La clonación de mascotas llega a España y cautiva a los amantes de animales
La clonación de mascotas, una práctica que hasta hace pocos años parecía sacada de la ciencia ficción, se ha consolidado como un fenómeno en expansión en varios países del mundo y ahora empieza a ganar terreno en España. En naciones como Estados Unidos, China o Corea del Sur, este mercado ya genera millones de dólares anuales, y cada vez son más los dueños de mascotas y figuras públicas que deciden optar por este método para replicar a sus animales más queridos. Recientemente, el famoso jugador de fútbol americano Tom Brady reveló que su perra Lua fue clonada mediante una empresa especializada, demostrando cómo este servicio empieza a adquirir visibilidad mediática y aceptación social.
Para entender mejor cómo funciona esta nueva tendencia y qué implica a nivel legal, técnico y afectivo, se consultó a Enrique Criado, experto en clonación animal, quien explicó de manera detallada los aspectos fundamentales de este procedimiento. Según Criado, la clonación de mascotas combina ciencia avanzada y un fuerte componente emocional: “Nos especializamos en la clonación animal. Hay razas y especies que se clonan por motivos afectivos, como los perros y gatos, y otros animales por razones económicas, como caballos, camellos o halcones. Cada propietario tiene su motivación, pero la clonación ofrece la posibilidad de ‘duplicar’ un vínculo afectivo único”.
Legalidad y regulaciones en Europa
En España, la clonación de animales está permitida bajo la legislación vigente, al igual que en gran parte de Europa. La normativa europea establece que la clonación de animales de compañía y otras especies que no se destinan al consumo humano es completamente legal, lo que abre la puerta a que perros, gatos y caballos puedan ser replicados sin inconvenientes legales. “En Europa se permite clonar cualquier animal que no sea destinado a alimentación humana, lo que incluye mascotas, equinos y otras especies no comestibles”, asegura Criado.
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No obstante, la legalidad viene acompañada de ciertos requisitos técnicos. Uno de los más importantes es que el animal a clonar debe estar vivo, o en caso de haber fallecido, que su muerte sea reciente. El laboratorio necesita fibroblastos —células específicas de la piel— que deben recogerse en un plazo máximo de tres días tras la muerte del animal para asegurar su viabilidad. Si este tiempo se supera, la clonación ya no es posible.
El proceso de clonación paso a paso
El método de clonación de mascotas combina biotecnología avanzada con técnicas de reproducción asistida. Criado detalla que el procedimiento requiere dos elementos fundamentales: óvulos de la misma especie y madres gestantes que alberguen los embriones clonados. El proceso se desarrolla de la siguiente manera:
Se obtiene una muestra de piel del animal a clonar.
En el laboratorio, estas células se cultivan y se seleccionan fibroblastos que contienen toda la información genética del animal.
Se extrae el núcleo del óvulo de la especie correspondiente y se reemplaza con el núcleo del fibroblasto.
Se aplica una descarga eléctrica que estimula la formación del embrión.
Este embrión se implanta en una madre gestante de la misma especie, quien llevará el embarazo hasta el nacimiento del clon.
El resultado final es un animal genéticamente idéntico al original. Criado aclara que, aunque es una copia genética, cada clon mantiene su propia personalidad y experiencias de vida, lo que significa que no se trata de un “animal idéntico en carácter”, sino de una réplica biológica.
Costo y demanda
El alto costo de este servicio refleja la complejidad del proceso y la inversión en tecnología y experiencia necesaria para llevarlo a cabo. Según Criado, clonar un perro puede costar alrededor de 55.000 euros. A pesar de esto, el interés por este procedimiento crece, especialmente entre personas con fuerte vínculo emocional con sus mascotas, que prefieren tener un “nuevo” animal con la misma genética que su compañero original.
Este fenómeno también está relacionado con la percepción de las mascotas como miembros de la familia. A medida que la sociedad otorga mayor importancia al bienestar y la compañía de los animales, la clonación se convierte en una opción para quienes buscan prolongar la relación con su compañero de manera excepcional.
Tendencias y motivaciones detrás de la clonación
La clonación de mascotas no solo responde a un interés afectivo. También existen motivaciones económicas, particularmente en animales con valor comercial o deportivo, como caballos de competición o aves de cetrería. Sin embargo, en el caso de los perros y gatos, el motor principal sigue siendo el apego emocional. Criado señala que muchos propietarios consideran que clonar su mascota es una forma de mantener en casa la esencia de un vínculo único: “Hay personas que simplemente quieren tener el mismo animal por casa, aunque sean criaturas diferentes en carácter y comportamiento”.
La tendencia también está influenciada por la exposición mediática. Celebridades y figuras públicas que muestran sus experiencias con mascotas clonadas generan curiosidad y normalizan la práctica, impulsando la demanda entre quienes buscan emular estos métodos.
La clonación animal plantea un debate ético relevante. Si bien el proceso es legal y técnicamente viable, especialistas advierten sobre la importancia de considerar la salud del clon y de la madre gestante, así como los riesgos asociados a intervenciones biotecnológicas de este tipo. La reproducción asistida y la manipulación genética requieren estándares estrictos de bienestar animal y supervisión profesional.
Desde un punto de vista científico, la clonación es una herramienta de gran valor, que permite preservar especies, replicar animales de alto valor y avanzar en investigaciones biomédicas. En el ámbito de las mascotas, sin embargo, la clonación se centra principalmente en aspectos afectivos, abriendo un nuevo nicho en la industria de animales de compañía de alto poder adquisitivo.
El crecimiento de este sector sugiere que la clonación de mascotas seguirá expandiéndose en España y Europa. A medida que la tecnología se perfecciona, los costos podrían disminuir y la disponibilidad aumentar, haciendo que esta opción esté al alcance de un público más amplio. Sin embargo, es probable que continúe siendo un servicio premium, reservado a quienes buscan replicar el vínculo con un animal muy especial.
El interés creciente por la clonación también refleja un cambio en la forma en que las personas perciben a sus mascotas: no solo como animales de compañía, sino como miembros de la familia cuya vida y características se valoran de manera casi única. La clonación representa, en este sentido, una extensión de ese vínculo afectivo, ofreciendo la posibilidad de mantener la conexión genética con un animal que marcó la vida de su propietario.
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La clonación de mascotas se perfila como una tendencia en expansión en España, siguiendo el camino de países donde ya se consolida como un negocio millonario. A pesar del costo elevado y de los debates éticos que genera, el interés continúa creciendo, impulsado por el apego emocional, la exposición mediática y la aceptación legal. La tecnología permite reproducir fielmente la genética de perros, gatos y otras especies, creando un nuevo mercado que combina ciencia avanzada, innovación y un profundo componente afectivo.
En este contexto, la clonación de mascotas representa un ejemplo claro de cómo la biotecnología y el vínculo emocional con los animales están redefiniendo la industria de animales de compañía, ofreciendo alternativas sorprendentes para quienes buscan replicar la esencia de sus compañeros más queridos.


