La nutrición animal como eje de la eficiencia y la sustentabilidad del agro argentino
En un contexto global donde la producción de alimentos enfrenta el doble desafío de alimentar a una población creciente y hacerlo de manera sostenible, la nutrición animal se consolida como un componente esencial para la eficiencia productiva y el desarrollo de sistemas agropecuarios responsables. Así lo planteó Juan Pablo Ravazzano, veterinario y presidente de la Cámara Argentina de Empresas de Nutrición Animal (CAENA), durante su participación en el III Congreso Federal “Argentina Agrega Valor en Origen / Cumbre Mundial de la Bioeconomía”, realizado en Buenos Aires.
Ravazzano, con más de dos décadas de trayectoria en sanidad y nutrición animal, destacó que el futuro del sector agroindustrial argentino depende de una visión integral que combine innovación, sustentabilidad y colaboración entre el ámbito público y privado. Su mensaje no se centró solo en la producción de proteínas, sino en cómo el país puede mejorar su competitividad a partir de una gestión eficiente del conocimiento, la tecnología y los recursos naturales.
La Cámara Argentina de Empresas de Nutrición Animal (CAENA), que en 2025 celebra 65 años de trayectoria, representa a más de 150 compañías vinculadas a la formulación, producción y comercialización de alimentos para animales. Su papel dentro del entramado agroindustrial es decisivo: impulsa estándares de calidad, promueve la investigación aplicada y fomenta la articulación con organismos públicos.
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El ecosistema de empresas nucleadas por CAENA se divide en cuatro grandes grupos que cubren casi toda la cadena productiva:
Fábricas de alimentos balanceados, con fuerte presencia territorial.
Elaboradores de núcleos y premezclas minerales, esenciales para la correcta formulación nutricional.
Empresas dedicadas a la nutrición de mascotas, un segmento que ha crecido exponencialmente en los últimos años.
Fabricantes e importadores de aditivos nutricionales, que aportan innovación y valor agregado a los procesos productivos.
A través de distintas comisiones, CAENA aborda temáticas como comercio exterior, regulación sanitaria, innovación tecnológica y sostenibilidad ambiental. Ravazzano subraya que el trabajo conjunto con organismos como Senasa, la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca y la Cancillería es clave para garantizar la trazabilidad, el control de calidad y la apertura de nuevos mercados.
La entidad, además, participa activamente en espacios estratégicos como la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, el Consejo Agroindustrial Argentino (CAA) y Maizar, consolidando su rol como referente técnico y político del sector.
EL PESO ESTRATÉGICO DE LA NUTRICIÓN EN LA PRODUCCIÓN DE PROTEÍNAS
El mensaje de Ravazzano fue contundente: la nutrición animal representa cerca del 75% del costo total de producción de proteínas como carne vacuna, aviar, porcina, leche y huevos. Esto la convierte en un eslabón determinante dentro de toda la cadena agroalimentaria.
“Cada mejora en la eficiencia nutricional tiene un impacto directo en la rentabilidad de los productores, pero también en la sostenibilidad del sistema y en la competitividad de Argentina frente a los mercados internacionales”, explicó.
La alimentación animal no solo influye en el crecimiento y bienestar de las especies, sino también en la calidad del producto final que llega al consumidor. Las exigencias de los mercados internacionales en materia de inocuidad, trazabilidad y sustentabilidad son cada vez mayores, lo que obliga a las empresas del sector a adaptarse a estándares globales.
INNOVACIÓN, GENÉTICA Y TECNOLOGÍA: EL TRÍO QUE TRANSFORMA EL SECTOR
La industria de la nutrición animal se caracteriza por una constante búsqueda de innovación, impulsada por los avances genéticos en las distintas especies productivas. Cada nueva línea genética demanda ajustes específicos en la formulación de los alimentos balanceados.
Las empresas del sector invierten cada vez más en investigación científica, desarrollo tecnológico y ensayos a campo, con el objetivo de lograr una alimentación más precisa, reducir los costos y aumentar la eficiencia productiva.
Según Ravazzano, la nutrición de precisión es una tendencia que marcará el futuro del agro: permitirá adaptar las dietas a las necesidades específicas de cada especie y etapa productiva, evitando tanto los excesos como las carencias. Esta práctica, además de optimizar los recursos, reduce el impacto ambiental al minimizar los desechos y las emisiones de gases de efecto invernadero.
A nivel mundial, el mercado de alimentos balanceados supera las 1.200 millones de toneladas anuales. En ese contexto, Argentina participa con unas 400.000 toneladas exportadas, cifra que representa apenas el 0,03% del total global.
Aunque el número parece modesto, para las pymes argentinas implica una oportunidad estratégica. “Exportar unos pocos contenedores puede significar la diferencia entre sostener o no la rentabilidad”, señaló Ravazzano.
Por ello, CAENA impulsa una política orientada a nichos de exportación con alto valor agregado, priorizando la diferenciación por calidad, inocuidad y formulaciones innovadoras. Más que competir por volumen, el objetivo es posicionar a Argentina como un proveedor confiable de alimentos balanceados premium, capaces de satisfacer mercados exigentes y generar divisas.
Las nuevas demandas de los consumidores están transformando el enfoque del sector agropecuario. Hoy, los compradores priorizan alimentos con certificaciones internacionales, libres de antibióticos, producidos bajo estándares de bienestar animal y con información transparente en el etiquetado.
Estas exigencias impulsan cambios estructurales en la producción: desde sistemas de cría más humanitarios —como gallinas libres de jaulas o cerdas en gestación grupales— hasta estrategias de economía circular que reutilizan subproductos y optimizan el uso del agua y la energía.
En este contexto, medir la huella de carbono e hídrica se convierte en un requisito cada vez más relevante. La sustentabilidad ya no es un valor agregado, sino un compromiso necesario para mantener la competitividad.
CIENCIA Y SUSTENTABILIDAD: UNA VISIÓN PARA EL MAÑANA
Para Ravazzano, el futuro de la nutrición animal debe apoyarse en tres pilares: ciencia, innovación y sostenibilidad. Desarrollar soluciones basadas en evidencia científica no solo beneficia a los animales y a los productores, sino también al planeta.
La articulación entre las universidades, el sector privado y las instituciones estatales es esencial para generar conocimiento aplicado que impulse una producción más eficiente y responsable. En esa línea, la transferencia tecnológica y la capacitación de profesionales jóvenes se presentan como desafíos prioritarios para los próximos años.
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El mensaje final del presidente de CAENA resume el espíritu del encuentro: la nutrición animal no es solo un tema técnico, sino una cuestión estratégica para la seguridad alimentaria y el desarrollo sostenible del país.
Fortalecer esta industria implica apostar por una Argentina más competitiva, capaz de agregar valor en origen, generar empleo de calidad y posicionarse como referente regional en la producción de proteínas sostenibles.
La visión de Ravazzano refuerza una idea central: el futuro del agro argentino depende de su capacidad para producir más, mejor y con menor impacto ambiental. En esa ecuación, la nutrición animal ocupa un lugar decisivo.


