desarrollo empresarial con base científica y técnica.
Cuna Hemp se produce también en la planta agroindustrial de la UTPL, con una capacidad mensual cercana a los 1.000 envases (equivalentes a 500 litros). Desde fines de 2023, sus productos se venden en puntos estratégicos como farmacias en Loja y locales especializados en Quito. El precio de venta es de USD 3,50 por unidad, y la facturación actual se sitúa entre USD 1.000 y 1.500 mensuales.
Esta bebida se ha posicionado en un nicho que crece rápidamente: el de alimentos funcionales y bebidas con ingredientes que promueven el bienestar físico y emocional.
Dogsnack: nutrición canina de calidad desde Loja
Pero la innovación no se detiene en bebidas. Uno de los sectores con mayor crecimiento dentro del mercado ecuatoriano es el de alimentos para mascotas, y allí aparece Dogsnack, un emprendimiento que combina la experiencia en ingeniería agropecuaria con la pasión por los animales.
Igor Sánchez, fundador de la marca y egresado de la UTPL, dejó su empleo en control de calidad en una fábrica de embutidos en 2024 para dedicarse por completo al desarrollo de snacks para perros. No fue una decisión improvisada: en 2020 cursó una maestría en Administración de Empresas, donde su tesis fue un estudio de mercado sobre este tipo de productos. Paralelamente, participó en Prendho para desarrollar su prototipo.
Dogsnack se formalizó como empresa bajo el nombre Emaprome, junto con su socia Estefanía Arizaga, responsable del control de calidad desde Quito. El proceso fue riguroso, ya que los alimentos para mascotas requieren certificaciones sanitarias más estrictas que los de consumo humano, incluyendo buenas prácticas de manufactura, trazabilidad total y uso de maquinarias específicas de acero inoxidable.
Actualmente, comercializan dos productos: un aderezo sabor carne y vegetales para croquetas secas y patas de pollo deshidratadas, estas últimas con beneficios para la salud bucal, digestión y el manejo del estrés en perros. La producción mensual alcanza las 5.000 a 6.000 patas de pollo y alrededor de 400 unidades de aderezo. Se venden en veterinarias y supermercados de Loja, con planes de expansión hacia Cuenca, Quito y Guayaquil.
La UTPL: un ecosistema universitario que impulsa la producción
Un factor clave detrás del crecimiento de estos emprendimientos ha sido el acceso a las instalaciones especializadas de la UTPL. La universidad cuenta con dos plantas destinadas a apoyar el desarrollo de productos: una agroindustrial y otra de bioproductos.
La planta agroindustrial está equipada con laboratorios para formulación, microbiología e inocuidad, además de maquinaria para producción en serie de alimentos, bebidas, cereales, productos panificados, proteínas vegetales, café y alimentos para mascotas. Esto permite que los emprendedores produzcan sus primeros lotes sin necesidad de grandes inversiones en equipos.
Por otro lado, la planta de bioproductos se especializa en añadir valor a residuos o materias primas biológicas y permite desarrollar cosméticos, aceites esenciales, productos de higiene personal, entre otros.
Según Jaime Román, coordinador de Innovación de la UTPL, actualmente unos 15 emprendedores utilizan estas plantas para desarrollar y testear productos antes de su salida al mercado. Para acceder a estos servicios, los emprendedores deben contar con requisitos mínimos como el RUC, cédula, registro sanitario (o al menos un prototipo para iniciar el proceso) y firmar un convenio de producción con la universidad.
Los costos varían según el equipo, pero hay descuentos de hasta el 50% para emprendedores, lo cual reduce las barreras de entrada y fomenta un ambiente de colaboración entre academia e industria.
Este modelo de impulso al emprendimiento tiene un impacto que va más allá de los productos creados. Genera empleo, fomenta la economía local y crea una cultura empresarial que combina tradición, ciencia y responsabilidad social.
Al integrar estudiantes en los procesos productivos —como ocurre en la planta de bioproductos donde colaboran en proyectos como la extracción de vainilla— se fortalece también el aprendizaje práctico y la formación profesional. En otras palabras, la universidad no solo forma profesionales, sino también emprendedores capaces de transformar sus ideas en negocios viables.
Además, iniciativas como Prendho han demostrado ser efectivas al brindar no solo infraestructura, sino también mentorías, capacitación y acompañamiento para la validación técnica y comercial de productos.
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Loja se está consolidando como un referente en emprendimientos con valor agregado, gracias a una combinación de factores: capital humano capacitado, respaldo universitario, acceso a tecnología de producción y políticas de apoyo empresarial.
Casos como Llaktana, Cuna Hemp y Dogsnack son ejemplos de cómo la innovación no necesita grandes capitales iniciales, sino visión, esfuerzo y alianzas estratégicas. Mientras muchos emprendedores enfrentan barreras para escalar, el ecosistema lojano ofrece una ruta clara: formación académica, pruebas de prototipo en laboratorios certificados y producción a pequeña escala con maquinaria de alta calidad.
Este modelo podría replicarse en otras regiones del país y convertirse en una herramienta clave para diversificar la economía ecuatoriana, impulsar productos con identidad local y generar empleo sostenible.


