Fin de año y mascotas: Por qué aumentan las emergencias veterinarias durante las celebraciones
Las fiestas de fin de año suelen asociarse con reuniones familiares, fuegos artificiales, mesas abundantes y celebraciones prolongadas. Sin embargo, para perros y gatos, este período representa uno de los momentos más críticos del calendario anual. Clínicas veterinarias de todo el país registran cada diciembre y enero un aumento significativo de consultas de urgencia, muchas de ellas evitables con información y prevención adecuadas.
El ruido de la pirotecnia, la exposición a alimentos tóxicos, los cambios bruscos en la rutina y la automedicación figuran entre las principales causas que llevan a miles de animales a requerir atención veterinaria inmediata. Comprender por qué ocurre este fenómeno y cómo reducir los riesgos es clave para garantizar el bienestar de las mascotas durante las celebraciones.
El impacto del ruido: cuando el festejo se vuelve amenaza
Uno de los factores más determinantes del incremento de emergencias veterinarias en fin de año es el estrés acústico provocado por la pirotecnia. A diferencia de los humanos, perros y gatos poseen un sistema auditivo mucho más sensible, capaz de percibir sonidos de alta frecuencia e intensidad que para las personas pueden pasar inadvertidos.
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Las explosiones repentinas generan una respuesta fisiológica intensa: aumento de la frecuencia cardíaca, hiperventilación, temblores, salivación excesiva y conductas de pánico. En casos más graves, el animal puede entrar en estado de shock, desorientarse y escapar del hogar, lo que incrementa el riesgo de atropellamientos, caídas o extravíos.
No se trata solo de un episodio de miedo pasajero. La exposición repetida al ruido puede desencadenar trastornos de ansiedad crónicos, afectando la calidad de vida del animal incluso después de que terminan las fiestas.
Alimentos festivos: un peligro silencioso
Otro motivo recurrente de consultas de urgencia durante las fiestas es la ingesta accidental de alimentos tóxicos. Las mesas navideñas suelen incluir productos que resultan altamente peligrosos para perros y gatos, aun en pequeñas cantidades.
El chocolate, por ejemplo, contiene teobromina, una sustancia que los animales metabolizan lentamente y que puede provocar vómitos, diarrea, arritmias cardíacas, convulsiones e incluso la muerte. Las uvas y pasas están asociadas a fallas renales agudas, mientras que el alcohol, presente en licores y postres, afecta el sistema nervioso central.
También son frecuentes los casos de pancreatitis vinculados al consumo de restos de comida grasosa, embutidos o preparaciones con alto contenido de condimentos. Uno de los errores más comunes es ofrecer huesos cocidos, que se astillan con facilidad y pueden perforar el tracto digestivo, causando hemorragias internas y obstrucciones intestinales que requieren cirugía de urgencia.
Decoraciones y objetos: riesgos dentro del hogar
Las fiestas no solo traen peligros desde la comida y el ruido, sino también desde el entorno doméstico. Árboles decorados, luces, cables, adornos de vidrio o metal y envoltorios plásticos despiertan la curiosidad de las mascotas, especialmente en cachorros y animales jóvenes.
La ingestión de objetos extraños puede derivar en asfixias, lesiones en la boca o bloqueos intestinales. Asimismo, los cables eléctricos representan un riesgo de electrocución, mientras que ciertos adornos contienen pinturas o materiales tóxicos.
Este conjunto de factores convierte al hogar, durante las celebraciones, en un espacio lleno de estímulos potencialmente peligrosos para animales que no comprenden los cambios en su entorno.
La automedicación: una práctica de alto riesgo
Frente al miedo o la ansiedad que manifiestan sus mascotas, algunas personas recurren a la automedicación, administrando sedantes o ansiolíticos de uso humano sin supervisión profesional. Esta práctica, lejos de ser una solución, es una de las causas más graves de emergencias veterinarias en fin de año.
Las dosis incorrectas pueden provocar depresión respiratoria, intoxicaciones severas, fallas orgánicas y, en casos extremos, la muerte. Cada animal tiene un peso, una edad y un estado de salud distintos, por lo que cualquier medicación debe ser indicada exclusivamente por un veterinario, con dosis precisas y seguimiento adecuado.
La buena noticia es que la mayoría de estas situaciones son prevenibles. Los veterinarios coinciden en que la planificación y la información son las mejores herramientas para proteger a las mascotas durante fin de año.
Una de las medidas más efectivas frente al ruido es acondicionar un espacio seguro dentro del hogar. Se recomienda elegir una habitación o baño alejado del exterior, cerrar ventanas, colocar música suave o sonidos blancos y permanecer junto al animal para transmitir calma. La presencia del tutor es fundamental para reducir la sensación de abandono y peligro.
Otra técnica utilizada es el vendaje calmante, conocido como vendaje Tellington, que consiste en envolver suavemente el cuerpo del animal con una venda en forma de ocho. Esta presión leve genera una sensación similar a un abrazo, ayudando a disminuir la ansiedad en momentos de estrés intenso.
Alimentación segura y control del entorno
Durante las celebraciones, es esencial mantener los alimentos peligrosos fuera del alcance de perros y gatos. Las visitas deben ser informadas de que no deben ofrecer comida a las mascotas, por más inofensiva que parezca. Una pequeña cantidad puede ser suficiente para provocar una intoxicación.
Ofrecer snacks y premios específicamente formulados para animales es una alternativa segura. Además, proporcionar juguetes adecuados ayuda a canalizar la ansiedad y evita que muerdan objetos peligrosos como cables o adornos.
También se recomienda revisar el entorno antes de las celebraciones: asegurar el árbol de Navidad, retirar adornos frágiles o pequeños y organizar los cables de manera que no queden expuestos.
El rol de la familia y la empatía animal
Cuidar a una mascota en fin de año no es solo una responsabilidad individual, sino colectiva. La familia y los invitados deben comprender que los animales perciben las celebraciones de manera muy distinta a los humanos. Lo que para unos es alegría y ruido, para ellos puede ser una experiencia aterradora.
La empatía, la paciencia y la anticipación marcan la diferencia entre una noche tranquila y una emergencia veterinaria. Incorporar a las mascotas en la planificación de las fiestas es una forma concreta de demostrar respeto por su bienestar.
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El aumento de emergencias veterinarias en fin de año no es un fenómeno inevitable. Es el resultado de prácticas culturales, desconocimiento y descuidos que pueden corregirse con información y compromiso. Proteger a perros y gatos durante las fiestas no implica renunciar a la celebración, sino adaptarla para que todos los miembros del hogar, humanos y animales, puedan transitarla de forma segura.
En definitiva, celebrar con responsabilidad también es una forma de amor hacia nuestras mascotas, quienes dependen por completo de nuestras decisiones para mantenerse sanas y protegidas.
Fuente: Expreso



