La revolución de Dosdog y la nueva alimentación canina en Galicia
En los últimos años, Galicia ha experimentado una transformación silenciosa pero poderosa: el auge de las mascotas, especialmente los perros, como miembros fundamentales de los hogares. Esta evolución no solo ha modificado las dinámicas familiares y sociales, sino que también ha impulsado el surgimiento de nuevas industrias vinculadas al bienestar animal. En ese marco, nace Dosdog, una empresa ubicada en el polígono de As Gándaras en Lugo, que se ha posicionado como un referente en la producción de snacks naturales para perros.
Dosdog no es una empresa convencional del sector pet care. Bajo la dirección de Mario Balboa Mourin, esta firma lucense ha construido una propuesta sólida y coherente: ofrecer a los perros alimentos tratados con el mismo rigor que se espera para el consumo humano, pero adaptados a sus necesidades biológicas. El enfoque de la compañía parte de un principio básico pero olvidado por muchas marcas: los perros no son humanos. Por tanto, su dieta debe responder a su naturaleza, no a modas estéticas o gustos antropomórficos.
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A diferencia de los productos ultraprocesados que dominan buena parte del mercado, Dosdog apuesta por una alimentación basada en ingredientes naturales, sin aditivos, conservantes ni colorantes artificiales. Entre sus principales materias primas se encuentran carnes de vacuno, porcino, ovino y aves, todas de origen gallego. Esta decisión no solo respeta la autenticidad del producto, sino que también impulsa una economía circular al aprovechar excedentes de la industria cárnica que, de otro modo, se desecharían.
Calidad nutricional y proceso artesanal
El proceso de producción que lleva a cabo Dosdog es otro de sus pilares diferenciales. Desde la selección de los proveedores hasta la deshidratación final de los snacks, cada fase está diseñada para conservar al máximo los nutrientes esenciales. La deshidratación, en particular, permite extender la vida útil del producto sin comprometer su valor nutricional, lo cual resulta crucial para ofrecer un alimento seguro y beneficioso para los animales.
Esta atención al detalle responde a una tendencia creciente entre los tutores de mascotas: el interés por productos que sean saludables y respetuosos con el bienestar animal. Aunque no disponen de estadísticas precisas sobre el gasto mensual en snacks o alimentos naturales, desde la empresa destacan que cada vez más personas incorporan sus productos en la rutina diaria de sus perros, como complemento o incluso como alternativa a las tradicionales croquetas.
Galicia, tierra de perros
El contexto en el que nace Dosdog es tan revelador como su propuesta. Galicia atraviesa un fenómeno social notable: el número de perros registrados ya duplica al de niños menores de 14 años. Según datos del Rexistro Galego de Identificación de Animais de Compañía (Regiac), en 2020 había 470.000 perros registrados. Para 2024, esa cifra ya supera los 800.000. Solo en la ciudad de Lugo, las mascotas suman 27.775, frente a 13.265 menores.
Esta situación refleja un cambio profundo en las estructuras familiares. Las mascotas han dejado de ser simples animales domésticos para convertirse en verdaderos compañeros de vida. En muchas casas gallegas, el perro ocupa un rol central en la dinámica afectiva y cotidiana, reemplazando incluso a los hijos en hogares con envejecimiento poblacional o decisiones voluntarias de no maternidad/paternidad.
Este vínculo emocional ha tenido un correlato económico: el crecimiento sostenido de la industria del pet care. Lejos de ser una moda pasajera, se trata de una transformación estructural. Según datos recientes, en 2024 el sector del pet food en España facturó cerca de 2.000 millones de euros, un 15% más que el año anterior. Las clínicas veterinarias, por su parte, registraron ingresos superiores a los 2.600 millones, mientras que los seguros para mascotas alcanzaron los 80 millones.
En Galicia, el seguro medio para perros cuesta aproximadamente 32 euros anuales, lo que representa un gasto colectivo que ronda los 25 millones de euros. A esto se suman servicios como peluquería canina, guarderías, hoteles para mascotas, estética, y alimentación premium, configurando un ecosistema económico en constante expansión.
Nuevas demandas, nuevas empresas
Ante este panorama, emergen propuestas empresariales como Dosdog, que no solo atienden una necesidad creciente, sino que también se alinean con valores contemporáneos como la sostenibilidad, la salud y la responsabilidad social. El mercado actual no busca únicamente productos que “funcionen”, sino que representen un compromiso ético con los animales, el medioambiente y la economía local.
La demanda se orienta cada vez más hacia soluciones naturales, personalizadas y avaladas por profesionales. Este giro ha dado lugar al surgimiento de startups especializadas y de proyectos que combinan la innovación tecnológica con la sensibilidad animalista. Galicia, con su tradición ganadera y su tejido rural, ofrece el entorno perfecto para que florezcan este tipo de emprendimientos.
Para Mario Balboa Mourin, el presente de Dosdog es solo el inicio de un camino de largo recorrido. La empresa ha conseguido posicionarse en un mercado competitivo gracias a una propuesta coherente, apegada a los valores locales y adaptada a las exigencias de los nuevos consumidores. «El sector mascotas en Galicia está despegando», asegura. “Cada vez hay más interés, más conciencia y más profesionalización”.
Este crecimiento no solo beneficia a las empresas, sino también a las propias mascotas, cuyos cuidados se elevan a un nivel de bienestar y salud inéditos en décadas anteriores. Y también a sus tutores, que encuentran en sus perros no solo compañía, sino también una fuente de equilibrio emocional y social.
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La historia de Dosdog no es simplemente la de una empresa que fabrica snacks para perros. Es el reflejo de una evolución social más profunda, donde el afecto, la responsabilidad y el compromiso se materializan en cada decisión de compra. En un mundo que empieza a redefinir su vínculo con los animales, proyectos como este son la punta de lanza de una nueva ética del consumo y del cuidado.
Lugo, con más perros que niños, se convierte así en símbolo de una sociedad que cambia, y que elige cuidar con conciencia, naturalidad y respeto.

