De los biberones a los collares: Grupo Mexex entra al mercado de los «perrhijos»
En una apuesta estratégica que refleja los nuevos hábitos de consumo en México, Grupo Mexex, reconocido por su experiencia en productos para bebés, ha decidido expandirse hacia el mercado de las mascotas con el lanzamiento de su línea Infanti Pets. El movimiento empresarial no es casualidad: responde a una tendencia social cada vez más evidente, donde las mascotas ocupan un lugar central en los hogares, reemplazando en muchos casos el papel tradicional de los hijos.
Durante la última década, México ha experimentado una transformación profunda en sus estructuras familiares. Las parejas jóvenes están postergando la maternidad o eligiendo no tener hijos, y este fenómeno tiene un impacto directo en los patrones de gasto. En lugar de invertir en productos infantiles, los consumidores están destinando su presupuesto al bienestar de sus perros y gatos, considerados hoy miembros esenciales del hogar.
Según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), casi el 70 % de los hogares mexicanos posee al menos una mascota, y la población canina doméstica superó los 42 millones de ejemplares en 2022. En contraste, el país mantiene una tasa de fecundidad de apenas 1.91 hijos por mujer, cifra que continúa descendiendo año a año. Este cambio demográfico ha impulsado un nuevo tipo de familia donde el afecto y el cuidado se canalizan hacia los animales de compañía.
De los bebés a los “perrhijos”: la apuesta de Mexex
Frente a este escenario, Grupo Mexex vio una oportunidad clara para diversificar su negocio. Durante la celebración de los 25 años de su marca Infanti, la compañía anunció la creación de Infanti Pets, una línea dedicada al confort y la seguridad de los perros.
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El director del grupo, Abraham Engel, explicó que la decisión surge de observar un fenómeno cultural en expansión: “En los hogares mexicanos, los perros se han convertido en parte fundamental de la familia. A veces llegan antes que los hijos, y muchas personas los cuidan con el mismo amor y dedicación”.
El objetivo de la compañía es aprovechar el conocimiento adquirido en el diseño de artículos para bebés —donde la calidad, la ergonomía y la seguridad son prioridades— para aplicarlo a productos que satisfagan las necesidades del mercado pet friendly.
Una industria en crecimiento acelerado
El crecimiento del sector de productos para mascotas en México es una evidencia contundente del cambio de paradigma. En 2024, el valor del mercado alcanzó aproximadamente 4,580 millones de dólares, y las proyecciones apuntan a que podría llegar a 7,370 millones en 2032 si mantiene su ritmo de expansión.
La humanización de las mascotas —un fenómeno que atribuye a los animales emociones y necesidades similares a las humanas— ha impulsado la aparición de productos cada vez más sofisticados. Desde alimentos premium y suplementos nutricionales, hasta ropa, camas personalizadas y servicios de salud especializados, el mercado ha dejado de ser un nicho para convertirse en un segmento estable y rentable del consumo doméstico.
Para Mexex, este contexto representa una oportunidad única. Engel estimó que la nueva división podría representar entre el 15 % y el 20 % de las ventas durante el primer año, con la meta de alcanzar hasta un 40 % en el mediano plazo, si la aceptación del público se mantiene positiva.
Diseño, innovación y sentido emocional
La estrategia detrás de Infanti Pets no se limita a fabricar productos funcionales. La empresa busca crear una colección integral y estética, donde los elementos se complementen visualmente y reflejen el mismo cuidado con el que fueron concebidos los artículos infantiles.
El lanzamiento incluye 45 productos iniciales, que abarcan collares, correas, camas, platos, bolsas compostables, transportadoras y hasta disfraces para ocasiones especiales. La compañía asegura que el proceso creativo ha sido guiado por la empatía: “Entendemos que el vínculo con las mascotas está lleno de emociones. Es muy similar al que se tiene con los bebés: implica cariño, atención y deseo de protección”, señaló Engel.
Además, la empresa amplió su infraestructura industrial, construyendo una nueva nave de 2,000 metros cuadrados para fortalecer su capacidad de manufactura en costura, inyección de plástico y diseño de productos. Esta inversión no solo permitirá atender la demanda del nuevo segmento, sino también optimizar la producción de las líneas existentes.
Una tendencia impulsada por las nuevas generaciones
Las generaciones millennial y centennial han sido las principales responsables del auge del mercado pet. Estos consumidores valoran la sostenibilidad, el diseño y la calidad por encima de la cantidad, y muestran una disposición a gastar más en productos que mejoren la calidad de vida de sus mascotas.
Los perros y gatos de hoy viajan en carriolas, tienen camas ortopédicas, comen alimentos libres de conservantes y participan en sesiones de spa. Lo que antes era considerado un lujo se ha convertido en una expresión natural de afecto. Engel, que también es dueño de una “perrhija”, reconoce este cambio cultural desde su propia experiencia: “Las mascotas son parte de nuestra familia. No solo son compañeros, sino seres que nos acompañan emocionalmente en el día a día”.
El comportamiento de consumo de estas generaciones también está moldeado por la tecnología. Las redes sociales y las plataformas de comercio electrónico han impulsado la visibilidad del mercado pet, promoviendo tendencias globales e impulsando la personalización de los productos.
Estrategia de expansión: consolidar antes de cruzar fronteras
Aunque la empresa tiene ambiciones internacionales, su prioridad inmediata es consolidar la marca Infanti Pets en México. Engel adelantó que el plan de expansión hacia otros países de Latinoamérica se considerará una vez que el mercado local esté completamente posicionado.
“Queremos dominar primero el mercado mexicano. Es un país con enorme potencial, donde las familias han adoptado una nueva forma de entender el amor y la convivencia con los animales. Cuando tengamos una base sólida, pensaremos en llevar la marca al extranjero”, explicó el directivo.
El enfoque gradual busca evitar errores comunes en las expansiones apresuradas, asegurando que la identidad de la marca se mantenga coherente con los valores de calidad, cercanía y bienestar familiar que han caracterizado a Mexex durante sus 25 años en el mercado.
La decisión de Mexex ilustra cómo las transformaciones demográficas pueden redefinir industrias completas. La disminución de la natalidad no solo tiene consecuencias sociales, sino también comerciales: sectores tradicionales como el de productos para bebés enfrentan mercados más pequeños, mientras que otros, como el de las mascotas, experimentan una expansión sin precedentes.
Al mismo tiempo, la tendencia refuerza una noción contemporánea de familia, más diversa y emocional. Las mascotas se han convertido en fuentes de compañía, estabilidad y afecto en un contexto social donde los hogares unipersonales y las parejas sin hijos son cada vez más comunes.
Este fenómeno también ha impulsado nuevas oportunidades laborales y de emprendimiento, desde servicios veterinarios y guarderías caninas hasta plataformas digitales de adopción y salud animal. En conjunto, conforman una economía del afecto que combina sensibilidad, tecnología y negocio.
A medida que la población mexicana continúa adaptándose a nuevas formas de convivencia, el mercado de las mascotas seguirá creciendo. La innovación, la sostenibilidad y el diseño serán los pilares de este desarrollo.
Infanti Pets llega, así, en un momento clave para el país. Con un consumidor cada vez más consciente, emocionalmente conectado y dispuesto a invertir en el bienestar de sus animales, la propuesta de Grupo Mexex tiene altas probabilidades de éxito.
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El desafío será mantener la coherencia entre la identidad original de la empresa y su nueva orientación hacia el segmento pet, un equilibrio que, si se logra, podría convertirla en referente latinoamericano en la fabricación de productos de calidad para mascotas.
El salto de los “agugu tata” al “guau guau” simboliza más que una simple diversificación empresarial: refleja una transformación cultural y económica profunda, donde el amor y el consumo se entrelazan para dar forma a los nuevos modelos de familia del siglo XXI.
Fuente: Milenio


