Incumplimiento en etiquetas de croquetas para perros preocupa a consumidores bolivianos
Un reciente estudio llevado a cabo por el Instituto Boliviano de Metrología (Ibmetro) ha encendido las alarmas en el sector de alimentos para mascotas. De acuerdo con los resultados, un 37% de las marcas de croquetas para perros analizadas en el mercado nacional no cumple con los niveles de grasa que declaran en sus etiquetas. Esta situación, que puede parecer un detalle técnico a simple vista, en realidad representa un problema serio tanto para la salud de los animales como para la confianza del consumidor.
El estudio contempló un total de 19 marcas disponibles en los puntos de venta del país. De ellas, solo 12 lograron ajustarse a los parámetros de tolerancia permitida en cuanto al contenido graso según la normativa boliviana vigente. Este hallazgo pone de relieve no solo las deficiencias en el control de calidad de ciertos productos, sino también la necesidad de mayor fiscalización en un rubro que afecta directamente a los miembros más indefensos del hogar: nuestras mascotas.
Una normativa clara, pero poco respetada
El marco legal que regula la producción de alimentos para mascotas en Bolivia está definido por la Norma Boliviana 35001, titulada “Alimentos para animales – Alimento completo para perros”. Esta norma establece requisitos concretos sobre la seguridad, la calidad nutricional y el etiquetado de los productos dirigidos a perros, tanto adultos como cachorros.
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Sin embargo, el análisis de Ibmetro reveló que, si bien la mayoría de las marcas cumplen con los niveles requeridos de proteínas, un porcentaje importante falla al declarar correctamente el contenido de grasa. Este desajuste puede provocar desequilibrios en la dieta de los animales, con consecuencias que van desde un leve sobrepeso hasta problemas graves como pancreatitis, enfermedades hepáticas o complicaciones cardiovasculares.
La directora ejecutiva de Ibmetro, Mabel Delgado, destacó que el estudio fue desarrollado con el propósito de proteger la salud animal, pero también con la intención de aportar a la transparencia del mercado. En sus palabras, “es fundamental que los consumidores cuenten con información confiable y que las marcas se responsabilicen por el contenido real de sus productos”.
Riesgos asociados al exceso de grasa en alimentos para perros
El sobrepasar los límites adecuados de grasa en la dieta de los perros no es un asunto menor. Un alimento con un contenido lipídico superior al declarado puede tener implicaciones graves para la salud del animal. La obesidad canina, que se ha vuelto cada vez más común, está directamente relacionada con este tipo de prácticas. El sobrepeso no solo disminuye la calidad de vida de la mascota, sino que también aumenta el riesgo de enfermedades crónicas como la diabetes, hipertensión, dislipidemias y dolencias osteoarticulares.
Además, una alimentación desbalanceada puede favorecer la aparición de pancreatitis, una inflamación del páncreas que puede poner en peligro la vida del animal si no se trata a tiempo. Otras consecuencias incluyen trastornos hepáticos y problemas circulatorios derivados del acúmulo de grasas en arterias, lo que podría afectar seriamente el bienestar general del perro.
Por estos motivos, el etiquetado nutricional debe ser tratado con seriedad. Las pequeñas diferencias entre lo declarado y lo real pueden tener un impacto enorme, sobre todo si el alimento se convierte en la base de la dieta del animal por períodos prolongados.
En contraste con el parámetro de grasa, el contenido de proteínas en las croquetas evaluadas cumplió con los estándares establecidos por la NB 35001. No obstante, el informe advierte que un exceso sostenido de proteínas también puede causar daños. En particular, puede derivar en una sobrecarga renal debido a la producción excesiva de urea, uno de los desechos del metabolismo proteico.
A esto se suma la posibilidad de dificultades digestivas si el alimento no está formulado correctamente para asegurar su biodisponibilidad. Una dieta con exceso de proteína también puede provocar un aumento calórico indeseado, lo que contribuye, paradójicamente, a los mismos problemas de sobrepeso que genera el exceso de grasa.
Este hallazgo demuestra que cumplir con los mínimos establecidos por la norma no es suficiente: es necesario un equilibrio nutricional que considere la edad, tamaño, nivel de actividad física y estado de salud general del animal.
El papel del consumidor y la importancia de elegir bien
Uno de los grandes desafíos para los dueños de mascotas es identificar productos confiables en un mercado donde la oferta es amplia y la calidad, variable. Por ello, Ibmetro no solo se limitó a publicar los resultados del estudio, sino que también emitió una serie de recomendaciones para facilitar una elección informada por parte del consumidor.
Entre las sugerencias destacan:
Escoger fórmulas adaptadas a la etapa de vida y el tamaño del perro.
Optar por productos que incluyan ácidos grasos esenciales como omega-3 y omega-6.
Verificar la presencia de prebióticos y probióticos para promover una buena salud intestinal.
Preferir alimentos enriquecidos con antioxidantes naturales.
Consultar con un veterinario antes de elegir una marca o cambiar la dieta del animal.
Evitar comprar alimentos a granel, debido a su alta exposición a contaminantes, polvo y condiciones ambientales inadecuadas.
Estas recomendaciones, si bien parecen básicas, pueden marcar una diferencia significativa en la salud del perro a largo plazo. Además, permiten al consumidor ejercer presión sobre las marcas para que estas mantengan prácticas responsables y transparentes.
Necesidad de fiscalización constante y educación al consumidor
La publicación de este estudio debería servir como punto de partida para que las autoridades bolivianas refuercen los mecanismos de control sobre los alimentos para mascotas. Una industria que no está debidamente regulada pone en riesgo la salud de millones de animales y erosiona la confianza del consumidor.
Del mismo modo, se hace urgente una campaña de concienciación para que los propietarios de mascotas comprendan la importancia de leer las etiquetas, comparar productos y exigir información clara sobre los ingredientes. En un país donde muchas veces prima el precio por sobre la calidad, es vital reforzar la idea de que una alimentación adecuada es una inversión en bienestar, no un gasto accesorio.
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La alimentación de los perros —como la de los humanos— debe basarse en criterios científicos y éticos. Las empresas que elaboran croquetas tienen la responsabilidad de cumplir con las normas y declarar con exactitud lo que incluyen en sus productos. Las diferencias en el contenido nutricional no son simples errores; pueden ser el resultado de negligencia o falta de control, y afectan directamente la vida de quienes dependen de estos alimentos.
Por su parte, los entes reguladores deben ejercer su rol de garantes del bienestar animal y del derecho de los consumidores a información veraz. Estudios como el de Ibmetro son fundamentales para arrojar luz sobre prácticas que deben corregirse, pero también para destacar a las marcas que sí cumplen y merecen el reconocimiento del público.

