Revolución pet friendly en la moda integra a perros y gatos
En los últimos años, la presencia de las mascotas, especialmente los perros, ha dejado de limitarse al hogar o al parque. Han cruzado la puerta del mundo del lujo, las tendencias y la alta costura para convertirse en protagonistas de campañas, colecciones e incluso pasarelas. Esta transformación responde a un fenómeno cultural más amplio conocido como pet parenting, un estilo de vida que reconoce a los animales de compañía como miembros legítimos de la familia. Y la moda, como espejo de los valores sociales, no ha sido ajena a esta evolución.
De compañeros a íconos de estilo: la nueva narrativa de la moda
Cada vez más marcas de moda incorporan a los perros en su estrategia visual y de producto. Lo que empezó como una curiosidad, se ha convertido en una herramienta poderosa de conexión emocional con el consumidor. Ya no se trata solo de retratar a modelos con mascotas para añadir ternura, sino de integrar a los animales como parte del concepto estético y narrativo de las colecciones.
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Esta tendencia tiene una base sólida: según un estudio de IO Investigación junto a Kiwoko (2024), el 49 % de los españoles convive con al menos una mascota, y el 80 % considera a sus animales parte de su familia. En ese contexto, el vínculo emocional con los animales no solo define decisiones de compra relacionadas con productos veterinarios o alimentos, sino también con la moda, el estilo y la imagen personal.
La moda y sus nuevas musas de cuatro patas
Algunas de las casas de moda más influyentes del mundo han dado pasos firmes en esta dirección. Firmas como Valentino, Louis Vuitton o Adidas han lanzado colecciones pensadas para humanos y mascotas, permitiendo a los dueños compartir looks coordinados con sus perros, una forma moderna de «twinning» que antes solo se veía entre parejas o amigos. Las prendas y accesorios, diseñados para ambos, refuerzan la idea de una identidad compartida que trasciende las especies.
Por su parte, otras marcas han apostado por productos exclusivos para mascotas. Dolce & Gabbana, por ejemplo, sorprendió con Fefé, un perfume diseñado especialmente para perros. Celine, bajo la dirección creativa de Hedi Slimane, lanzó una línea completa de collares, correas y cuencos inspirada en su propio perro. Esto muestra que las colecciones pet-friendly no son solo una estrategia de marketing: también son reflejo del estilo de vida de los diseñadores y sus clientes.
El fenómeno no se limita a los productos. También ha conquistado las pasarelas. En el desfile primavera/verano 2024 de Ynésuelves, firma española emergente, los perros caminaron la pasarela junto a los modelos, reflejando una narrativa en la que el vínculo humano-animal se convierte en parte del discurso de moda. Otras casas como Burberry, Chanel, Balenciaga o Givenchy han incluido perros en sus campañas, editoriales e incluso como íconos visuales en sus campañas digitales.
Lejos de ser una moda pasajera, esta inclusión habla de una nueva sensibilidad estética. Las mascotas, con su autenticidad y afecto incondicional, aportan una emoción que conecta con el consumidor moderno, que busca algo más que belleza en las imágenes: busca verdad, conexión, humanidad.
Influencia pop: las mascotas de las celebridades, también en la alfombra roja
Lo que en los 2000 parecía exclusivo de Paris Hilton y su chihuahua, ahora es una escena habitual en eventos de primer nivel. Demi Moore, por ejemplo, ha asistido con su perro a photocalls de festivales de cine como Cannes, generando titulares que celebran tanto su estilo como su vínculo con su mascota.
A su vez, las redes sociales han amplificado esta relación. Muchas estilistas, influencers y editoras de moda comparten contenidos en los que posan con sus mascotas, vistiendo atuendos a juego. Esta práctica no solo humaniza su imagen pública, sino que refuerza el rol de las mascotas como símbolos de identidad y afecto.
El marketing emocional como motor de la industria
La inclusión de mascotas en campañas y productos no responde únicamente a una estrategia estética, sino también comercial. Las marcas han comprendido que el pet parenting genera una conexión emocional profunda que puede traducirse en fidelidad de marca. Al ofrecer productos que reflejan el amor por los animales, las firmas no solo venden ropa, sino una forma de vida con la que millones de personas se sienten identificadas.
En las campañas navideñas de 2023, marcas como Chanel y Jacquemus colocaron a perros en el centro de sus historias visuales. Chanel presentó un cachorro blanco en su vídeo navideño, mientras que Jacquemus mostró a la cantante Jennie (Blackpink) abriendo regalos junto a varios perritos, con una estética cálida y emocional que se volvió viral.
El legado de Karl Lagerfeld y Choupette: cuando las mascotas son musas
Un ejemplo emblemático de esta fusión entre moda y animales lo representa Karl Lagerfeld y su gato Choupette, quien fue mucho más que una mascota: fue una verdadera musa creativa. El diseñador la incorporó en sus sesiones fotográficas, habló de ella en entrevistas e incluso le asignó asistentes personales.
Lagerfeld llegó a decir que Choupette no solo comía en la mesa con él, sino que también usaba su iPad y dormía bajo su almohada. Esta relación inspiró colecciones y fue parte esencial de la marca personal del icónico diseñador. Su vínculo con Choupette marcó un antes y un después en la forma en que la industria de la moda percibe a los animales: no como objetos decorativos, sino como sujetos con personalidad y agencia.
La tendencia actual no es una casualidad ni una simple estrategia comercial. Es el reflejo de un cambio más profundo en la sociedad: una transformación en la forma en que las personas conciben el cuidado, el afecto y la expresión personal. La moda, como canal cultural, ha sabido leer este cambio y adaptarlo a su lenguaje visual y conceptual.
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El cuidado y la personalización de productos para mascotas, desde ropa hasta accesorios, se han convertido en una extensión del estilo de vida. Así como elegimos un perfume o un bolso que nos representa, ahora buscamos productos que reflejen nuestro vínculo con quienes consideramos parte de nuestra familia: nuestras mascotas.
Este movimiento, lejos de ser una tendencia pasajera, parece consolidarse como una nueva normalidad en la industria. Y si el futuro de la moda está guiado por la empatía, el afecto y la conexión, entonces los perros y otros animales de compañía seguirán teniendo un lugar privilegiado no solo en nuestras casas, sino también en nuestras pasarelas.


