Cuestionan la veracidad del etiquetado en marcas de croquetas para perros
La alimentación de las mascotas es un tema que ha cobrado cada vez más importancia en la agenda de consumidores y de las autoridades regulatorias. En México, un reciente análisis de productos ha despertado la atención de los tutores de perros: un número significativo de marcas de croquetas comerciales presentan etiquetado que podría inducir a error, al mostrar en sus envases imágenes o menciones de carnes que no están demostradas en su contenido real. Este tipo de prácticas no solo confunde a quienes compran, sino que pone en entredicho la transparencia en un mercado tan sensible como el de alimentos para animales de compañía.
Estudios de mercado y el papel de la transparencia
En un análisis exhaustivo de la oferta de alimentos secos para perros disponible en tiendas y supermercados, se evaluó una muestra amplia de productos con el objetivo de conocer si lo que se promociona en el empaque se corresponde con la realidad del contenido nutricional. Este tipo de estudios no es nuevo: desde hace años se sabe que la industria del pet food enfrenta desafíos en cuanto a claridad en el etiquetado y precisión en las declaraciones de ingredientes.
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El principal hallazgo de este reporte reciente fue que al menos 22 marcas populares incluyen imágenes o descripciones que sugieren la presencia de carnes específicas, como pollo, salmón, pato o bisonte, sin que exista evidencia contundente de que dichos productos contengan esos ingredientes en las proporciones o calidades que implican sus etiquetas. Esta discrepancia entre la promesa visual y el contenido real puede llegar a considerarse una forma de publicidad engañosa si influye indebidamente en la decisión de compra del consumidor.
¿Qué implica un etiquetado engañoso?
Cuando un producto alimenticio —sea para humanos o para animales— presenta imágenes de ingredientes de alta calidad sin que estos estén presentes realmente o en cantidad significativa, se generan expectativas que no se cumplen. En el caso de las mascotas, esto puede tener consecuencias nutricionales importantes: muchos dueños eligen alimentos basándose, precisamente, en la idea de que su perro recibirá proteínas de calidad que apoyen su salud general.
Además de las imágenes, otro aspecto crítico es la forma en que se listan los ingredientes en las etiquetas. Aunque un producto pueda mencionar términos como “pollo”, “carne de res” o “salmón”, la industria del pet food permite que esos términos incluyan harinas o subproductos en lugar de cortes musculares claramente identificables, lo cual complica la evaluación real de la calidad nutricional del alimento.
Marcas señaladas: ¿qué dicen los análisis?
Entre las marcas observadas en el análisis se encuentran opciones que van desde productos premium hasta líneas de precio más accesible. La inclusión de marcas con amplia presencia en el mercado pone en evidencia cómo el problema trasciende categorías de precio o posicionamiento.
Los productos identificados como con potencial etiquetado ambiguo o que pueden inducir a error llamaron la atención por utilizar fotografías atractivas de proteína animal en sus empaques sin que la composición interna tenga una correspondencia clara con lo que se sugiere visualmente. Esta situación puede llevar a que muchos consumidores crean que están ofreciendo a sus mascotas un alimento más nutritivo o de mayor calidad de lo que en realidad es el producto.
La importancia de normas y regulaciones claras
La regulación del etiquetado de alimentos para mascotas varía según el país, pero generalmente busca asegurar que la información presentada sea veraz, clara y suficiente para que el consumidor pueda comparar productos de forma informada. En México, las autoridades competentes han desarrollado normas que establecen requisitos de etiquetado, información nutricional y composición mínima de ciertos nutrientes, así como las formas en que se pueden mostrar ingredientes en la etiqueta.
Aun con estas reglas, la diversidad de ingredientes permitidos —y las distintas formas en que se pueden agrupar en categorías como “subproductos animales” o “harinas”— hace que interpretar un empaque no sea sencillo para el consumidor promedio. Por eso, las denuncias de inconsistencias en empaques —como las que se señalan en el reciente análisis— generan un llamado de atención sobre la necesidad de reforzar la regulación y garantizar que las afirmaciones en las etiquetas reflejen la composición real del producto.
Consecuencias para la salud de las mascotas
La elección del alimento adecuado para un perro o un gato no es trivial. La calidad de los ingredientes, el equilibrio de proteínas, grasas, vitaminas y minerales y la digestibilidad general del producto son factores que impactan directamente la salud del animal. Una alimentación inadecuada puede contribuir a problemas digestivos, alergias, deficiencias nutricionales e incluso afectar el estado general del pelaje o el nivel de energía.
Cuando un alimento tiene un etiquetado que sugiere la presencia de carne real pero en realidad está formulado con ingredientes de menor valor nutricional, como harinas o subproductos poco transparentes, los dueños pueden pensar que su mascota recibe una dieta equilibrada cuando no es así. Este tipo de discrepancias puede llevar a desequilibrios nutricionales, particularmente en animales con necesidades específicas, como cachorros, perros seniors o aquellos con condiciones de salud particulares.
Reacciones del mercado y del consumidor
El reporte sobre croquetas con etiquetado potencialmente engañoso ha generado reacciones diversas entre consumidores y expertos en nutrición animal. Por un lado, algunos dueños han expresado su frustración y confusión ante la falta de claridad en la información de los productos que compran regularmente. Por otro, profesionales del sector enfatizan la importancia de leer la lista de ingredientes y la declaración nutricional con atención, más allá del atractivo visual del envase.
También se han multiplicado las recomendaciones de consultar con veterinarios o especialistas en nutrición animal antes de seleccionar un alimento, ya que estos profesionales pueden ayudar a interpretar la etiqueta y sugerir opciones realmente adecuadas para cada caso particular.
Recomendaciones prácticas para compradores
Ante un mercado en el que la transparencia en el etiquetado puede no ser la regla, los expertos sugieren varias estrategias para evitar compras basadas únicamente en lo que se ve en la bolsa o lata:
Leer las tablas de ingredientes y valores nutricionales, procurando que las fuentes principales de proteína sean claras y comprensibles.
Verificar declaraciones específicas de contenido proteico, grasas y carbohidratos, que suelen estar reguladas y deben cumplir ciertos estándares.
Consultar con un profesional veterinario o nutricionista animal antes de hacer un cambio de alimento, especialmente si el perro tiene condiciones de salud especiales.
Observar la respuesta del animal al alimento, ya que la digestión, vigor y condición del pelaje pueden ser indicativos de si un producto es adecuado o no.
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La reciente alerta sobre productos con etiquetas potencialmente engañosas en el mercado mexicano de croquetas pone de manifiesto un desafío persistente: la brecha entre la percepción del consumidor y la realidad del contenido de los alimentos para mascotas. Esta discrepancia no solo es un problema de marketing, sino una cuestión que puede influir en la salud y bienestar de millones de animales que dependen de estos productos para su nutrición diaria.
La tendencia apunta a que tanto reguladores como fabricantes deberán responder a la demanda de mayor transparencia, claridad y veracidad en el etiquetado. Hasta entonces, corresponde a los consumidores informarse y tomar decisiones basadas en más que una imagen atractiva o una frase llamativa en el empaque.
Fuente: Radio Fórmula


