Almería: la ciudad menos preparada de España para convivir con perros, según un estudio
Tener un perro en casa se ha convertido en una costumbre cada vez más extendida en España. Los canes son vistos como un miembro más de la familia y, por lo tanto, requieren espacios, servicios y condiciones adecuadas para garantizar su bienestar. Sin embargo, no todas las ciudades del país ofrecen las mismas facilidades para la vida en común entre humanos y mascotas.
Un reciente estudio elaborado por Unobravo, plataforma especializada en servicios de psicología online, analizó qué tan “pet-friendly” son las principales urbes españolas. Entre los parámetros evaluados se incluyeron el número de restaurantes y hoteles que aceptan perros, la cantidad de zonas verdes, la oferta de clínicas veterinarias, la temperatura media en los meses más cálidos y el coste económico de mantener una mascota.
Los resultados colocan a Almería en el último lugar del ranking: con apenas 2,18 puntos sobre 10, la ciudad se posiciona como el entorno menos favorable de entre las 30 urbes más grandes de España para quienes desean compartir su vida con un perro.
La realidad de Almería frente a otras ciudades españolas
El informe muestra un contraste significativo. Barcelona encabeza la lista con una puntuación de 7,38, seguida de cerca por Madrid. Estas urbes destacan por contar con abundantes parques, servicios veterinarios accesibles y una creciente red de negocios que permiten la entrada de animales de compañía.
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En cambio, Almería suspende en varios de los indicadores evaluados. A pesar de registrar una proporción aceptable de veterinarios (29 por cada 100.000 habitantes), la ciudad presenta carencias notables:
Espacios verdes reducidos: solo el 28% de la superficie urbana ofrece áreas destinadas a la naturaleza, lo que limita las posibilidades de paseo y esparcimiento para los perros.
Escasa oferta de restaurantes pet-friendly: apenas 13 locales permiten el ingreso de animales.
Hoteles poco adaptados: solo cinco establecimientos ofrecen alojamiento apto para quienes viajan con mascotas.
Altas temperaturas: el calor intenso es un factor crítico, con una media de 30 °C en el mes más caluroso, dos grados por encima de ciudades como Barcelona.
Coste elevado en relación al salario: se estima que las familias deben destinar hasta el 8,9% de sus ingresos mensuales al cuidado de sus perros, una cifra alta considerando los sueldos de la región.
Estos factores combinados explican por qué Almería no logra alcanzar un nivel adecuado de “amigabilidad” hacia los animales de compañía.
Playas caninas: un recurso insuficiente en una provincia costera
Resulta llamativo que una provincia con tantos kilómetros de litoral ofrezca tan pocas alternativas para disfrutar del mar con los perros. Actualmente, solo existen cuatro playas oficialmente habilitadas para mascotas:
La Rana (Adra)
El Bobar (Almería)
El Perulejo (Mojácar)
La Invencible (Cuevas del Almanzora)
Aunque se anunció la habilitación de Cala Taray, en San Juan de los Terreros, este proyecto no ha sido confirmado oficialmente. La situación contrasta con provincias cercanas como Málaga, que ya cuenta con siete playas caninas consolidadas.
La escasez de estas áreas recreativas refleja una falta de políticas públicas que fomenten la convivencia responsable y el ocio compartido con animales.
Murcia y Valladolid: otras ciudades en la parte baja del ranking
Junto a Almería, el estudio de Unobravo también sitúa a Murcia y Valladolid entre las peores urbes españolas para la vida con perros. No obstante, ambas ciudades ofrecen algunas ventajas sobre la capital almeriense: Murcia presenta una mayor proporción de zonas verdes y restaurantes pet-friendly, mientras que Valladolid se destaca por su red de servicios veterinarios.
Esto refuerza la idea de que el problema en Almería no es aislado a un solo factor, sino una combinación de limitaciones estructurales, económicas y climáticas.
Tener un perro: beneficios psicológicos frente a las dificultades prácticas
Más allá de las estadísticas, es indudable que la tenencia de un perro aporta múltiples beneficios emocionales. Según los expertos de Unobravo, los perros activan sistemas cerebrales de apego y cuidado similares a los que se generan en las relaciones entre padres e hijos.
Francisco Rivera Rufete, psicólogo y director clínico de la empresa, explica que pasar tiempo con un perro reduce los niveles de cortisol (hormona del estrés) y aumenta la oxitocina, conocida como la hormona del bienestar. Este vínculo ayuda a combatir la soledad, regular emociones y aportar una estructura cotidiana.
En un contexto social marcado por la baja natalidad en España —1,12 hijos por mujer en 2023, la cifra más baja de su historia—, muchos ciudadanos encuentran en sus mascotas una fuente de satisfacción emocional comparable con la crianza de un hijo, aunque sin los compromisos a largo plazo que esta conlleva.
¿Por qué es importante que las ciudades sean más pet-friendly?
La tenencia de mascotas ya no es una excepción sino una realidad masiva. Solo en la provincia de Almería, los registros de 2024 contabilizan 156.596 perros domésticos, lo que equivale a un perro por cada cinco habitantes.
Con esta presencia tan significativa, la falta de servicios adecuados no solo limita la calidad de vida de los animales, sino que también repercute en la convivencia social y en el bienestar de las familias. Una ciudad que no ofrece espacios verdes suficientes ni servicios adaptados genera tensiones: desde dificultades para encontrar alojamiento hasta restricciones para disfrutar de actividades cotidianas como ir a la playa o salir a cenar.
Por ello, ser “pet-friendly” ya no es una simple etiqueta de marketing, sino una necesidad urbana que combina salud pública, turismo, economía local y bienestar ciudadano.
Oportunidades de mejora para Almería
Aunque el diagnóstico actual no es alentador, existen caminos para revertir esta situación:
Aumentar las zonas verdes y parques caninos en barrios urbanos.
Impulsar convenios con restaurantes y hoteles para que se adapten a recibir clientes con mascotas.
Fomentar playas caninas en la costa almeriense, aprovechando el atractivo turístico del litoral.
Promover campañas de concienciación sobre tenencia responsable, vinculando el cuidado animal con la salud comunitaria.
Valorar el impacto económico positivo: un entorno pet-friendly atrae turismo especializado y dinamiza sectores como la hostelería y el comercio.
Implementar estas medidas no solo mejoraría la vida de los perros y sus dueños, sino que también posicionaría a Almería como un destino más inclusivo y competitivo.
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El estudio de Unobravo deja claro que Almería es la ciudad menos preparada de España para tener perros, pero también abre un debate más amplio: la necesidad de que las urbes se adapten a la creciente convivencia con animales de compañía.
Si bien factores como el clima son difíciles de modificar, aspectos como la creación de espacios verdes, la habilitación de playas, la colaboración con el sector turístico y la promoción de políticas públicas sí dependen de la voluntad municipal y ciudadana.
En una sociedad donde las mascotas cumplen un papel fundamental en el bienestar emocional, garantizar su integración en la vida urbana no es un lujo, sino una responsabilidad colectiva. Almería tiene todavía mucho camino por recorrer, pero también la oportunidad de transformar esta debilidad en una fortaleza para el futuro.


