La economía de las mascotas crece con fuerza en todo el mundo
La industria del cuidado de mascotas se ha consolidado como un fenómeno económico global. Lo que alguna vez fue un mercado de nicho, hoy representa una de las áreas de mayor crecimiento dentro del consumo familiar. Según datos recientes de Euromonitor, durante 2024 el gasto mundial en productos y servicios para animales de compañía superó los 207.000 millones de dólares, con un incremento del 5,9% respecto al año anterior. Este dinamismo no solo reafirma la importancia de este sector, sino que anticipa un escenario aún más prometedor: se estima que el crecimiento anual oscilará entre el 6% y el 7% hasta 2030.
Este auge responde a una transformación cultural profunda: las mascotas han dejado de ser simples animales domésticos para convertirse en miembros plenos del núcleo familiar. Esta relación emocional ha impulsado cambios en los hábitos de consumo, las formas de comercialización y hasta las políticas laborales.
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Uno de los factores clave en la evolución del sector es el auge del e-commerce. De acuerdo con datos de GlobeNewswire, alrededor del 30% de las compras vinculadas a mascotas se realizan hoy en plataformas digitales. Este fenómeno no solo refleja una preferencia por la comodidad, sino que también responde a una mayor oferta, mejores precios, mayor acceso a productos importados y promociones exclusivas.
La digitalización ha tenido un impacto especialmente significativo en las categorías de alimentos, accesorios, productos veterinarios y juguetes. Muchas tiendas han ampliado sus operaciones en línea, incorporando servicios de entrega rápida, ventas por suscripción y programas de fidelidad.
Aunque las tiendas físicas siguen captando la mayor parte del gasto, su participación está disminuyendo progresivamente. En 2023, el 96,6% de las ventas en Argentina se realizaban en locales tradicionales; en 2024, ese porcentaje cayó al 90,1%, mientras que las ventas online crecieron del 3,4% al 4,4%. Las suscripciones, por su parte, representaron el 3,4% del gasto, consolidando una nueva modalidad de compra planificada y recurrente.
Estados Unidos y Europa lideran, pero Latinoamérica acelera
Geográficamente, el mercado estadounidense es el más desarrollado. Con una facturación estimada de 151.000 millones de dólares en 2024, Estados Unidos representa casi la mitad del mercado global. Le sigue Europa, con previsiones que indican un crecimiento de los US$ 131.300 millones actuales hasta alcanzar los US$ 164.700 millones en 2030, de acuerdo con proyecciones de Pacvue.
No obstante, América Latina es la región con mayor potencial de crecimiento. El aumento de la población de mascotas, la expansión de la clase media y la penetración del comercio electrónico están impulsando un consumo cada vez más diversificado. En particular, Argentina se destaca por tener una de las tasas de tenencia más altas del continente.
Argentina: Más mascotas que niños, y un consumidor más exigente
En el caso argentino, los datos son reveladores. Según un estudio de GFK, el 80% de los hogares tiene al menos una mascota, una cifra que se mantiene estable desde 2022. Este fenómeno responde a una transformación demográfica y cultural. En muchas zonas urbanas del país, como en varios barrios de la Ciudad de Buenos Aires, hay más perros y gatos que niños.
Este nuevo modelo de convivencia genera un impacto directo en el consumo. Datos de la Encuesta Anual de Hogares y el último Censo Nacional indican aumentos notables en las categorías de alimento balanceado (87%), vacunación (68%) y productos antipulgas (57%). También crecen otros segmentos más especializados como ropa para mascotas, juguetes inteligentes, accesorios de paseo y servicios de estética, que experimentan un alza del 20%.
La visión de las mascotas como parte activa del hogar también ha derivado en nuevas exigencias por parte del consumidor, quien ahora busca productos premium, alimentos de alta calidad, opciones naturales y servicios veterinarios con enfoque preventivo.
Auge del contenido digital y experiencias pet friendly
El fenómeno de la «pet economy» no se limita al consumo. También transforma el ocio, la comunicación y los entornos urbanos. De acuerdo con un estudio de Kantar, tres de cada cuatro argentinos considera a su mascota como parte de la familia, al punto de asignarle el mismo estatus emocional que a un hijo.
Este vínculo afectivo tiene correlato en la vida cotidiana: el 66% comparte contenido sobre sus mascotas en redes sociales, el 59% elige hospedajes que acepten animales y el 39% frecuenta bares y espacios pet friendly. Además, un amplio consenso social —el 80%— considera que los espacios públicos deberían estar adaptados para recibir mascotas.
La digitalización de la experiencia pet se extiende también a plataformas de contenido, apps de adopción, comunidades virtuales y hasta redes sociales exclusivas para animales, donde los usuarios comparten consejos, productos y rutinas de cuidado.
Nuevas políticas laborales y beneficios para adoptantes
Esta revolución también impacta en el ámbito laboral. Un creciente número de empresas comienza a adaptar sus políticas de recursos humanos para responder a las nuevas demandas de los trabajadores pet lovers. Según datos de Maslow, el 87% de los empleados prefiere beneficios personalizados, lo que abre la puerta a incluir a las mascotas en la estructura de bienestar laboral.
Un ejemplo destacado es el de Royal Canin Argentina, que lanzó una licencia especial para empleados que adopten una mascota, sumando también la posibilidad de llevar al perro a la oficina, la entrega de kits para adoptantes y talleres de nutrición animal.
Este tipo de medidas no solo mejora el clima laboral, sino que también fomenta la tenencia responsable, promoviendo la adopción frente a la compra. En 2024, el 64% de las mascotas en hogares argentinos fueron adoptadas, mientras que solo un 8% fueron compradas —una baja significativa respecto al 11% registrado en 2023.
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A medida que el mercado crece, también lo hace la conciencia sobre el bienestar animal y el impacto ambiental de los productos para mascotas. Cada vez más consumidores priorizan alimentos con ingredientes naturales, envases biodegradables, juguetes sostenibles y servicios veterinarios éticos. Las marcas, por su parte, desarrollan campañas de adopción, alianzas con refugios y acciones solidarias que fortalecen su vínculo con las comunidades.
El desafío hacia 2030 será doble: sostener el crecimiento del sector sin perder el enfoque en la responsabilidad social y el bienestar animal. Para ello, la innovación, la educación del consumidor y las políticas públicas inclusivas jugarán un rol fundamental.
