El exceso de peso en mascotas chilenas alerta sobre prácticas alimenticias erróneas
En Chile, un fenómeno silencioso pero creciente preocupa a los especialistas en salud animal: la obesidad en mascotas. Según cifras recientes del Colegio Médico Veterinario, un 33% de los perros y hasta un 40% de los gatos padecen sobrepeso u obesidad. Este alarmante panorama refleja una tendencia que no solo afecta el bienestar físico de los animales de compañía, sino que también evidencia errores comunes en la forma en que son alimentados por sus tutores.
Un problema que va más allá del plato
La nutrición de los animales domésticos ha adquirido una importancia creciente en la sociedad contemporánea. No obstante, muchos dueños, con las mejores intenciones, terminan afectando negativamente la salud de sus mascotas. El médico veterinario y especialista en nutrición animal, Diego Rugeles, quien también es Gerente Técnico de POEMA®, destaca que alimentar desde la emoción es una práctica común pero perjudicial.
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“Vemos que muchas personas les dan restos de comida humana a sus perros o gatos, como una forma de expresar afecto o mitigar la culpa por ausencias prolongadas. Pero esto genera desequilibrios nutricionales graves y crea comportamientos alimenticios que dificultan el manejo posterior del animal”, explica Rugeles. Añadir elementos como paté o salsas humanas al alimento regular también es una conducta extendida que perjudica el metabolismo de los animales.
Frecuencia y cantidad: claves para una alimentación saludable
Uno de los aspectos más descuidados por los tutores es la frecuencia de alimentación. Según Rugeles, ofrecer toda la ración diaria en una única comida puede ser contraproducente, especialmente en animales con baja actividad física. “Un perro sedentario que come solo una vez al día no quema suficientes calorías, lo que favorece el aumento de peso. En cambio, dividir la porción en dos o tres comidas ayuda a regular el metabolismo y mejora la digestión”, señala el especialista.
En el caso de los gatos, el comportamiento es distinto. Estas mascotas suelen tener un patrón de alimentación más disperso. “Un gato puede alimentarse entre 7 y 12 veces al día si tiene comida disponible, y tiende a autorregularse. No obstante, es fundamental que el alimento sea el adecuado y no se recurra a mezclas improvisadas sin supervisión profesional”, aclara Rugeles.
Los riesgos de la alimentación casera
La creciente tendencia hacia lo “natural” ha llevado a muchos tutores a preparar comida casera para sus mascotas, bajo la idea de que esto es más saludable. Sin embargo, esta práctica puede generar consecuencias serias. A diferencia de los alimentos balanceados, desarrollados científicamente para cubrir las necesidades nutricionales específicas de perros y gatos, las dietas caseras improvisadas carecen de controles que garanticen el equilibrio de proteínas, grasas, carbohidratos, vitaminas y minerales.
“El problema es que los tutores no tienen cómo saber si están aportando los nutrientes correctos en las proporciones adecuadas. Esto puede llevar tanto a deficiencias como a excesos, que afectan la salud del animal a largo plazo”, enfatiza Rugeles.
Derribando mitos: los alimentos balanceados no son ‘comida chatarra’
Uno de los prejuicios más extendidos es que los alimentos balanceados para mascotas son altamente procesados y, por ende, poco saludables. Este mito ha contribuido al rechazo por parte de ciertos sectores hacia marcas comerciales consolidadas. Sin embargo, Rugeles explica que estos productos pasan por procesos térmicos cuidadosamente controlados que aseguran su digestibilidad y una correcta preservación de los nutrientes.
“Comparar el alimento balanceado con la comida chatarra humana es un error conceptual. Son productos desarrollados por expertos, con años de investigación detrás, cuyo objetivo es precisamente proteger la salud del animal”, aclara el experto.
Variedad innecesaria: otro error común en la alimentación de mascotas
A menudo, los dueños creen que sus mascotas se aburren de comer lo mismo todos los días. Esta percepción responde a una proyección humana del acto de comer, y no a una necesidad real del animal. En consecuencia, muchos comienzan a rotar marcas y sabores sin una razón clínica que lo justifique, lo que puede derivar en trastornos digestivos, intolerancias o incluso rechazo a los nuevos productos.
“La rutina es clave para los animales. Cambiar el alimento sin una causa médica puede alterar el sistema digestivo y generar problemas que antes no existían. Si un alimento funciona bien, lo mejor es mantenerlo”, afirma Rugeles.
Alimentar con responsabilidad: la clave para evitar enfermedades crónicas
El sobrepeso en mascotas no solo compromete su calidad de vida a corto plazo, sino que también aumenta significativamente el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas como diabetes, problemas articulares, hipertensión y fallas hepáticas o renales. Además, la obesidad en animales de compañía puede acortar su esperanza de vida y afectar su comportamiento, haciéndolos más apáticos o ansiosos.
Por ello, el llamado de los expertos es claro: se necesita una alimentación adecuada, basada en criterios veterinarios, que tome en cuenta factores como la edad, el peso, la raza, el nivel de actividad y posibles condiciones médicas preexistentes.
El rol fundamental del tutor en la salud de la mascota
El bienestar de los animales de compañía depende en gran medida del conocimiento y compromiso de sus tutores. Más allá del amor, cuidar a una mascota implica decisiones responsables sobre su nutrición, actividad física, estimulación emocional y controles médicos periódicos.
“No se trata solo de darles de comer, sino de alimentarlos correctamente. Eso incluye elegir el producto adecuado, respetar las porciones y horarios, y no caer en la tentación de darles premios o restos por impulso emocional”, subraya Rugeles.
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El sobrepeso en perros y gatos en Chile es una señal de alerta sobre la necesidad de educar a los tutores respecto a la nutrición animal. Las buenas intenciones no son suficientes si no van acompañadas de información basada en evidencia científica. Mantener una rutina de alimentación adecuada, evitar los errores más comunes y consultar siempre con un profesional son acciones clave para garantizar una vida saludable y plena a nuestros compañeros peludos.
Los animales dependen completamente de nosotros para su bienestar. Alimentarlos correctamente no solo es una muestra de afecto, sino también un acto de responsabilidad y conciencia.


