Nuevas normas en Colombia redefinen el trabajo y bienestar de perros de seguridad
El papel de los perros en la seguridad privada en Colombia ha recibido una actualización significativa con la entrada en vigencia de la Ley 2454 de 2025, conocida popularmente como Ley Lorenzo. Esta normativa establece reglas claras sobre las jornadas laborales, el trato y las condiciones de vida de los caninos que cumplen funciones esenciales en entornos vigilados, desde detección de sustancias ilícitas hasta patrullaje y defensa.
Con la promulgación de esta ley, la Superintendencia de Vigilancia y Seguridad Privada emitió una resolución que obliga a todas las empresas del sector a garantizar el bienestar de los perros empleados en seguridad privada. El objetivo es equilibrar la eficiencia operativa con el respeto por los animales, reconociéndolos como seres sintientes y asegurando que su labor no se traduzca en sufrimiento físico o psicológico.
Jornadas laborales adaptadas a la función
Una de las medidas más relevantes de la Ley Lorenzo es la diferenciación de horarios según la función del perro. Aquellos entrenados para detección de explosivos o drogas no podrán trabajar más de seis horas diarias, dado el alto nivel de concentración y esfuerzo mental que requieren estas tareas. Por otro lado, los perros dedicados a patrullaje y defensa podrán cumplir jornadas de hasta ocho horas, en línea con la menor carga de estrés cognitivo que implica su labor.
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Esta distinción busca reconocer que no todos los trabajos caninos tienen la misma exigencia física y mental. La ley establece límites precisos de horas de servicio, con el fin de prevenir la sobrecarga laboral y asegurar que los animales puedan mantener un estado de salud óptimo y un desempeño eficiente.
Entrenamiento basado en respeto y refuerzo positivo
Otro punto central de la normativa es la prohibición absoluta de cualquier forma de castigo o maltrato durante el adiestramiento. Las técnicas que generen dolor físico o sufrimiento emocional quedan terminantemente vetadas. En su lugar, las empresas deberán aplicar métodos de refuerzo positivo, incentivando comportamientos correctos mediante recompensas y estímulos apropiados.
Además, la ley exige que las empresas registren de manera detallada las actividades de entrenamiento y los cuidados diarios de los perros. Las bitácoras deben incluir:
Horarios de trabajo y descanso.
Acceso a alimentación y agua.
Atención médica y controles veterinarios periódicos.
Condiciones de transporte y seguridad.
Estas bitácoras estarán sujetas a inspecciones de las autoridades, quienes podrán verificar el cumplimiento de los estándares de bienestar animal y aplicar sanciones en caso de incumplimiento.
Salud y control veterinario
La Ley Lorenzo también introduce obligaciones estrictas en materia de salud animal. Los perros de seguridad deberán someterse a controles veterinarios regulares, con certificaciones que avalen su estado físico y mental. Los exámenes incluirán revisiones de salud general, vacunación y controles específicos según el tipo de actividad que desempeñen.
Estas medidas buscan prevenir enfermedades, garantizar la capacidad física de los animales y evitar situaciones de riesgo tanto para los perros como para las personas que interactúan con ellos en entornos de seguridad.
Protocolos de bioseguridad y transporte
La ley incluye normas sobre bioseguridad aplicables a la alimentación, higiene y transporte de los caninos. Los alimentos deben cumplir con estándares sanitarios estrictos, y los lugares de descanso y transporte deben ofrecer condiciones de higiene, ventilación y seguridad adecuadas. Estas disposiciones tienen como objetivo minimizar riesgos de enfermedades y garantizar que los perros trabajen en un ambiente seguro y saludable.
Origen de la Ley Lorenzo
La creación de esta normativa surge de un caso emblemático que evidenció maltrato hacia un perro de seguridad, lo que generó indignación pública y un debate sobre la protección de los animales empleados en labores de vigilancia. La Ley Lorenzo reconoce explícitamente a los animales como seres sintientes y propone un modelo en el que la eficacia operativa se combine con el respeto por la vida animal.
Expertos en bienestar animal destacan que esta regulación representa un avance importante en el país, al incorporar criterios de ética, cuidado y protección dentro de un sector tradicionalmente orientado solo al rendimiento y la seguridad. Además, la ley sirve como referente para futuras políticas de protección y manejo de animales que cumplen roles específicos en la sociedad.
Impacto en las empresas de seguridad privada
Las compañías del sector deben ajustar sus protocolos internos, capacitar al personal en métodos de entrenamiento respetuosos y asegurar el cumplimiento de todos los requisitos establecidos por la ley. Esto implica inversiones en formación, equipamiento adecuado para transporte y alojamiento de los animales, y seguimiento constante de su salud y bienestar.
Aunque algunos actores podrían considerar estas medidas como un desafío operativo o un incremento en costos, los beneficios son claros: perros más saludables, con menor riesgo de estrés o lesiones, y un mejor desempeño en sus funciones. Asimismo, la normativa refuerza la imagen de responsabilidad social de las empresas que cumplen con estos estándares.
Tendencias y perspectivas
La Ley Lorenzo refleja un cambio cultural en la percepción de los perros de trabajo. Cada vez más se entiende que estos animales no son simples herramientas de seguridad, sino colaboradores que requieren condiciones dignas, formación ética y cuidados específicos.
Se espera que la regulación fomente también la profesionalización del adiestramiento y la gestión de perros de seguridad, promoviendo la adopción de métodos científicos y humanizados. La implementación de bitácoras, inspecciones y controles médicos periódicos contribuye a establecer un estándar mínimo de bienestar que podría convertirse en referencia internacional.
Por otra parte, la ley también abre la puerta a la innovación tecnológica y metodológica en la seguridad privada. Equipos de monitoreo, sensores de bienestar animal y nuevas técnicas de adiestramiento podrán integrarse para garantizar que los perros trabajen de manera eficiente y segura, cumpliendo con los parámetros legales.
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La entrada en vigor de la Ley 2454 de 2025 marca un antes y un después en el manejo de perros de seguridad en Colombia. Con la definición clara de jornadas laborales, la prohibición de castigos, la exigencia de controles veterinarios y protocolos de bioseguridad, se busca equilibrar la eficacia operativa con el bienestar animal.
Este marco regulatorio no solo protege a los animales, sino que también contribuye a un modelo de seguridad más responsable y sostenible. La Ley Lorenzo se presenta como un ejemplo de cómo la legislación puede adaptarse a nuevas demandas sociales, reconociendo la importancia de tratar a los animales con respeto mientras cumplen roles fundamentales en la seguridad de las personas y bienes.
El futuro del sector de seguridad privada en Colombia estará marcado por la profesionalización, la ética en el adiestramiento y la integración de estándares de bienestar animal, consolidando a los perros como colaboradores valiosos y protegidos bajo la ley.


