Cómo proteger a las mascotas durante temporales y enfrentar emergencias climáticas con seguridad y prevención
Las lluvias intensas, los fuertes vientos y las bajas temperaturas no solo representan un desafío para las personas, sino también para los animales de compañía. Cada vez son más frecuentes los eventos climáticos extremos en distintas regiones, lo que hace indispensable incluir a perros y gatos dentro de los planes familiares de preparación ante emergencias. Contar con medidas preventivas permite reducir riesgos y garantizar su bienestar durante un temporal.
Uno de los errores más comunes es asumir que las mascotas pueden soportar las mismas condiciones climáticas que los humanos o permanecer solas durante una emergencia. Sin embargo, la exposición prolongada al frío, la humedad o las inundaciones puede provocar hipotermia, enfermedades respiratorias, estrés e incluso accidentes si los animales intentan escapar por miedo a los truenos o al viento.
La planificación comienza antes de que llegue el mal tiempo. Los especialistas recomiendan revisar que las mascotas cuenten con identificación actualizada, ya sea mediante una placa con datos de contacto o un microchip, facilitando su localización en caso de extravío. También es importante verificar que sus vacunas y controles veterinarios estén al día, especialmente cuando las condiciones climáticas favorecen la aparición de ciertas enfermedades.
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Preparar un kit de emergencia específico para las mascotas es otra medida fundamental. Este debe incluir alimento suficiente para varios días, agua potable, recipientes para comer y beber, medicamentos de uso habitual, una correa resistente, transportín o jaula de traslado, mantas para conservar el calor y copias de la documentación veterinaria. Las autoridades de protección civil también aconsejan incorporar artículos de higiene y elementos que ayuden a mantener tranquilos a los animales, como sus juguetes favoritos.
En caso de cortes eléctricos, resulta conveniente disponer de linternas, baterías portátiles y mantener cargados los dispositivos móviles para recibir información oficial sobre la evolución de la emergencia. Asimismo, si existe riesgo de evacuación, conviene identificar previamente refugios o alojamientos que acepten mascotas, ya que no todos cuentan con espacios habilitados para animales.
Durante el temporal, lo más recomendable es mantener a perros y gatos dentro del hogar. Las bajas temperaturas, las ramas caídas, los objetos arrastrados por el viento o las calles inundadas incrementan considerablemente el riesgo de lesiones. Si es imprescindible sacar a pasear a un perro, el recorrido debe ser breve, utilizando siempre correa y evitando zonas donde existan cables eléctricos caídos, corrientes de agua o superficies resbaladizas.
Los animales también experimentan ansiedad frente a tormentas eléctricas y fuertes ruidos. Algunos manifiestan temblores, jadeo excesivo, intentos de esconderse o conductas destructivas. Para ayudarlos, se recomienda habilitar un espacio tranquilo dentro de la vivienda, cerrar puertas y ventanas para disminuir el ruido exterior y evitar castigarlos por comportamientos derivados del miedo. Mantener una rutina lo más estable posible también contribuye a reducir el estrés.
En hogares con gatos, conviene asegurarse de que todas las salidas permanezcan cerradas durante las tormentas. Los felinos asustados pueden intentar escapar y luego tener dificultades para regresar. En el caso de aves, conejos u otras mascotas pequeñas, es importante ubicar sus jaulas en lugares alejados de corrientes de aire, filtraciones de agua o cambios bruscos de temperatura.
Otro aspecto que suele pasar desapercibido es la alimentación. Cuando las temperaturas descienden, algunos animales pueden requerir un mayor aporte energético, mientras que otros reducen su actividad física y necesitan mantener una dieta equilibrada para evitar el sobrepeso. Ante cualquier duda, la recomendación siempre es consultar con el médico veterinario de confianza.
Si el temporal provoca inundaciones, nunca debe permitirse que las mascotas entren en contacto con aguas estancadas, ya que pueden contener sustancias contaminantes, residuos peligrosos o microorganismos capaces de transmitir enfermedades. Después de cada salida, resulta aconsejable secar cuidadosamente el pelaje y revisar almohadillas, patas y orejas para detectar posibles heridas o cuerpos extraños.
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La creciente frecuencia de fenómenos meteorológicos extremos ha llevado a organismos de emergencia a insistir en que los planes familiares incluyan también a los animales de compañía. Prepararse con anticipación permite actuar con mayor rapidez, disminuir el estrés y proteger a todos los integrantes del hogar cuando las condiciones climáticas se vuelven adversas.
Al final, el bienestar de las mascotas durante un temporal depende tanto de la prevención como de la capacidad de respuesta de sus cuidadores. Disponer de suministros básicos, mantenerlas protegidas dentro de casa y contar con un plan de emergencia son acciones sencillas que pueden marcar una diferencia importante cuando el clima presenta situaciones de riesgo.
Fuente: El Mostrador


