Europa pide cautela con la dieta BARF ante el avance de la gripe aviar en invierno
La alimentación de perros y gatos vuelve a situarse en el centro del debate sanitario en Europa. Con la llegada del invierno y el repunte de la gripe aviar altamente patógena, las autoridades sanitarias europeas han reforzado sus recomendaciones dirigidas a los propietarios de mascotas, poniendo el foco en un aspecto concreto: evitar la carne cruda y extremar las precauciones para reducir el riesgo de contagio.
Aunque la gripe aviar continúa considerándose un riesgo bajo para la población general, su elevada circulación entre aves silvestres y de corral ha encendido las alertas en el ámbito veterinario y de la seguridad alimentaria. En este contexto, la dieta BARF —basada en alimentos crudos— queda bajo la lupa como una práctica que, al menos de forma temporal, conviene replantear.
Un invierno marcado por la expansión del virus
Durante los últimos meses de 2025, Europa ha registrado un aumento significativo de brotes de gripe aviar en aves domésticas y silvestres, extendidos por buena parte del continente. La combinación de bajas temperaturas, movimientos migratorios y una alta densidad de aves ha favorecido la propagación del virus, especialmente entre especies acuáticas como patos, gansos y cisnes.
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Este repunte no solo ha tenido consecuencias para la avicultura, sino que también ha generado preocupación por los casos detectados en mamíferos carnívoros. Aunque estos episodios siguen siendo poco frecuentes, su aparición refuerza la necesidad de aplicar un enfoque preventivo, especialmente en lo que respecta a la convivencia entre mascotas y entornos potencialmente contaminados.
¿Puede la gripe aviar afectar a perros y gatos?
La transmisión del virus de la gripe aviar a mascotas domésticas no es habitual, pero tampoco imposible. La evidencia científica indica que los gatos presentan una mayor susceptibilidad que los perros, debido a su comportamiento cazador y a su contacto más estrecho con aves silvestres. En los últimos meses, se han registrado algunos casos aislados en gatos domésticos, tras largos periodos sin detecciones.
En estos episodios, la vía de contagio más probable ha sido el contacto directo o indirecto con aves infectadas, ya sea vivas o muertas. No se ha establecido una relación directa concluyente entre los alimentos crudos para mascotas y la transmisión del virus. Sin embargo, ante un escenario de alta circulación del patógeno, las autoridades optan por un principio de precaución.
La dieta BARF en el centro del debate sanitario
La dieta BARF (acrónimo de “Biologically Appropriate Raw Food”) ha ganado popularidad en los últimos años entre propietarios que buscan una alimentación más natural para sus animales. Basada en carne cruda, huesos carnosos, vísceras y vegetales, esta dieta se apoya en la idea de reproducir el patrón alimentario ancestral de perros y gatos.
No obstante, desde el punto de vista sanitario, la alimentación cruda siempre ha generado controversia. El principal motivo es el riesgo microbiológico asociado a bacterias, parásitos y virus presentes en productos animales sin cocinar. En un contexto de circulación elevada de gripe aviar, este riesgo potencial adquiere una nueva dimensión.
Por ello, las autoridades europeas recomiendan evitar temporalmente el suministro de carne cruda u otros productos animales sin tratamiento térmico a perros y gatos, especialmente durante los meses de invierno y en regiones con alta incidencia del virus.
Cocinar los alimentos como medida preventiva
Una de las recomendaciones clave es cocinar adecuadamente los alimentos destinados a las mascotas. El calor es una herramienta eficaz para inactivar virus y bacterias, reduciendo de forma significativa el riesgo de transmisión de enfermedades. Esta medida no implica abandonar de forma definitiva una dieta natural o casera, sino adaptarla a un momento sanitario sensible.
Desde el ámbito veterinario, se insiste en que cualquier cambio en la alimentación debe realizarse de manera gradual y equilibrada, asegurando que se cubren las necesidades nutricionales del animal. Cocinar carnes, pescados y vísceras, sin añadir sal, condimentos ni ingredientes tóxicos, permite mantener una dieta segura sin comprometer la salud digestiva.
Mascotas y contacto con aves: una combinación a evitar
Más allá de la alimentación, las recomendaciones se extienden al comportamiento diario de las mascotas, especialmente en zonas con alta circulación del virus. En estos entornos, se aconseja limitar el acceso de perros y gatos a áreas donde puedan entrar en contacto con aves silvestres, vivas o muertas.
Para los gatos con acceso al exterior, esto supone un reto adicional. Las autoridades sugieren, de forma preventiva, mantenerlos en el interior o reducir sus salidas durante los periodos de mayor riesgo. En el caso de los perros, se recomienda pasearlos con correa y evitar zonas frecuentadas por aves acuáticas, como lagos, humedales o parques naturales.
Estas medidas no solo protegen a las mascotas, sino que también contribuyen a reducir la posible circulación del virus entre especies, un aspecto clave desde el enfoque de salud pública.
El actual episodio de gripe aviar está teniendo un impacto especialmente severo en las poblaciones de aves silvestres. El número de ejemplares afectados durante este invierno ha alcanzado niveles no observados desde hace casi una década, con episodios de mortalidad masiva en determinadas especies.
Las investigaciones apuntan a una variante del virus con alta capacidad de transmisión y a la falta de inmunidad previa en muchas poblaciones de aves. Este escenario favorece una circulación intensa del patógeno durante las semanas más frías, con una posible disminución hacia el final del invierno, aunque la evolución sigue siendo incierta.
En las explotaciones avícolas, los pavos han sido una de las especies más afectadas, y también se ha observado un aumento de casos en patos vacunados, lo que refuerza la necesidad de medidas estrictas de bioseguridad y confinamiento en zonas de riesgo.
Prudencia, no alarma: el mensaje clave para los propietarios
A pesar del contexto complejo, las autoridades sanitarias insisten en que no existe motivo para la alarma entre los propietarios de mascotas. El riesgo de contagio sigue siendo bajo y los casos en perros y gatos son excepcionales. Sin embargo, la prudencia se presenta como la mejor aliada para atravesar el invierno con seguridad.
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Evitar la carne cruda, controlar el contacto con aves y mantener una higiene adecuada en la manipulación de alimentos son medidas sencillas que reducen significativamente cualquier riesgo potencial. Estas recomendaciones no suponen una condena definitiva a la dieta BARF, sino una adaptación temporal a una situación sanitaria concreta.
Una llamada a la responsabilidad compartida
La gestión de la gripe aviar no solo afecta al sector avícola o a la fauna silvestre, sino que también interpela a los propietarios de mascotas. La convivencia responsable con perros y gatos implica estar informados, seguir las recomendaciones veterinarias y adaptar hábitos cuando el contexto lo requiere.
Este invierno, la prevención pasa por pequeños gestos que protegen a los animales, a las personas y al conjunto del ecosistema. La alimentación segura y el control del entorno se convierten así en herramientas clave para reducir riesgos y garantizar el bienestar animal.
Fuente: Revista Jara y Sedal


